jueves, 1 de mayo de 2008

UN SALARIO DE UN MILLON DE EUROS


Preparando la manifestación del 1 de mayo, una parte de la dirección política del Colectivo Bullejos del Instituto de Movimientos Sociales de Parapanda, recibe, entre incrédulos e irritados, la noticia de la contratación de Zaplana por Telefónica para trabajar de Delegado de la empresa en Europa, posiblemente del Este. La siguiente reflexión viene urgida por el debate posterior que, de forma acalorada, se celebró en el tele-club de Precarios a la deriva con participación intensa de sectores de débil inserción en el mercado de trabajo.



¿Cómo se remunera el valor del trabajo? ¿qué criterios se emplean para fijar el salario de los trabajadores?. Se habla de la cualificación del trabajo – formación, experiencia, especiales competencias – y de la productividad del mismo. Naturalmente en un marco de jerarquización de oficios y profesiones que sitúa a unos trabajadores por encima de otros en función de una cierta imagen social, como la que dividía a obreros y empleados. La segmentación salarial representa también de manera clara la fragmentación del colectivo de trabajadores entre estables y precarios. Y, a nivel macro, los sucesivos Acuerdos de negociación colectiva que cada año firman CEOE – CEPYME con CC.OO. y UGT insisten en la moderación y contención de su crecimiento en función de la inflación prevista, con previsibles incrementos sobre ésta en función de la productividad en determinadas empresas o sectores. El salario mínimo representa unos 8.400 € anuales; el salario medio de un trabajador cualificado oscila entre 16.800 y 22.400 €. Un catedrático de universidad con 30 años de docencia gana entre 72.000 y 80.000 € en ese período de tiempo.

La víspera del 1º de mayo hemos sabido que el ex diputado del PP Eduardo Zaplana abandona el congreso para ser nombrado Delegado de Telefónica para Europa, cargo por el que cobrará un salario anual de un millón de euros. Los representantes de los partidos políticos le han deseado suerte en su nueva etapa; solo Llamazares ha criticado “los túneles negros” que unen la política con puestos en empresas públicas privatizadas. Conviene sin embargo preguntarse cual ha sido el criterio por el que su nueva empresa, Telefónica, ha cifrado en un millón de euros el salario anual de este ciudadano. ¿Capacitación profesional, competencia y habilidades específicas, productividad exuberante? El novelista murciano Miguel Espinosa utilizaba como elemento descriptivo de los gastos e ingresos de la clase media, la clase gozante, la cantidad de salarios de obrero que costaban sus condiciones de vida. ¿Cuál es el criterio por el que el salario del nuevo delegado para Europa de esta potente empresa de comunicación suponga el de 120 personas que cobran una remuneración “suficiente” para satisfacer sus necesidades y las de su familia, como señala la Constitución al hablar del SMI, o del de 60 trabajadores cualificados, o de 14 catedráticos de universidad? ¿Vale a tal punto el trabajo de Zaplana para la empresa socialmente responsable que es Telefónica? ¿Y una sociedad como la española, puede aceptar tranquilamente ese tipo de remuneraciones en un clima cultural que exalta la iniciativa, la investigación productiva y la innovación como claves de la asignación racional de recursos?

El salario de un millón de euros para el dirigente del PP es un acto de exhibicionismo y de ostentación de la potencia de las clases dominantes. Permite de un golpe entender la obscenidad del contacto entre la política y el negocio en este país, y la violencia con la que se manifiesta el poder económico en unas relaciones sociales de extrema desigualdad. La opinión de los medios que crean opinión es que el nombramiento y el salario correspondiente se debe a su amistad con Berlusconi, ejemplar por antonomasia de la confusión de intereses entre la acción del poder público y el interés propio empresarial. La clase política al uso interpreta este hecho como una oportunidad personal de ir a mejor fortuna, quizá la demostración de los benéficos efectos de un darwinismo social a la española. Para los asalariados españoles es simplemente una humillación y un insulto insoportable.

3 comentarios:

lucki dijo...

amigo antonio:

Te has eqwuivocado. El salario de semejante especimen es de 2 millones de euros. Ajustable cada cuatro dias.

Pero no nos moveran¡¡

lucki

Simon Muntaner dijo...

discurso
Al final de un discurso sumamente importante
el gran hombre de Estado al tropezar
con una hermosa frase vacía
cae dentro
y desamparado abriendo mucho la boca
jadeando
enseña los dientes
y la caries dental de sus pacíficos razonamientos
deja al descubierto el nervio de la guerra
el delicado asunto del dinero.
Jacques Prévert

(robado a Miguel Angel García Argüez, en su blog Cambio de Agujas, 6.3.2008)

Piriñaca dijo...

Y, según fuentes informadas, el interfecto no sabe idiomas. Hecha excepción de la muy noble parla cartagenera.