miércoles, 22 de julio de 2009

UN CENTRO DE INVESTIGACIÓN INTERESANTE: EL INSTITUTO COMPLUTENSE DE ESTUDIOS JURÍDICOS CRÍTICOS



La creación del Instituto Complutense de Estudios Jurídicos Críticos, ha sido recibida de forma muy positiva por los grupos de juristas airados y resistentes de la ciudad de Parapanda. También el Ateneo Karl Korsch ha resaltado en su boletín interno este gozoso hecho. El ICEJC se sitúa pues en esa recuperación del discurso jurídico como discurso de denuncia y de crítica del orden establecido, que pretende ir formulando elementos alternativos a lo existente. Que lo haga desde la Universidad Complutense es además un buen presagio.

Dirigido por Antonio Ortiz-Arce y con Enrique Olivas como secretario, el ICEJC cuenta con los siguientes profesores miembros:

Paz Arenas (Penal), Antonio de Cabo, Carlos de Cabo (Constitucional), JulioV. González (Administrativo), Jesús Lima (Filosofía), Julio López (Internacional Privado), Ángeles López (Filosofía), Javier Loscos (Economía), Maria Luisa Marín (Filosofía), Jose Manuel Martínez Sierra (Cátedra Jean Monnet de Derecho Constitucional), Enrique Olivas (Filosofía), Antonio Ortiz-Arce (Internacional Privado), Fernando Valdés (Trabajo y Seguridad Social).

Ha abierto una página web que se menciona al final de este post, en donde se puede encontrar una jugosa introducción, obra de Enrique Olivas, de la que transcribimos algunos párrafos.

Presentación (Extractos)

En la creación del Instituto Complutense de Estudios Jurídicos Críticos se encierra una dinámica impulsada por diversos factores y un contexto histórico e institucional determinado. El factor subjetivo acumulado aglutinó la pretensión y la acción de un grupo de docentes e investigadores por dotar de expresión y alcance determinados objetivos metodológicos, centrados en la historicidad y conectividad esencial del derecho y de los derechos. Esfuerzos que han de ser capaces de trascender el terrible coste de las disparatadas divisiones administrativas que, al día de hoy, normativizan las inercias académicas y su potencial de absurdos, unidos a multitud de circunstancias que no podemos enumerar. Todos ellas, dificultan e impiden la adecuada circulación de una investigación interdisciplinar fundamentada. Es esencial, en consecuencia, poder contar con un espacio de trabajo que no se halle hipotecado por una burocracia cautiva de los intereses sectarios y de las estructuras de dominio que anulan voluntades y proyectos.

Nuestro Instituto aspira a trabajar con la productividad ética que le puede deparar el sentido clásico de una institución: una estructura con voluntad de permanencia que va más allá de las realidades individuales, pero que las aglutina y las multiplica en direcciones y sentidos enriquecedores del ámbito común. Todos los miembros del Instituto procedemos de la universidad pública que, formalmente, aparece como una institución subordinada a los principios y formas de nuestro Estado constitucional. Sin embargo, esta subordinación a los valores constitucionales es pura apariencia en una institución que, como la universidad, desnaturaliza los fines y el sentido de su función al propiciar dinámicas de desagregación de los elementos comunes y administrar los legítimos intereses de las mayorías subsumiéndolos en las oscuras redes de las influencias y el control de grupos de interés (…)

Dentro pues del ámbito del análisis crítico, y de su obligado criterio selectivo, para nosotros debe ser axiomático que son los hombres y mujeres, como ciudadanos, los que deben tomar las decisiones que afectan a sus vidas. Porque, en efecto, “ha llegado el momento de dejar de considerar las Declaraciones de derechos desde 1789 hasta hoy como proclamaciones de valores metajurídicos eternos orientados a vincular al legislador a su respeto, y de reconocerlas de acuerdo con lo que constituye su función real en el Estado moderno. El que por mediación suya el súbdito se transforme en ciudadano, significa que el nacimiento ,-es decir, la nuda vida natural-, se convierte aquí por primera vez en el portador inmediato de la soberanía (a través de una transformación cuyas consecuencias biopolíticas sólo podemos empezar a valorar ahora)”. Y es, a partir de aquí, donde el derecho y los derechos garantizados jurisdiccionalmente, son los que deben jugar contra los fenómenos mediáticos de conformación de la subjetividad que construyen tanto una presunta realidad objetiva como sus propios elementos de legitimación.

No nos engañemos respecto al impacto de las factorías creadoras de opinión, así como de los poderosos lobbys, que se hallan tras ellas: con la continuidad característica de los soportes bien financiados, se esfuerzan periódicamente en banalizar o ignorar los grandes resortes ciudadanos que la ley, el derecho y las instituciones del orden jurídico ocultan en su seno. Desaprovechados y preteridos, o mal interpretados y peor aplicados, ensanchan la vulnerabilidad de una población a la que se pretende mantener en la minoría de edad: el análisis de los debates políticos conduce a pensar que las voluntades son fabricadas de manera completamente idéntica a la publicidad para la venta de productos. La gente no está destinada ni a plantear los problemas, ni a tomar las decisiones..; las cuestiones y las decisiones que hipotecan su destino son planteados para ellos y no por ellos”. Hablamos de esta atmósfera mediática para señalar una dimensión esencial de la producción de realidad social donde se configuran subjetividades y significaciones. Ignorar esto significa permanecer en referencias tradicionales de la legitimidad política que, simplemente, han dejado de existir como mecanismos conformadores de consenso social.

Este Instituto aspira a ser un espacio activador de todos aquellos elementos de libertad, igualdad y justicia que se hallan latentes en las dimensiones jurídicas de una forma social manifiestamente desorientada por la ausencia de tensión moral que se encuentra en los fines y bienes comunes dotados de las adecuadas garantías. Asimismo, pretende configurar un espacio aglutinante de los esfuerzos de docentes e investigadores que aspiran a desarrollar su trabajo sin tener que pagar el coste de instituciones vacías en plena deriva y retroceso. Instituciones que han postergado los elementos comunes para tutelar las estructuras de dominio de los clanes académicos, alejados de los intereses públicos que deben primar sobre cualesquiera otros en la transmisión del conocimiento.

Enrique Olivas Cabanillas. Junio 2009.

https://campusvirtual.ucm.es/SCRIPT/otros-50321410-4/scripts/serve_home

o bien, si como todos dicen ese enlace no funciona, acudir a google, teclear "Instituto Complutense de Estudios Jurídicos Críticos" y allí, donde aparece https://campusvirtual.ucm.es/otros/icejc.html entrar, ya sin problemas.

6 comentarios:

Malafollaíca dijo...

Oiga, señor, no quiero ser pejiguera, pero resulta que las dos conexiones me dan negativo; por lo tanto no puedo entrar. ¿De restricciones vamos? No vayamos a pollas que el agua está muy fría.

Ardila dijo...

No le sabra razón a Malafollaica. Yo tampoco puedo acceder y es una lástima porque la cosa promete.

Anónimo dijo...

Profesor:

aquí tampoco podemos acceder a esa conesión. por favor, señale correctamente para entrar. Laura Membrives (Lima)

Simon Muntaner dijo...

Queridos amigos: La única manera que tengo de solventar este tema es el de ir a google, teclear "instituto complutense de estudios jurídicos críticos" y desde el resultado, entrar, ya sin problemas en la página.
A ver si así podeis visitar la página.

Narcís-Josep dijo...

Gracias desde Puente Genil en esta noche (sin ningún tipo de ruidos desde hace dos días y medio) calurosa a más no poder.

E.T. dijo...

En mi caaso, los dos enlaces han funcionado bien (con Firefox).
Lo que no me funciona es el teléfono.

Gracias por el post.