domingo, 14 de febrero de 2016

ENRIQUE LILLO, ABOGADO DE LOS TRABAJADORES


El premio Abogados de Atocha que otorga la Unión Regional de CCOO de Castilla La Mancha quiere siempre resaltar las biografías de aquellas personas que se han distinguido en la defensa de los derechos y libertades de los ciudadanos y en especial de los trabajadores y trabajadoras. Este año el premio ha recaído en un abogado laboralista de CCOO, Enrique Lillo, formidable jurista de excepcional inteligencia y astucia, de una trayectoria sindical impecable, enemigo de la burocracia y de la intolerancia, y brillantísimo defensor de la clase trabajadora. Este blog se honra en dar la noticia en rigurosa primicia en la blogosfera de Parapanda, y anima a sus lectores a acudir a la entrega del premio en Toledo, el 25 de febrero próximo, tal como señala la invitación que se copia a continuación, enviada por el secretario de organización de la Unión Regional.

En recuerdo de los abogados asesinados en Atocha, el Instituto de Estudios Sociales de CCOO CLM, viene organizando un acto-homenaje de entrega del Premio Abogados de Atocha desde 2012, año en que la Junta de Comunidades, con la llegada del Partido Popular al gobierno regional, dejó de hacerlo tras nueve ediciones organizadas.

El espíritu sigue siendo el mismo que en su inicio: homenajear "a personas o instituciones que se hayan distinguido por la lucha en favor de los derechos humanos y las libertades".

En la edición de este año 2016, el premio ha sido concedido a D. Enrique Lillo por su trayectoria de toda una vida en defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras como abogado laboralista.

Nos es muy grato convocarte al acto de entrega que tendrá lugar el próximo día 25 de este mes de febrero a las 18,30h. en el Palacio de Congresos "El Greco", en Toledo.

Espero contar con tu presencia. Hasta entonces, recibe un cordial saludo.

Juan Barreda Pérez-Prat
Secretario de Organización
CCOO CLM

En el acto, que será conducido por la abogada Carolina Vidal, habrá un programa musical consistente en la interpretación de estas obras:
El cant dells ocells (popular catalana)
Silent woods (Dvorak)
Preludio suite nº 3 (JS Bach)

Cello: Isabel Garcia Castro
Piano: Mario García


Enrique Lillo es el coordinador del Gabinete Interfederal de CCOO, y ha trabajado al servicio del sindicato durante toda su vida profesional. Formó parte del Gabinete Confederal de CCOO siendo secretarios generales Marcelino Camacho y Antonio Gutiérrez, y es sin duda alguna uno de los abogados más brillantes y respetados en el foro. Siempre en la izquierda laboralista, es socio fundador de la Editorial Bomarzo y miembro del Consejo Asesor de la Revista de Derecho Social. Ha mantenido una actuación incansable en defensa de los derechos sindicales y laborales tanto ante el Tribunal Constitucional como el Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional, además de las Magistraturas de Trabajo. Su presencia en mesas y foros de debate es muy requerida y valorada, por su claridad y capacidad argumentativa y su enorme ironía expositiva. Es un habitual de las Jornadas de Estudio que organiza el Gabinete de Estudios Jurídicos de  CCOO anualmente – las Jornadas de Albacete – así como las que se celebran también en enero en Madrid. Buen conocedor del sindicato, ha mantenido siempre posiciones muy libres, claramente opuestas a las tendencias burocráticas de una parte de la organización. Manchego militante en torno a su pueblo de origen, Carrizosa, es un narrador extraordinario de historias fabulosas que recrean un universo de personajes variopintos e increíbles, sobre los cuales siempre Enrique derrama al final una mirada tierna y una sonrisa amable.

La lucha contra la reforma laboral permanente del 2010 – 2012 le ha permitido protagonizar en muchos casos la acción jurídica contra esa intervención normativa degradante y antisindical. El caso de Coca-Cola y la larga secuela de sus fases procesales le han convertido en un referente casi icónico en la lucha contra la transnacional y sus asesores, al haber logrado una victoria impactante en términos jurídicos frente a la estrategia de diseño organizativo creada por los asesores de la empresa para despedir y amputar los derechos de la plantilla. En otros muchos temas Lillo ha logrado la re-escritura por los tribunales de las normas legales concebidas para reducir los derechos de los trabajadores a un empleo estable y para romper el poder contractual y de presión del sindicato. También en este aspecto, su intervención en el proceso penal contra los 8 de Airbus ha resultado decisiva.

Quienes le conocemos siempre admiramos su sencillez y sentido común, su sentido del humor expansivo, la plasticidad increíble de las historias que cuenta – sus “anécdotas” – y el pragmatismo inteligente que guía sus valoraciones políticas y sobre la conducta humana en general. Es posiblemente un pesimista antropológico que confía sin embargo en la acción colectiva como forma de corregir las tendencias terribles que el capitalismo y la moral burguesa han inducido en la conducta de las personas, cada vez más reducidas a una condición de servidumbre voluntaria. Ante todo sagaz y “fértil en astucias”, como Ulises / Odiseo, Enrique Lillo es hoy más que nunca un referente imprescindible para entender la subsistencia del sindicato como sujeto social cuyo proyecto emancipador cobra sentido y es esencial en el tiempo en el que vivimos, y la necesidad de que la acción colectiva cobre cuerpo en personas y en conductas que hagan creíble el compromiso con un mundo mejor, en donde el sufrimiento y la iniquidad que lleva consigo la explotación del trabajo se anule para siempre.


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