La selección de noticias que llegan a los medios españoles impide
tener una visión cercana de todo el espacio político y social de América
Latina. Sin hablar de la continua zarabanda sobre Venezuela que nos ha
perseguido durante años, con una deriva en el espacio político interno, las
noticias se dividen entre países con gobiernos progresistas y países con
gobiernos conservadores o, en los últimos tiempos, claramente autoritarios e
iliberales. De todos los países grandes del Sur, sin embargo, apenas existen noticias del Perú, quizá por la dificultad de encontrarle un lugar
en la bipolaridad con la que se analiza al resto de las naciones de la América que
no habla inglés. Por ejemplo, no se comenta que el próximo 12 de abril se
celebran elecciones en Perú a la presidencia de la nación y a las dos cámaras
que ahora retoman desde su desaparición en 1993. Martin Carrillo, profesor
de Derecho laboral en la PUCP, gran y viejo amigo y frecuentador de este blog,
ha mandado para su publicación en el mismo este escrito en el mejor estilo de Bryce
Echenique que ilumina y explica el microcosmos político de aquella nación
hermana. La audiencia de este blog sabrá apreciar lo exquisito de su prosa y lo
desolador del panorama que presenta.
Elecciones
en el país “dulce y cruel” (Perú, 2026)
Martín
Carrillo Calle
“Porque
la promesa de la vida peruana sentida con tanta sinceridad, con tanta fe y con
tanta abnegación por próceres y tribunos, ha sido a menudo estafada o pisoteada
por la obra coincidente de tres grandes enemigos de ella: los Podridos, los
Congelados y los Incendiados. Los Podridos han prostituido y prostituyen
palabras, conceptos, hechos e instituciones al servicio exclusivo de sus
medros, de sus granjerías, de sus instintos y sus apasionamientos. Los
Congelados se han encerrado dentro de ellos mismos, no miran sino a quienes son
sus iguales y a quienes son sus dependientes, considerando que nadie más
existe. Los Incendiados se han quemado sin iluminar, se agitan sin construir.
Los Podridos han hecho y hacen todo lo posible para que este país sea una charca;
los Congelados lo ven como un páramo; y los Incendiados quisieran prender
explosivos y verter venenos para que surja una gigantesca fogata. Toda la clave
del futuro está allí: que el Perú se escape del peligro de no ser sino una
charca, de volverse un páramo o de convertirse en una fogata. Que el Perú no se
pierda por la obra o la inacción de los peruanos” (Jorge Basadre: “La Promesa
de la Vida Peruana”. En: Revista Historia Nº 3. Lima, 1945)
Los
dos presidentes elegidos en la década precedente (Kuczynski en el 2016 y
Castillo en el 2021), por distintas razones y circunstancias, no concluyeron el
período quinquenal de su respectivo mandato. En ambos casos fueron reemplazados
por uno de sus vicepresidentes(as) que luego fue vacado(a) por el Congreso, el
que pasó a designar -entre sus miembros- al “encargado” de la presidencia, al
que también el mismo Congreso reemplazó. De esta forma, la llamada Casa de
Pizarro, ubicada en la Plaza Mayor de Lima, sede del despacho presidencial, ha
tenido ocho inquilinos -algunos más precarios y fugaces que otros- en los
últimos diez años.
Es
evidente que la figura presidencial ha venido perdiendo peso y relevancia, de
ahí la sucesión recurrente, al margen del cumplimiento del mandato de 5 años
que recibe un candidato al ganar las elecciones. Cuando se agota la sucesión
presidencial en el ámbito del Poder Legislativo (en el Perú elegimos una
“plancha” presidencial, conformada por un presidente y dos vicepresidentes),
quien preside el Congreso pasa a encargarse de la presidencia de la República.
Para completar el período presidencial de Kuczynski (2016-2021), luego de la vacancia
del vicepresidente Vizcarra, el encargado de la presidencia, inicialmente, fue
el congresista Merino para luego ser reemplazado por el congresista Sagasti.
Mientras que para completar el período presidencial de Castillo (2021-2026),
luego de la vacancia de la vicepresidenta Boluarte, el encargado de la
presidencia, inicialmente, fue el congresista Jeri para luego ser reemplazado
por el congresista Balcázar, el actual “encargado”.
La
decisión sobre el devenir político del país, ha pasado del voto ciudadano a la
componenda congresal. En los hechos, ha ocurrido una mutación del modelo de
gobierno, al pasar de un presidencialismo bajo controles a un Congreso
omnipotente, que condiciona y sustituye al presidente de la República,
avasallando la división de poderes. Y en el caso extremo, pero no infrecuente,
que el Presidente y sus vicepresidentes queden al margen del gobierno, el
Congreso impone su tutela sobre el congresista al que le encarga la
presidencia, por lo que el real titular del poder decisorio es el Poder
Legislativo, pero en estricto, esa titularidad recae en la mayoría aritmética
que se alcanza, bajo el signo del beneficio compartido y del apetito
satisfecho. No estamos haciendo referencia a coaliciones conformadas para
formar gobierno, propias de una democracia pluralista. Lo que tenemos es un
pacto mafioso entre franquicias electorales (léase partidos), gestionadas por
unas cuantas familias. Y es de lamentar, que hoy por hoy, en nuestro Poder
Legislativo todo se compra y se vende. El fujimorismo (Fuerza Popular), el
cerronismo (Perú Libre) y otras fuerzas hiper pragmáticas, están dispuestas a
negociar todo, siempre que obtengan de ello un beneficio particular de algún
orden. Y si el propósito anhelado fuera tipificado como delito, los
congresistas no se inhibirán para acordar la modificación del Código Penal. Y
tampoco los detienen los mandamientos de la ley de Dios, especialmente el
séptimo (no robarás). El peruanismo “mochar” se usa para referirse al indebido recorte
de algún beneficio de naturaleza económica. De ahí se compone el término “mocha
sueldo” con el que se conoce a aquellos congresistas -de diversas tendencias
políticas- que se apropian de parte de la remuneración que le corresponde a sus
asesores y/o personal de apoyo administrativo, por la vía de donaciones
forzadas. Todas las expresiones de las fuentes de las obligaciones, que nos
vienen desde Roma ([1]),
han sido pervertidas por los congresistas para provecho personalísimo, a través
de favores cruzados. Y es que si Dante Alighieri, hicieran un nuevo casting
para completar vacantes en el octavo y noveno circulo de su infierno (dedicados
al fraude y la traición, respectivamente), varios de nuestros actuales
congresistas serían rechazados por estar sobrecalificados.
Es
urgente que en el Perú evitemos la consolidación de una “kakistocracia”, como
se le llama al sistema de gobierno gestionado por las personas menos
cualificadas, y en más de un caso, desvergonzadamente inescrupulosas. Una
similar aproximación ha sido hecha por el politólogo Rodrigo Barrenechea ([2]), cuando usa el neologismo
“mequetecracia”, para referirse a estar gobernados por “mequetrefes” ([3]), aquellas personas de
poco provecho, con más ambiciones que talentos. Si las principales decisiones
de gobierno son adoptadas por “mequetrefes”, lo que cabe esperar -y se viene confirmando
en la práctica- es una gestión pública “mamarrachenta” ([4]), es decir, fallida y de
escasa calidad en cuanto a sus resultados. Lo que ahora podemos calificar como
una “kakistocracia” o una “mequetecracia”, es lo que Jorge Basadre, en su Historia
de la República del Perú, ya llamaba
Estado empírico, que es aquel “en él (que) no abundan como debieran las gentes
capaces y bien preparadas para la función que les corresponde ejercer en la
administración y que no hay garantías para formar esos cuadros o para
permitirles actuar”.
Recordemos
que el partido Perú Libre ganó la presidencia en el año 2021, con su candidato
Pedro Castillo. Además, obtuvo 37 curules de un congreso unicameral de 130
miembros, siendo la primera minoría. En el próximo mes de julio, acabará la
legislatura con una bancada de 11 miembros. En un mandato legislativo de 5 años, se ha
hecho común que un congresista transite entre 2 o 3 grupos parlamentarios,
según su cálculo personal, orientado a conseguir el nombramiento para presidir
alguna de las comisiones ordinarias, cargo desde el que puede nombrar más
asesores, se convierte en obligada aduana de pase para los proyectos de ley, lo
que le permite negociar su dictamen favorable a cambio de que le den apoyo en
alguna de sus iniciativas legislativas, obtener contratos de trabajo en el
Estado o participar como proveedor de bienes y servicios, a través de
familiares, amigos y testaferros.
En los
últimos tres años el partido Perú Libre llegó a un acuerdo con el fujimorismo y
otro partido de la derecha local, para ser parte de la mesa directiva del
Congreso, lo que le permite ser factor de decisión sobre lo que se debate en el
pleno, además de disponer de una docena de puestos administrativos de libre
designación. En dicho lapso, el designado para ocupar esa vicepresidencia fue el
mismo congresista, hermano del líder indiscutible del mencionado partido. Los
extremos ideológicos se unen cuando se trata de disponer del presupuesto
público y gozar de las mieles del poder.
Unas
breves notas sobre la trayectoria profesional y el quehacer político reciente del
congresista Balcázar, quien en la actualidad está encargado de la Presidencia, ayudará
a calibrar el perfil promedio de los actuales miembros del Poder Legislativo.
El congresista
Balcázar fue elegido congresista para el período 2021-2026, luego de haber desarrollado
una carrera en el Poder Judicial, del cual salió por no haber alcanzado su ratificación
(cada siete años se evalúa la continuidad de los jueces y magistrados de
acuerdo a su desempeño en la administración de justicia). Luego fue decano del Colegio
de Abogados de Lambayeque (región ubicada en la costa norte, tierra del señor
de Sipán), entidad que lo ha denunciado penalmente por apropiación ilícita de
su patrimonio institucional. El congresista
Balcázar formó parte de la bancada de Perú Libre. Transcurrido un año renunció
a dicho partido y a su bancada parlamentaria, pasando a otra bancada, con la
que logró ser nombrado presidente de la comisión de educación. En el 2025 se
inscribió en un partido de centro izquierda, que está participando en el actual
proceso electoral. No es difícil imaginar con lo hizo la inocultable pretensión
de ser nuevamente candidato al Congreso. Al revisar sus antecedentes, ese partido
decidió su expulsión, por lo que el congresista Balcázar,
hace pocos meses -cual hijo pródigo- retornó a la bancada de Perú Libre, pero
sin recuperar su inscripción como militante de dicho partido.
En la
sección política de la prensa nacional, es posible encontrar algunas noticas
sobre el congresista Balcázar. Por ejemplo, una que dice que dio su voto en
favor de la Fiscal de la Nación para que ella -en gesto de gratitud- disponga
la contratación de su nuera en la fiscalía. Y otra noticia nos recuerda que el
partido Perú Libre canjeó el nombramiento de uno de los suyos como Defensor del
Pueblo, a cambio de votar a favor de la recomposición del Tribunal Constitucional
por magistrados propuestos por la derecha más conservadora. Fue el congresista
Balcázar quién presidió la comisión para seleccionar a los nuevos magistrados
constitucionales.
El congresista
Balcázar es un respetable octogenario, que toda su vida ha hecho lo necesario
para acceder a cargos públicos y (sobre)vivir del presupuesto estatal, y eso no
es siempre en el Perú, sinónimo de legal, moral o correcto. El congresista
Balcázar se empeña en aparentar una innecesaria erudición, cuyos recurrentes
gazapos ([5]) lo exponen a ser
considerado un personaje anecdótico, cuando no un humorista involuntario. Todo
ello lo hace muy representativo del universo de los actuales congresistas,
algunos de los cuales tienen prontuario antes que curriculum, lo que los
califica para desempeñar papeles secundarios en alguna novela de gansters, de
autoría de Mario Puzo.
El
congresista Balcázar, como encargado de la presidencia, nombró a su primer
gabinete ministerial, al que hizo renunciar a las tres semanas, al calcular que
no obtendría los votos necesarios para alcanzar la investidura de parte del
Congreso. El segundo gabinete ministerial del Presidente encargado, se
presentará ante el Congreso luego de las elecciones y hoy es de muy difícil pronóstico
la votación que obtendrá. Lo que sí es seguro es que el cumplimiento de este
trámite exigido por la Constitución, será motivo de otras negociaciones (léase,
canje de favores), como lo será que el congresista Balcázar siga ejerciendo la
encargatura recibida.
El
próximo 12 de abril los peruanos iremos a votar por presidente, entre 35
candidaturas. Elegiremos también a 130 diputados y a 60 senadores, ya que retornaremos
al bicameralismo que abandonamos en el año 1993. Está más claro por quien no
votar que por quien hacerlo. A muy pocos días de los comicios, es muy alto el
porcentaje de los ciudadanos que aún no ha decido a quien le dará su voto.
Fue
el historiador Jorge Basadre, quién en su discurso de aceptación de la
condecoración de la Orden del Sol, en enero de 1979, recordó que el Perú, “en
más de una ocasión, resultó sumido en un agonizar cruento para tener, luego,
extraordinaria aptitud para reaccionar. País de demasiadas oportunidades
perdidas; de riquezas muchas veces mal gastadas atolondradamente, de grandes
esperanzas súbitas y de largos silencios, de obras inconclusas, de aclamaciones
y dicterios, de exaltaciones desaforadas y rápido olvidos. País dulce y cruel
de cumbres y abismos”.
Los
ciudadanos de este país “dulce y cruel” estamos llamados a reaccionar en las
elecciones generales del 12 de abril, votando por un presidente con sentido
común que cuente con una bancada con capacidad de maniobra, votando por la
reconfiguración del Congreso, para que haya más raciocinio que latrocinio,
liberando así al Perú “del peligro de no ser sino una charca, de volverse un
páramo o de convertirse en una fogata”.
Lima,
03.04.2026
[1] Del “do ut des” (doy
para que des) al “do ut facias” (doy para que hagas) y del “facio ut des” (hago
para que des) al “facio ut facias” (hago para que hagas).

Brillante y lúcido, cómo nos tiene acostumbrados Martin; cruel y descarnada como cuando se trata de la realidad política del Peru; doloroso para todo latinoamericano que ve reflejos no deseados en el sistema político del país hermano
ResponderEliminarMuchas gracias a ti, querido Antonio, por permitirme compartir el espacio que has creado con tanta disciplina y coherencia. El 12 de abril se definirá quienes pasan a la segunda vuelta prevista para el 7 de junio, en camino para que asuma la nueva administración (es un decir) el próximo 28 de julio. A tono con los tiempos de semana santa, se puede decir que toca expulsar a los mercaderes del templo, para liberarnos de la plaga de langostas que representan los políticos corruptos. Toca que regreses al Perú en plan de vacaciones familiares. Sabes que aquí estamos a tu disposición. Un fuerte abrazo
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