lunes, 18 de octubre de 2010

MOVILIZACIONES EN ITALIA: HACIA LA HUELGA GENERAL


El sábado 16 de octubre, una masiva manifestación organizada por la FIOM CGIL ha recorrido Roma. Cientos de miles de personas han desfilado por las calles de la capital de Italia. Tantos que cuando se ha preguntado a los convocantes su estimación de la cifra de asistentes, se han permitido una respuesta casi castiza: ¿Cuantos manifestantes? ¡Contadlos vosotros!.



Los procesos de movilización de los trabajadores frente a las políticas antisociales como respuesta a la crisis se están extendiendo por Europa meridional. Mientras que Francia es objeto prioritario de la atención mediática, y la huelga general española es negada conscientemente en el perímetro de la comunicación “interna” y reconocida por el contrario en toda su importancia en el exterior, las movilizaciones italianas se ven reducidas al silencio entre nosotros. Ni siquiera unas líneas en los periódicos más atentos a los acontecimientos comparados, que solamente trasladan sus corresponsales a Italia para reportarse sobre las vicisitudes del presidente del consejo de gobierno o sus dificultades para conseguir una gobernabilidad fuerte.

Sin embargo, en Italia se está gestando un importante movimiento de protesta centrado en los trabajadores y protagonizado por la Federación de Metalúrgicos de la CGIL, que se ha constituido en un ariete de resistencia y de rechazo a una política económica que genera sufrimiento y no reactiva la economía en una línea de progreso. Ello en un contexto de división sindical y de una muy equivocada apuesta de la CSIL por devenir el interlocutor sindical del poder público y económico italiano dominante y sin que el proceso de desestructuración de la izquierda política italiana se haya detenido (por utilizar un eufemismo, como puede comprobarse en http://lopezbulla.blogspot.com/2010/10/la-izquierda-italiana-esa-chucheria-del.html ).

La multitudinaria manifestación del sábado en Roma, que preludia otra convocada para el 27 de noviembre, es posiblemente un hito en el movimiento antiliberal que se está haciendo explícito en Italia. Es interesante resaltar el papel que en la resistencia y en el rechazo está desempeñando un sector clave en la cultura sindical industrial, los metalúrgicos italianos. Es un elemento sobre el que se debe reflexionar, porque también en España la huelga general ha sido sostenida de forma directa y predominante por los trabajadores de la industria y de los transportes y medios de comunicación, una “asincronía” como ha sido definida por el blog hermano Metiendo Bulla. Pero que posiblemente permite una lectura “en sentido opuesto” al que tradicionalmente estamos manejando en términos de implantación y capacidad de proyecto de un sindicato en el nuevo siglo.

Legalidad, democracia, derechos, trabajo. Ese era el lema más repetido en la manifestación de Roma, que permite descubrir la política, con mayúsculas, como eje de una acción sindical de defensa de los valores básicos del Estado social que no puede ser comprometido sobre la base de una crisis económica promovida por el descontrol y la desregulación de los mercados financieros. En la calle, la movilización no termina en esta prueba de fuerza. Lo pide el secretario general de la FIOM, Maurizio Landini, pero lo recoge el propio Epifani: Si a los derechos, no al chantaje. El trabajo es un bien común. “Estamos en la calle para defenderlo”, y “tenemos el deber de continuar esta lucha”. Para ganarla “se debe llegar a la programación de la huelga general”.

El país está moviéndose y son los trabajadores quienes impulsan ese movimiento. Habrá que seguir con atención estos procesos.

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