domingo, 20 de marzo de 2016

HISTORIA Y MEMORIA DE CCOO







El pasado 17 de marzo se celebró un acto en el centro Abogados de Atocha en el que se conmemoró el 50 aniversario de la Comisión Inter-Ramas de Madrid, en el que intervinieron Jaime Cedrún como secretario general de la USMR-CCOO, Julián Ariza, Natividad Camacho,  Salce Elvira y Nicolás Sartorius,  como participantes y protagonistas en la Inter , e Ignacio Fernández Toxo, que cerró el acto en su calidad de Secretario General de CCOO. El acto se enmarcaba en una exposición que recogía materiales, fotos e instrumentos que servían para contextualizar el momento histórico y su prolongación hasta la legalización de los sindicatos en abril de 1977. La exposición, cuya Comisaria es Beatriz Gijón, ha contado con el asesoramiento fundamental de Juan Moreno, que es asimismo quien ha escrito el texto del precioso catálogo de la misma.

En él se resume la historia de la Comisión Obrera Provincial Inter Ramas, que se creó a la imagen de la del Metal en noviembre de 1965, y preparó, en enero de 1966 el documento “Ante el futuro del sindicalismo” que constituye sin duda el texto fundacional, doctrinal y didáctico de CCOO. La inter-ramas fue a partir de entonces el órgano representativo de CCOO de Madrid, y fue apoyando y construyendo la organización de CCOO en otros lugares, preparando y acogiendo la I Asamblea Provincial de CCOO de Madrid en la primavera de 1966 y la Primera Asamblea Nacional de CCOO en una finca de Aravaca, en junio de 1967, donde se constituyó una coordinación nacional.

Entre 1967 y 1969 se desata una fuerte represión contra CCOO, declarada asociación ilícita por el Tribunal Supremo y considerada objeto prioritario de la represión anti-obrera de la policía del régimen a través de la terrible Brigada Político-Social, lo que debilitó a la organización a partir de las detenciones y condenas de sus dirigentes y de la catarata de despidos, que se recrudeció en el período 1971-73, pese a los intentos del tardo franquismo en ser capaz de reformarse en el ámbito laboral  (Ley Sindical de 1971, reforma y ampliación de la Ley de Convenios Colectivos en 1973, Ley de Financiación y Perfeccionamiento de la Acción Protectora de la seguridad Social en 1972, nueva Ley de Procedimiento Laboral también de 1973), que se hacían compatibles con la represión fortísima con torturas y muertes, y la detención de la dirección de CCOO a nivel nacional en lo que sería el Proceso 1001, en 1973. En esa etapa el retorno a las empresas y la organización a través de los despachos laboralistas resultó clave para la acción de CCOO.  Sin embargo, la coordinación y el auge de las luchas hizo que CCOO se impusiera en las elecciones sindicales de 1975 y dominara una buena parte de las UTTs (entidades provinciales de rama del sindicato vertical) y construyera un entramado de coordinación que desembocaría en el amplísimo ciclo de luchas entre 1975 y 1976 que conseguirían romper el diseño de la transición “a la turca” – como se decía entonces, nosotros hoy diríamos mejor “a la chilena” – con la liberalización política excluyendo a los comunistas y en el campo sindical, retrasando la legalización de CCOO, como asociación ilícita, hasta que se aposentara un mapa sindical que, con el concurso activo del empresariado, situara en el margen a CCOO. El 14 de noviembre de 1976, la Inter-Ramas se transformó en la Unión Sindical de Madrid – Región de CCOO, y se mantuvo en la clandestinidad hasta la legalización general de los sindicatos en abril de 1977.

CCOO en esa década fue edificando un fuerte liderazgo no sólo en el interior del movimiento obrero, sino que inspiró a otros movimientos sociales tanto en sus fórmulas organizativas como en sus prácticas democráticas y unitarias: comisiones cívicas, del campo, comisiones de barrio, de estudiantes, de pescadores, una red de coaliciones colectivas que unían la lucha por sus problemas concretos con la lucha contra la dictadura. Se ha insistido con razón en el pluralismo en su interior, sin que eso impida reconocer el papel decisivo que el PCE jugó en su constitución y desarrollo, demostrando asimismo la inteligencia de un partido que supo entender las nuevas condiciones que se estaban gestando en el interior del país y que requerían un tipo de estrategia abierta, que hiciera visible la acción reivindicativa y que pudiera sintetizar en lo socio-político las prácticas de lucha y de negociación.

“Pegados al terreno”, sin sectarismos, con un enorme espíritu crítico y capacidad de debate, CCOO hicieron posible la construcción de un sujeto democrático, un movimiento socio-político que resultó decisivo en conseguir el fin de la dictadura y en abrir una salida a la misma democrática. El conjunto de documentos que elaboró y en el que se reflejan los análisis de la realidad social, económica y política del momento, habrían de ser decisivos en su momento, pero leídos aún hoy contienen formas de enfocar la relación entre la teoría y la acción, entre los principios y la organización, extremadamente interesante. Como asimismo la visión de la democracia interna o del pluralismo en el movimiento, lo que Sartorius en un artículo publicado en Zona Abierta explicó como “la dialéctica de la unidad en el movimiento sindical”.

La historia de CCOO implica reivindicar la memoria del antifranquismo, de la clandestinidad y de la lucha, pero también de la capacidad colectiva de construir espacios de agregación de intereses dotados de análisis teórico y de estrategia política para actuar eficazmente en la defensa de los intereses de los trabajadores entendidos éstos en su generalidad, y por tanto construyendo con la acción elementos centrales de la política democrática en la lucha por los derechos y por la transformación de las condiciones de vida y de trabajo. Ignacio F. Toxo señaló en este acto que existe un clima de amnesia colectiva no sólo propiciada por el dominio de otros relatos sobre el franquismo y la transición política, sino porque tampoco CCOO ha valorizado su pasado más allá de un recuerdo épico que pertenece a generaciones de “veteranos”. Es un error no reivindicar la memoria histórica que es patrimonio de este sindicato, cuyo nacimiento y desarrollo se origina en la clandestinidad del antifranquismo, frente al sindicalismo clásico español de CNT y UGT.

Por eso el Consejo Confederal de CCOO ha decidido recuperar la memoria olvidada del movimiento obrero organizado en torno a las comisiones obreras, declarando este año, 2016 , como el año de la memoria de CCOO, lo que se proyectará en exposiciones, actos conmemorativos y presencia en la opinión pública. Especialmente importante en los tiempos de involución democrática que están presentes en Europa y que hemos padecido en España, especialmente tras los cuatro años de destrucción de derechos y de prácticas democráticas por parte del gobierno del PP. Este blog se suma con gusto a ese espíritu de evocación y de presencia de una historia muy reciente que permite reivindicar formas de entender la realidad laboral y social y de reconstruir estrategias de transformación social revisando atentamente las experiencias y los debates de las CCOO. En ello andaremos.

Logotipo de CCOO creado por Angel Aragonés en 1976, popularmente conocido como "el pulpo".

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