Fue el
sábado 21 de febrero por la mañana, en la sala de columnas del Circulo de
Bellas Arte de Madrid, donde tuvo lugar el acto “Un paso al frente” donde los
partidos que sostienen el gobierno de coalición – el movimiento Sumar, Más
Madrid, Los Comunes e Izquierda Unida – presentaban una coalición amplia de
izquierdas para las elecciones generales en donde se insistía el carácter
abierto y esperanzado de este proyecto que había sido preparado durante los
últimos meses. El acto, que fue presentado por Rita Maestre, contó con
la participación de Lara Hernández, Ernest Urtasun, Antonio Maillo y Mónica
García, en un formato transversal, a través de cuatro intervenciones sin
liderazgos que sobresalieran por encima de los otros.
El acto generó una gran
expectación pública. A las 300 personas que asistimos a la presentación, se unieron
casi 500 en la sala de cine y otra salón en donde se proyectaba el acto, y los
más de 80.000 que lo siguieron por streaming. Y tres días antes, un
conversatorio entre Rufián y Delgado sobre la necesidad de lograr
la unidad de la izquierda cara a las elecciones generales, fue también seguido
por más de 100.000 personas en su desarrollo.
Se trataba de que las fuerzas
políticas que forman parte del gobierno actual y que apuestan por la
continuidad de las políticas sociales que colocan el trabajo con derechos en el
centro de la actuación política, como una forma de lograr la mejora de las
condiciones de vida de la gente, se comprometan a buscar una convergencia real
de personas y organizaciones sociales junto con las estructuras de los partidos
en torno a un programa de cambio y de progreso que profundice el proyecto
reformista que se ha ido llevando a cabo durante los últimos cinco años.
En el acto del 21 de febrero,
apoyando ese “paso al frente” se encontraban personas muy relevantes dentro del
ámbito de las gentes de la izquierda social y política, comenzando por los dos
secretarios generales de UGT y CCOO, organizaciones fundamentales para sostener
cualquier propuesta reformista que amplie y consolide los derechos individuales
y colectivos de las personas que trabajan y de quienes forman parte de la más
amplia ciudadanía social. Pero junto a Unai Sordo y Pepe Álvarez, también
estaban presentes exponentes políticos bien conocidos y de evidente prestigio
en el proceso de cambio social y político que tuvo su inicio en el ciclo
reformista que da inicio a partir del triunfo de las candidaturas municipalistas
en el 2015 – del que son exponentes señalados Ada Colau o Gerado
Pisarello – y que se nucleó a nivel general con las coaliciones Unidas
Podemos que llevó a la izquierda autodenominada transformadora o alternativa al
gobierno, como Alberto Garzón, o Nacho
Álvarez. La clásica entente que se ha forjado desde hace tanto tiempo en la
alianza de las fuerzas del trabajo y la cultura era recordada por el Ministro
de Cultura, y encontraba su reflejo en la presencia de Luis García Montero, siempre
atento a promover iniciativas de encuentro de las izquierdas.
Los últimos tiempos que han
precedido a un comienzo de año verdaderamente escalofriante que ha exhibido la violencia
desencadenada de un autoritarismo mundial encarnado en la afirmación
imperialista de Estados Unidos, y en donde el genocidio y los crímenes de
guerra, como sigue sucediendo en Gaza, se integran en la normalidad de las comunicaciones
y de las informaciones, han generado en el espacio de la izquierda toda una retahíla
de intervenciones en las que la derrota de sus ideas parecía inevitable, junto
con un amplio despliegue de reproches y de incomprensiones sobre la actuación
de las fuerzas políticas que se reclaman de esta posición ideológica. Más aun, el
porvenir que se diseñaba por los comentaristas y comentadores influyentes para estas
formaciones políticas – y que una buena parte de sus protagonistas asumían en
su discurso, ejercitando alguna de las múltiples variantes de la secular autocrítica
– podía asemejarse al que el poeta vasco Gabriel Aresti pronosticaba en
1967 : “bronco sufrir, dolor continuo, llanto ronco y un, sin fin, desgarrador
sollozo”[1].
Romper esa dinámica de agresión,
desmotivación y reproches era por consiguiente indispensable. Y en efecto, en
esta tercera semana de febrero, se ha podido revertir por su contrario, la constatación
de que existe una amplia base de personas que están motivadas para seguir
impulsando un proceso de profundización en la democracia como la única forma de
reactivar la pulsión a una sociedad solidaria y fraterna en donde se pueda ir
reduciendo la desigualdad, conscientes por otra parte de que este es el único
antídoto al avance del pensamiento negativo del individualismo, la deserción
social y la acumulación del odio al diferente como clave para explicar el
propio sufrimiento. Un trabajo con más derechos que asegure su presencia en la
toma de decisiones de las empresas, una sociedad civil en la que la sanidad y
la enseñanza, también la universitaria, se afirme como un espacio
desmercantilizado que logre una nivelación social en el acceso a unos servicios
públicos imprescindibles, la extensión de una cultura popular y libre de
censuras, la activación permanente de políticas de cuidados y la extensión de
los derechos reproductivos, la integración en un espacio de tolerancia y
comprensión de razas y sujetos especialmente vulnerables, son algunos de los
elementos centrales de una propuesta de gobierno que garantice la seguridad de
la existencia de amplias capas de la población que se sitúan en una posición de
subalternidad política, económica, social y cultural. Y en un contexto
internacional en el que se denuncia el genocidio en Gaza y las acciones criminales
de los gobiernos de Israel y de Estados Unidos, y se proclama expresamente la solidaridad con el pueblo trabajador de la
República argentina, frente a la reforma autoritaria y libertaria del gobierno
de Milei.
No sobra nadie, era el leit
motiv de las intervenciones del 21 de febrero, y se trata de un proceso de
formación de voluntades y de consolidación de sujetos que requiere tiempo y a
la vez audacia para su consolidación de nuevo. A efectos electorales, pero
mucho más allá de ello. Todos los nombres, tanto los que nos han
acompañado en estos tiempos como los que aún no han emergido y los que siempre
permanecerán en un relativo anonimato. Pero todos son imprescindibles, dejando
de lado los posibles cuestionamientos parciales de su actuación. Por eso en el acto referido
se podía percibir una amplia fraternidad entre los diferentes miembros de
diversas agrupaciones políticas y sociales, unas “ganas de unidad” que es el presupuesto
de cualquier iniciativa de cambio.
Queda por recorrer camino, desde
luego. No tanto sobre el programa – el qué se quiere obtener – sino el método –
cómo articular la complejidad organizativa e ideológica de las formaciones y de
los grupos concernidos – más importante que el quién – lo que se llama el liderazgo
compartido de las diferentes fuerzas en liza. Pero todo comenzó bien. Y se
abrió paso la esperanza y la confianza de poder articular una alternativa real de
cambio social y de progreso.
Por eso fue una bella mañana de sábado, bien agradable, como recordarían luego los titulares de las diversas cabeceras
de los medios de comunicación que hemos recogido.
Seguimos adelante. Y todos
juntos.
La izquierda exhibe
sintonía y activa la maquinaria electoral para intentar rearmarse de cara a las
generales (El País)
El espacio de Sumar deja
atrás la melancolía y se rearma: “El nuevo sentido común es la unidad”. Los
partidos recuperan la ilusión y la autoestima para las generales con guiños a
toda la izquierda: “Aquí no sobra nadie” (Info Libre)
“Los partidos de extrema
izquierda asumen el discurso de Sumar: "No sobra nadie" (La COPE)
La izquierda presenta su
alianza para 2027 con un mensaje de unidad: "Aquí no sobra nadie"
(Demócrata)
Sumar llama a todas las
fuerzas de izquierda a unirse y pide "dejar los egos a un lado"
(RTVE)
Sumar refunda una alianza
“no para resistir”, sino para “ganar, gobernar y transformar” (Deia)
La nueva confluencia llama
a integrarse al resto de izquierdas y colectivos sociales: "Lo que nos
exige el pueblo progresista es ganar" (Público)
La izquierda confederal
abre una nueva etapa de unidad y “ambición” electoral: “Se acabó el derrotismo”
(El diario)
[1] Gabriel
Aresti, “Primera vez, Nerea, ante el futuro” / “Lehendabiziz Nerea etorkizunaren
aurrean”, de su libro de poemas Euskal Harria, en El ciclo de la
piedra. Antología. (Edición de Jon Kortazar, Visor, Madrid, 2020.

