En este
verano intenso en Europa, hay que mirar más que nunca a lo que sucede fuera de
nuestras fronteras. En una misma entrada hemos decidido juntar tres voces
significativas sobre aspectos relevantes para la civilización democrática.
Abrimos con una breve reflexión de Tarso
Genro sobre el significado político de la victoria de la selección española
– La Roja – en el mundial de fútbol, para seguir con el comunicado del Grupo
de Puebla en el que denuncian la peligrosa deriva autoritaria que se está
generando en Estados Unidos con la criminalización del antifascismo como “terrorismo
político” y su inmediata exportación a América Latina. Y finalmente, se incorpora
un artículo de Lucho Villazón, abogado laboralista chileno y viejo amigo
de este blog, junto a Antonia
Morales, socióloga, en donde denuncian la contrarreforma del gobierno Kast
en Chile, toda una muestra de lo que las extremas derechas hacen en cuanto
llegan al poder, desmontar los avances en materia social, sean éstos pequeños o
grandes. Con ello además compensamos la ausencia de entradas durante este mes
de julio, en donde deberíamos haber escrito en el blog, como hacían algunos
comercios alimentarios en España, el género dentro, por el calor. Vamos
a ello.
I
LA COPA DEL MUNDO COMO EVENTO
POLÍTICO
Tarso Genro
La copa del mundo se volvió, a
partir de los años 70, cada vez más un evento político. Hoy, además, es un
evento básicamente mercantil, permeado por la corrupción y manipulaciones
arbitrales, para prestigiar a los chicos-mercancía (como Neymar) con sus contratos
millonarios. Apoyé a Brasil en todas las Copas en las que participó la
selección, incluso durante el régimen militar, sin ningún problema de
conciencia, porque la mayoría de nuestros atletas estaba allí con la sangre y
el sudor de nuestro pueblo, representando a nuestro país y haciendo que
explosiones de alegría recuperaran nuestra autoestima. El domingo 19 de julio
apoyé, bufé, insulté, grité, porque allí —en la Copa más politizada y
manipulada de la Historia— estaban disputando, de un lado, el psicópata
perverso Trump, el idiota y cruel Milei y el genocida Netanyahu y —del otro
lado— Pedro Sánchez, García Lorca, Don Quijote de La Mancha y las Brigadas
Internacionales en la Guerra Civil. El fútbol violento, desleal y peligroso de
Argentina perdió, no fue su pueblo. El pueblo de Argentina ya había perdido
cuando eligió a Milei, el bufón almibarado que ofende todos los días la
dignidad democrática de América Latina, bajo el permanente acoso
imperial-colonial de un agente naranja senil cada vez más enloquecido.
II
EL GRUPO DE PUEBLA RECHAZA EN NUEVO MACARTISMO. CRIMINALIZAR
A LA IZQUIERDA NO ES COMBATIR EL TERRORISMO
julio 21, 2026
Las recientes declaraciones
formuladas por altas autoridades del Gobierno de los Estados Unidos representan
un preocupante retroceso político e intelectual. Al presentar a “la izquierda”,
“la extrema izquierda” o “el izquierdismo” como una amenaza global asociada al
terrorismo, se instala deliberadamente una lógica de sospecha ideológica que
creíamos superada desde los peores años de la Guerra Fría.
No es casualidad que, junto a
organizaciones armadas, se evoquen una y otra vez referencias históricas
destinadas a construir un relato en el que toda tradición política de izquierda
aparezca bajo un mismo manto de violencia. Esa simplificación no busca comprender
la historia: busca reescribirla para deslegitimar a millones de ciudadanos,
partidos, gobiernos, sindicatos, movimientos sociales e intelectuales que,
desde la democracia, han luchado y luchan por la justicia social, la igualdad y
los derechos humanos.
La izquierda democrática
latinoamericana no necesita recibir certificados de compromiso con la
democracia. Ha sido protagonista de la recuperación democrática, de la
ampliación de derechos, de la reducción de la pobreza y de la defensa
irrestricta de los derechos humanos, incluso frente a dictaduras, persecuciones
y golpes de Estado.
Combatir el terrorismo es una
obligación de todos los Estados. Pero utilizar esa causa para estigmatizar una
identidad política constituye un grave error que solo alimenta la polarización,
debilita el pluralismo democrático y reabre una peligrosa lógica de enemigos
internos.
América Latina conoce demasiado
bien las consecuencias del macartismo, de la doctrina de la seguridad nacional
y de las campañas que identificaban cualquier demanda de justicia social con
una amenaza terrorista. Esa visión dejó miles de muertos, desaparecidos, presos
políticos y exiliados. No aceptaremos que esa narrativa vuelva a instalarse
bajo nuevos nombres.
El Grupo de Puebla rechaza
categóricamente cualquier intento de criminalizar a la izquierda democrática o
de convertir las diferencias ideológicas en categorías de seguridad nacional.
Defender la democracia exige combatir toda forma de terrorismo, pero también
defender el pluralismo político, el Estado de derecho y el derecho de los
pueblos a elegir libremente sus proyectos políticos sin ser estigmatizados.
Frente a quienes pretenden
dividir al mundo entre amigos y enemigos ideológicos, reafirmamos nuestra
convicción de que la democracia se fortalece con más diálogo, más derechos y
más justicia social, nunca con listas negras ni con la criminalización del pensamiento
político.
La historia juzga con dureza a
quienes confunden la discrepancia con el delito. América Latina no debe volver
a recorrer ese camino.
iii
LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA, LA GRAN AUSENTE DEL DEBATE LABORAL
Luis Villazon León. Abogado.
Antonia Morales Vera. Socióloga. Santiago. 19/7/2026.
El martes 30 de junio se publicó
el Informe de la Mesa de Reactivación Laboral convocada por el Ministerio del
Trabajo y Previsión Social, de la que participaron ocho economistas y una
abogada, todos con perfiles que explican las conclusiones de la mesa: varias
exautoridades y funcionarios de confianza de los gobiernos de Sebastián Piñera
y personas vinculadas a centros de pensamiento de derecha, como Libertad y
Desarrollo fundado por Hernán Büchi. La participación de las organizaciones de
trabajadores y actores del mundo del trabajo fue restringida al envío de
propuestas mediante un formulario.
El resultado de la mesa es un
insumo técnico político que viene a complementar una agenda de debilitamiento
del Estado y retroceso de derechos laborales individuales y colectivos,
conformada por la “megarreforma”, una serie de iniciativas legislativas impulsadas
por parlamentarios de partidos de derecha, proyectos que amenazan el derecho a
huelga como el llamado “registro de vándalos”, y retrocesos consumados por vía
administrativa como los dictámenes recientes de la Dirección del Trabajo.
En materia de derechos laborales,
el Eje IV del informe de la mesa aborda cinco materias que resultan sensibles
para los trabajadores: distribución del tiempo de trabajo, protección
del empleo ante shocks, costos de despido e indemnización por años de servicio,
polifuncionalidad laboral, y certeza jurídica en la causal de necesidades de la
empresa. El hilo conductor de la propuesta es reducir costos laborales y
las supuestas rigideces normativas para los empleadores. Las medidas se fundan
en lo que el actual gobierno ha llamado “la emergencia laboral”, estableciendo
erróneamente y sin evidencia que la principal causa del desempleo son los
supuestos costos asociados a derechos laborales.
El componente laboral,
“legitimado” mediante esta mesa “técnica”, es el aspecto regresivo que le
faltaba al plan general del gobierno. Se trata de una reforma laboral
encubierta que propone profundizar la desregulación de las relaciones
laborales, debilitando los derechos colectivos, generando retrocesos en
derechos conquistados por décadas y en aquellos sumados recientemente. Además,
se omite deliberadamente cualquier debate sobre la negociación colectiva y su
urgente reforma al actual sistema, como forma democrática de mejora de economía
y condiciones de vida.
Ejemplo de ello es cómo se
retrocede en la reducción de la jornada laboral a través de una propuesta
“técnica” que permite calcular la jornada en promedios anuales que aumentan la
jornada por sobre 45 horas semanales llegando incluso hasta 52 horas. El informe
plantea que esto es posible en países como Alemania o Países Bajos. Esta
afirmación desconoce que en esos países hay negociación colectiva ramal,
mecanismo que permite negociar la jornada con los sindicatos y aplicarla según
las particularidades de cada sector productivo, evitando la precarización y el
abuso laboral.
Cabe recordar que fue el propio
gobierno quien, como primera acción al día siguiente de asumir, retiró del
Congreso el proyecto de ley sobre negociación ramal, negando el debate
democrático sobre este mecanismo establecido en países de la OCDE que se suelen
citar de ejemplo.
Un gobierno que en su discurso
pone en el centro el orden, la familia y la seguridad como sus grandes
paradigmas, no hace más que asestar un golpe profundo a la seguridad de miles
de familias, que no solo buscan seguridad contra la delincuencia, sino que
también contra el abuso empresarial y la falta de protección laboral tan propia
de nuestro ordenamiento jurídico laboral.
Los cambios propuestos en materia
laboral significan un profundo retroceso y van en contradicción directa incluso
con la reciente encíclica papal “Magnifica Humanitas”, cuyos ejes colisionan
con la agenda dogmática del gobierno. La encíclica señala en forma clara que el
trabajo debe diseñarse centrado en la persona y no en el rendimiento
(productividad). También pone énfasis en el rol de las organizaciones
sindicales y sus instrumentos, constituyendo un respaldo explícito al rol de
las organizaciones de trabajadores como actores relevantes de representación y,
por cierto, a la negociación colectiva como instrumento de disminución de las
desigualdades.
En efecto, el papa León XIV se
refiere, ante escenarios de mayor pobreza y desigualdad provocados por la
sustitución de trabajadores por sistemas automatizados, a la necesaria
renovación de las organizaciones sindicales para asumir estos desafíos. Es uno
de los respaldos más explícitos del texto a los cuerpos intermedios de
representación de los trabajadores frente al cambio tecnológico.
Chile no va a crecer más
excluyendo y precarizando a quienes sostienen el país con su trabajo: son los
trabajadores quienes conocen de mejor forma los retos y necesidades de los
sectores económicos en los que se desenvuelven. La propia evidencia muestra que
para enfrentar los cambios en el mundo del trabajo son necesarios actores
robustos, sindicatos que jueguen el rol que la propia autoridad eclesiástica
resalta. Fortalecer la negociación colectiva es fortalecer la democracia en un
amplio sentido: distribuye mejor la riqueza, incorpora a los trabajadores en
los debates y decisiones productivas, y nos acerca a que el trabajo sea fuente
de dignidad humana.

