domingo, 14 de septiembre de 2014

EL DESEMPLEO ES UN PROBLEMA POLÍTICO, NO ECONÓMICO


 Nada de lo que está sucediendo como consecuencia de la crisis es tan negativo  como la instalación y el conformismo  social respecto del desempleo, que se representa como un hecho cotidiano y fatal para la opinión pública. O en la variante más común de esta representación ideológica, se entiende – y se explica -  el desempleo como una variable económica que debe combinarse en relación con grandes vectores socio-económicos de forma que la carencia de reformas “estructurales” es la causa de la destrucción de empleo en un país determinado. 

Es ya una cantilena aburrida la que resulta de  escuchar una y otra vez a los que configuran el desempleo como un “hecho externo” dependiente frecuentemente de la rigidez o flexibilidad salarial – como hace el presidente del BCE – o cómo un elemento que se debe abordar en términos de políticas de empleo consistentes en aligerar los costes económicos del despido – como ha hecho el Gobierno y ha desarrollado la patronal -  además de rebajar cotizaciones sociales y reducción impositiva – como solicita el empresariado y comprende el poder público. Son pronósticos equivocados a la vez que de una intensa agresividad de clase que desembocan en el sufrimiento de cada vez mayores estratos de población.

El problema es social y político fundamentalmente. No sirven tanto  las políticas de empleo, sino la política con mayúscula, la capacidad de los grupos sociales y de las fuerzas políticas de la izquierda de afirmar  la centralidad del trabajo en el espacio político, social y económico de un país.

Ha habido recientemente opiniones públicas muy significativas al respecto, que plantean el debate en sus justos términos. Elijamos sólo dos. Una, la de Rodolfo Benito, Secretario Confederal de Estudios de CCOO y Presidente Fundación 1º de Mayo, que en el blog que esta Fundación acaba de inaugurar en el diario Público, decía el 10 de septiembre en el artículo, Insistir en recetas fracasadas, letal para las personas:

“Paro, pobreza y desigualdad. Estas, y no otras, son las prioridades que hay que abordar. Y ello exige profundos cambios en la política económica que requieren, a su vez, del arrumbamiento definitivo de las políticas de austeridad.

El panorama social se caracteriza por el incremento de la pobreza asociada al alto  y prolongado desempleo, que hace que 740.000 hogares en los que viven 1.400.000 personas, no perciben ningún tipo de ingresos. Baja la protección por desempleo y su calidad se degrada. Tenemos, de otra parte, los índices de desigualdad más altos de la Unión Europea” (…).

“No se puede, en definitiva, insistir en recetas fracasadas, en neoliberalismos ciegos pero letales para las personas, en políticas, que una vez realizado un balance social de daños, va a ser demoledor.

Un proyecto de país que defina un nuevo modelo de crecimiento, con el objetivo de mucho más y mejor del empleo y el incremento de la productividad del trabajo. No es un problema técnico-económico, es una decisión política.

Para ello, es fundamental, democratizar la economía, un nuevo nexo de unión entre economía y política democrática, un papel mucho más relevante del Estado en el conjunto de la actividad económica y una concentración del esfuerzo inversor privado en el incremento del volumen de capital físico de las empresas y en su capacidad de innovación tecnológica, desacoplándose de actividades especulativas a corto plazo, como la inmobiliaria.”

 Y, con otro estilo, pero asimismo señalando la misma forma de contemplar correctamente el problema, en  Joseph E. Stiglitz, en una columna llamada “La democracia del siglo XXI” (http://www.project-syndicate.org/commentary/joseph-e--stiglitz-blames-rising-inequality-on-an-ersatz-form-of-capitalism-that-benefits-only-the-rich/spanish ) publicada en Project syndicate el 1 de septiembre:

“Lo que hemos estado observando – estancamiento de los salarios e incremento en la desigualdad, incluso a medida que la riqueza  aumenta – no refleja el funcionamiento de una economía de mercado que se considera como normal, sino que refleja lo que yo denomino como “capitalismo sucedáneo” (en inglés ersatz capitalism). El problema puede que no sea cómo los mercados deberían funcionar o cómo dichos mercados funcionan en los hechos, sino que  puede que el problema se sitúe en nuestro sistema político, que no ha logrado garantizar que los mercados sean competitivos; más aún,  dicho sistema político ha diseñado reglas que sustentan mercados distorsionados en los que las corporaciones y los ricos pueden (y por desgracia así lo hacen) explotar a todos los demás.

Los mercados, por supuesto, no existen en un espacio vacío. Tiene que haber reglas del juego, y éstas son establecidas a través de procesos políticos. Los altos niveles de desigualdad económica en países como EE.UU. y, cada vez más en países que han seguido el modelo económico de dicho país, conducen a la desigualdad política. En un sistema como el que se describe, las oportunidades para el progreso económico se tornan, a su vez, en desiguales, y consecuentemente refuerzan los bajos niveles de movilidad social”.

Un problema de democracia económica y social, de reglas impuestas por la política a la acción de los sujetos económicos que pueda desarrollar la centralidad del trabajo en la vida social y colectiva de un país. La mercantilización del trabajo, su configuración como una pura mercancía al margen de la libertad y del dominio en el despliegue concreto de la actividad creativa y productiva de bienes y servicios, conduce no sólo a una sociedad esencialmente desigual e injusta, sino también más autoritaria que reduce al mínimo su expresividad democrática.

Como en el apólogo de Bertold Brecht, en definitiva es el trabajo el que da sentido a la situación de ciudadanía, a la libertad frente a opciones vitales básicas o la capacidad para ejercitar los derechos y practicar sus capacidades humanas.

 “A un obrero le preguntaron en el tribunal si quería prestar juramento bajo la fórmula religiosa o la forma laica. Éste respondió: - Estoy en paro.  Eso no fue solamente una evasiva, señaló el señor K. Con esta respuesta dio a entender que se hallaba en una situación en que semejantes preguntas, si no todo el proceso judicial, carecían en si mismo del menor sentido”.
Historias del señor Keuner, Bertold Brecht.

El trabajo se debe recargar desde la lógica de los derechos, no desde su exclusión, condicionamiento o modulación sobre la base de políticas económicas o de medidas de empleo que se resuelven en desembolsos monetarios públicos de ahorro de costes empresariales. El trabajo con derechos sobre el que giran las figuras de la representación colectiva y la capacidad de estas agencias de diseñar un proyecto general en cuyo centro se sitúe éste. Sobre lo que se deberá seguir reflexionando en momentos sucesivos.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

LA NUEVA GOBERNANZA ECONÓMICA EUROPEA Y SU IMPACTO EN LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA: RETOS Y PERSPECTIVAS DE FUTURO


Septiembre es mes de retornos y de inicios. Se inicia el curso académico, se retorna del período vacacional con un bagaje de experiencias y de lecturas. Pero también ha sido muy utilizado como un mes propicio para cursos y seminarios, como un espacio de reflexión y de estudio antes de que comience en la universidad el trabajo didáctico y los compromisos docentes. La eliminación de los exámenes de septiembre y el adelanto del comienzo del curso han obstaculizado la disponibilidad general en este período para la realización de las actividades teóricas de relfexión y discusión.

Algunas sin embargo sobreviven, se diría que no pocas, y se dedican a desarrollar un trabajo en torno a ejes de debate y reflexión muy importantes. Es el caso de un seminario organizado en la sede  de la Fundación 1 de mayo sobre la relación entre Europa, sus políticas de austeridad y la negociación colectiva. Hay que tener presente que el Pacto del Euro del 2012 imponía a las economías dependientes el desarrollo legislativo de cambios en el esquema legal de negociación colectiva, desarrollando y protegiendo la llamada “autonomía negocial descentralizada” por querer decir el fomento de la negociación colectiva de empresa, lo que se produjo en un primer plazo en junio del 2011 y, finalmente, mediante el diseño mucho más radicalizado que pone en marche la Ley 3/2012  a través no sólo de la técnica del descuelgue sino de la inaplicación del convenio sectorial frente a la preferencia del convenio de empresa. A ello se ha unido la prescripción legislativa  que pretendía acabar con la prórroga automática del contenido del convenio hasta tanto no se negociara otro nuevo, fórmula legal que ha sufrido ciertos avatares interpretrativos por parte de la juriusprudencia y la doctrina que ha reducido en gran medida su objetivo prioritario, desarbolar el poder sindical y su capacidad de contrapeso en el marco de las relaciones laborales.

 Conocer la negociación colectiva tal como se está desarrollando en España es además una pretensión arriesgada, puesto que el aparato estadístico es cada vez más deficiente y atrasado en la recopilación de datos. Eso genera dudas al investigador y hace que proliferen versiones de esta realidad colectiva no homogéneas sobre el sentido y desarrollo de la negociación colectiva durante la crisis. Es un hecho que sucede fundamentalmente en torno a la disusión sobre la tasa de cobertura y el mapa de afectación sindical de la negociación colectiva, pero que continúa asimismo en torno a la valoración de los contenidos pactados y sus omisiones. Por último, el acentuamiento de la precariedad, de las relaciones triangulares y de las subcontratas, el auge del trabajo irregular, son elementos que necesariamente inciden negativamente en la función reguladora de la negociación colectiva y su capacidad igualadora de las condiciones de trabajo.

Una mirada desde España no sabría excluir el análisis de las diferentes realidades sociales y normativas que rodean a la negociación colectiva en otros perímetros nacionales, y todos ellos marcados por su diversa posición en la crisis, al ser los interrogados países del sur y del este de Europa. A su vez, la persistencia en una vía de reformas estructurales que pasa necesariamente por la devaluación de los salarios de los trabajadores y trabajadoras de los países del sur, plantea nuevos interrogantes sobre la llamada “estructura” de la negociación y sobre el tipo de regulación que ésta contiene del régimen salarial, su “rigidez” o “flexibilidad” y lo significados que estas expresiones cobran en román paladino.   

Otra dificultad de los análisis de la negociación colectiva proviene de la dificultad que la división del trabajo científico produce al generar análisis muy poco compartibles. De una parte, unos orientan con un sesgo especial el objeto de estudio en términos y magnitudes económicas, sin atender a las variables que la negociación colectiva ofrece en términos de relaciones de poder, derechos de participación, controles y contratación de las decisiones empresariales. De otra parte, el examen de los juristas suele apoyarse en el esquema legal y en la capacidad de la negociación colectiva en aumentar, disminuir o desarrollar este esquema, sin atender excesivamente a la formación extralegislativa del derecho que la negociación colectiva supone, y cómo se presenta ese proceso en el contexto de un intercambio desigual y asimétrico modulado y precisado en empresas o sectores determinados enmarcados en un territorio o demarcación precisa, la provincia o el estado.

El estudio de la negoiación colectiva es difícil y también comprometido para el sindicalismo actual, porque requiere no sólo un conocimiento real de las relaciones de trabajo y la correlación de fuerzas en unas coordenadas concretas sino también un cuestionamiento de los límites y el alcance de la propia capacidad de representación – que es una noción político-sindical diferente de la jurídico-política de representatividad – respecto de los trabajadores y trabajadoras tanto en cuanto a sus resultados como en lo relativo a la implantación y presencia entre éstos. La crisis ha acentuado posiblemente estos problemas.

De una buena parte de estos puntos se discutirá en el seminario al que se ha aludido, que tendrá lugar en la sede de la Fundación 1 de mayo en Madrid, el 16 de septiembre, según el programa que se adjunta.                              

Registro

9:30-09:45 Bienvenida

09:45-11:15 La Nueva Gobernanza Económica Europea: valoración y elementos de mejora

Georg Feigl (Austrian Federal Chamber of Labor, Viena)

Jorge Aragón (Consejero de CCOO del Consejo Económico y Social y Fundación 1° de Mayo, España)

Modera: Fernando Rocha (Fundación 1º de Mayo, España)

11:15-11:30 Pausa café

11:30-13:30 Mesa redonda: Los sistemas nacionales de negociación colectiva en tiempos de austeridad. Una panorámica europea

Jean-Marie Pernot (IRES, Francia)

Salvo Leonardi (As. Bruno Trentin, Italia)

Snezhana Dimitrova (ISTUR, Bulgaria)

Christos Triantafillou (INE/GSEE, Grecia)

Alan Stoleroff (ISCTE, Portugal)

Francisco Trillo (Universidad de Castilla La Mancha, España)

Modera: Rita Moreno (CS de CCOO)

13:30 -14:30 Comida

14:30-15:30 La nueva gobernanza económica y sus efectos sobre los salarios: valoración y perspectivas

Ronald Janssen (Confederación Europea de Sindicatos)

Modera: Ignacio Álvarez (Universidad de Valladolid )

15:30-15: 45 Pausa café

15:45-17:00 Mesa redonda: Retos y estrategias para la negociación colectiva

Ramón Górriz (Secretario Confederal de Acción Sindical y Políticas Sectoriales de Comisiones Obreras, España)

Jordi García (Director Departamento RRLL, CEOE)

Modera: Ramón Baeza (Fundación 1º de Mayo, España)

17:00-17:15 Conclusiones de la jornada

Fernando Rocha (Fundación 1 de Mayo, Estado español)

lunes, 8 de septiembre de 2014

MIRAR A EUROPA









El comienzo de la actividad política y de la vida productiva en general en este mes de septiembre se produce cadenciosamente. El reflejo mediático de la realidad se centra en la situación española, aunque es apreciable un cierto interés secundario por asuntos europeos. Principalmente, los intentos del gobierno español por colocar a su candidato en puestos de relieve de la Comisión. La persona elegida, cabeza de lista del PP en las elecciones europeas, es el arquetipo de la imagen de España para los países del norte de Europa: machista, despilfarrador, amigo de la juerga y de la buena comida, más listo que inteligente. Lo que es llamativo es que el puesto para el que le destinan sea el de ciencia e innovación, pero quizá eso de cuenta, como dice Javier de Lucas, del valor con el que se estima este dominio en Europa.

Otras noticias sobre Europa vienen sobre todo de los digitales. La potente acogida que Podemos tiene en el espacio mediático español ha permitido seguir la visita de Pablo Iglesias como eurodiputado a Israel y a los territorios ocupados, y su queja por la prohibición del gobierno israelí respecto de la entrada en Gaza. En tono menor, sabemos también que Javier Couso, que entró en el parlamento europeo por la lista de Izquierda Unida tras la dimisión de Willy Meyer, ha sido designado Vicepresidente de la Comisión del Parlamento Europeo en relaciones exteriores y que ha intervenido contundentemente sobre los derechos del pueblo palestino y la condena de la invasión israelí de la franja de Gaza. Sin embargo, de los dos grandes partidos nacionales restantes, la imagen europea para el Partido Popular ha sido el paseo de finales de agosto con Angela Merkel en un tramo del camino de Santiago, durante el cual el presidente del gobierno español confirmó su fidelidad absoluta y su lealtad segura a la política de austeridad preconizada por Alemania, y para el Partido Socialista, su renovado y agraciado líder, la visita a la fiesta de la Unità – quien lo diría en otros tiempos del socialismo español felipista - y el encuentro con Renzi, posiblemente el único mandatario de un partido del grupo socialista europeo que está en el gobierno y ha visto una impresionante aceptación popular a su gestión en los resultados de las elecciones europeas de mayo del 2014. Entrevistado en Italia, Pedro Sánchez ha confirmado que, a diferencia de Renzi, el PSOE considera a los sindicatos un aliado importante en su proyecto político, aunque el secretario general de los socialistas españoles entiende, igualmente, que éstos deben “renovarse”, aunque prudentemente no precisa cuál puede ser la fórmula para este proceso.

Otros hechos más importantes llaman la atención sobre Europa. Se trata de la amenaza de una nueva recesión y de los instrumentos que está dispuesta la Unión Europea a poner en marcha para conjurarla. En esta encrucijada, el Banco Central Europeo y su presidente Mario Draghi, vuelve a desempeñar un papel protagonista. Lo que se ha subrayado de sus intervenciones es la revalorización de la política monetaria y fiscal como forma de contrarrestar las tendencias recesivas de la economía. Desde ese punto de vista, la bajada de los tipos de interés, la compra de deuda bancaria y el incremento del crédito se deberían acompañar de una flexibilización máxima de la regla del 3% del déficit presupuestario, cuestión relacionada con el aligeramiento de las cargas impositivas a las empresas que naturalmente repercutirán en menores ingresos en momentos de graves dificultades de los estados nacionales para cuadrar el déficit presupuestario. Medidas todas ellas no gratas a la Bundesbank, que en efecto implican una cierta relajación de la estricta disciplina hasta ahora llevada a rajatabla por la troika. Como tales han sido saludadas entusiásticamente por el nuevo gobierno francés y el diario Le Monde ha publicado un editorial (03.09.2014) ditirámbico designando a Draghi el “hombre útil” de Europa, al que auguran una página central en la historia de este período.

Pero estas medidas – que desde la propia perspectiva económica han sido criticadas en cuanto que la bajada de tipos de interés y la compra de deuda bancaria implican una nueva subvención a la banca o respecto de su inutilidad plena para afrontar con eficacia el nuevo curso económico – no son las únicas ni las más relevantes para encarar la crisis, siempre según el discurso del BCE. En efecto, el eje central de las mismas lo siguen constituyendo las “reformas estructurales” en especial sobre las relaciones laborales, la flexibilidad del despido y la reducción de salarios. Lo ha dicho Draghi con todas las letras en la reunión anual de Jackson Hole, Wyoming, USA  que reúne a los directores de los Bancos Centrales y a una buena plétora de economistas del sistema. Allí, en una intervención que me ha sido proporcionada por Antonio Lettieri -  que desarrollará el tema con la profundidad que se merece en Eguaglianza e Libertà – ha advertido que la política monetaria pierde eficacia en las actuales circunstancias de estancamiento económico y paro masivo, porque no genera demanda agregada, que es la base del crecimiento económico y del empleo. El segundo vector es la política fiscal que actúa reduciendo cargas y contribuciones sociales sobre las empresas y las desplaza al consumo o al ámbito de la prestación de servicios. Pero para Draghi es claro que ningún estímulo monetario o fiscal funciona sin llevar a cabo “ambiciosas, importantes y fuertes reformas estructurales”. Que se concretan a fin de cuentas en flexibilidad a la baja en términos salariales y negociación colectiva de empresa, junto con reducción extrema de las garantías de empleo y ampliación correlativa de la libertad de despedir sin control judicial o colectivo. De hecho, en el texto americano, el presidente del BCE compara Irlanda y España y concluye que el mantenimiento del alto nivel de desempleo español tiene como causa que Irlanda intervino más rápida e intensamente sobre los salarios, provocando una devaluación de los mismos ligada a una fuerte “flexibilización” de éstos, que en el caso español fue estorbada por la negociación colectiva sectorial y la presencia de salarios convenio en estos sectores, sin que se haya generalizado una transición a un modelo de salario empresarial e individual. Pese a ello, para Draghi, las reformas laborales en España que ha realizado el gobierno del Partido Popular han eliminado algunas rigideces del mercado de trabajo “con efectos positivos”.

De manera aparentemente contradictoria, no obstante, estos mismos documentos entienden que en el corto y medio plazo estas reformas laborales agravarán las condiciones de crecimiento del empleo. Se trata por tanto del reconocimiento de tantos diagnósticos según los cuales estas son políticas equivocadas. Pero quizá la contradicción – como señala Lettieri  - sea más aparente que real. Porque desde el punto de vista sustantivo, las reformas sobre el trabajo indican un cambio a largo plazo, profundo y radical, de las relaciones sociales de poder, una gestión autoritaria del uso de la fuerza de trabajo, debilitada y en ocasiones desaparecida la negociación colectiva sobre la misma e imposibilitada en amplia medida la función del sindicato de representación, de intervención y de control sobre las condiciones de trabajo y el salario. Este es el objetivo fundamental que las políticas de austeridad está consiguiendo. Y este discurso de Draghi lo reiteran machaconamente otros tantos responsables de organismos financieros y económicos internacionales, como el secretario general de la OCDE, de visita en España. Sin embargo, como resume Jesús Laraña en Infolibre, “Eurostat va constatando que las políticas de austeridad impuestas por Alemania, pese al sufrimiento que suponen para los sectores más débiles, no funcionan. Ni se cumplen los objetivos de déficit en los países del sur, ni se contiene el incremento de la deuda pública ni se crea empleo (aún menos un empleo estable que ofrezca confianza para aumentar el consumo)”.

Parecería que estas declaraciones o discursos son conocidos y comentados, que alimentan los debates en la opinión pública. No es así, son mensajes que discurren sin interferencias. Todo ello  se hace en silencio. Se habla de las medidas económicas y de su efectividad, pero se olvida este elemento esencial de las reformas que están forzando un cambio muy importante en dirección a la remercantilización del trabajo y su reformulación en términos desagregados, segmentados y flexibles sin contrapeso colectivo suficiente y sin que el conflicto y la resistencia tengan proyección importante, de peso, en la acción política. Lo que quiere decir que se está produciendo una grave lesión a los ciudadanos en cuanto titulares de derechos orientados a la libertad y la igualdad a través precisamente del desempeño de un trabajo digno sin que esta vulneración profunda de la democracia sea percibida en la opinión pública.

Este silencio es más asombroso en  la izquierda “oficial”  es decir,  la socialdemocracia gobernante. El ejemplo francés con el giro hacia un social liberalismo “sin complejos” – así lo denomina el periódico Le Monde – sólo se compensa con la tradición republicana de pensar diferente y objetar la línea general en el interior del mismo partido, como ha hecho el ex ministro de economía, Arnaud Montebourg , que ha discrepado de la política de austeridad en términos muy franceses, es decir, señalando que la política del eje Berlín – Bruselas – Frankfurt tiene consecuencias destructivas para los equilibrios económicos y sociales de Francia, que ha aceptado la hegemonía alemana sin oponer la resistencia que se requeriría. Lo que desde luego tiene una buena parte de razón, y no sólo en términos nacionales.

Conviene por tanto mirar a Europa para comprobar que el horizonte nacional se queda estrecho y que nunca más que ahora el espacio europeo es un terreno de acción política. Mirar a Europa para conocer la fuerza de las tendencias termidorianas que quiere acabar con el espacio democrático y social de ciudadanía lograda tras la derrota de los fascismos.

Mientras tanto, en nuestro país, siguen descendiendo los salarios no sólo en el sector público, sino en el sector privado, por mucho que el presidente de la CEOE mantenga de manera provocadora lo contrario, y la negociación colectiva que subsiste es incapaz de romper esta tendencia acentuada y multiplicada por la precarización, el empleo irregular y la externalización y terciarización de la producción. La tendencia no sólo afecta a España, sino que se afianza en muchas partes de Europa, al socaire de la restricción de la negociación colectiva y la crisis. Algunos estudios recientes, como los de la Fundación 1 de Mayo han pormenorizado este descenso salarial y la desigualdad que conlleva. La prensa, trasvasando los conceptos del mercado de servicios al trabajo, le llama “salarios low cost” y dice que es una “moda” que también llega a Gran Bretaña, por ejemplo. Allí los sindicatos denuncian – en el Congreso de la TUC de 2014 – que los trabajadores de bajos salarios se han triplicado desde 1975, como consecuencia de la debilitación de la negociación colectiva. Y que el 20% de los trabajadores cobran menos de 7,71 libras por hora (es decir unos 9,6 euros).

Mientras tanto, la reforma laboral se ha visto bendecida por el Tribunal constitucional y tanto los gobernantes como los dominantes entienden que es un punto de no retorno. Es sin embargo un punto decisivo para el futuro, ante el que las fuerzas de izquierda  - todas, incluido el PSOE -  se han comprometido a derogar la Ley 3/2012. Pero el sindicalismo español tiene que decir cuál es su proyecto de regulación, es decir, pronunciarse sobre el diseño nuevo al que deben someterse las relaciones laborales en un contexto democrático y preparar el marco de reformas que sitúe al trabajo con derechos en el centro de la sociedad, haciendo inútil por consiguiente las reformas de estructura impuestas desde los centros político-financieros a las economías nacionales.

sábado, 6 de septiembre de 2014

MAS ALLA DEL ESTADO: EL TRABAJO EN EL ESPACIO GLOBAL



El retorno tras las vacaciones está lleno de nuevas actividades. No sólo las comunes y académicas, sino otras iniciativas de mayor significación. Una de ellas es el denominado Curso de Especialización para expertas /os latinoamericanas /os en relaciones laborales que se desarrolla en Toledo del 8 al 19 de septiembre. Sobre este evento discurre el siguiente post.

Este curso reúne a 25 personas de quince países de Latinoamérica en las que predominan los juristas, pero que incorpora asimismo a sociólogos y economistas, con la idea de reflexionar en un tiempo de cambios sobre el trabajo y las relaciones laborales que se viven desde el campo político y social de forma diferente en función del espacio europeo o suramericano. Es la continuación de una iniciativa que surgió en los años 80 de la mano de Pedro Guglielmetti y de Umberto Romagnoli como una actividad de lucha cultural contra la hegemonía neoliberal entonces imperante de forma generalizada en América Latina, buscando el patrocinio de la OIT y la extensión de la ideología social que ésta encarna, y se desarrollaba en la Universidad de Bolonia, por lo que la red de encuentros fue conocida - y aun ahora - como el grupo de Bolonia. La incorporación posterior de la UCLM con el nuevo siglo y la constitución de una importante red de ex becarios del curso que garantizan la extensión del mismo a nuevas generaciones de laboralistas americanos le ha dado un sesgo fundamentalmente hispano-parlante, pero mantiene la mirada interdisciplinar y comparatista europea que garantiza la presencia conjunta de varias universidades italianas junto con la de la UCLM en el desarrollo del curso. Los participantes del mismo deben concursar y pasan una selección efectuada por un comité científico que conforman Umberto Romagnoli, Joaquín Aparicio, Pedro Guglielmetti, Andrea Lassandari y Rosario Gallardo. A continuación se inserta el texto de la convocatoria de esta nueva edición del curso y el programa del mismo, de evidente interés, como se podrá apreciar.

Una vez más el Curso de Especialización para Expert@s Latinoamerican@s en Relaciones Laborales continúa, este año 2014, la magnífica iniciativa que cuenta ya con treinta años de historia y que ha generado una amplia y activa red de ex participantes diseminados por toda América Latina. Es más, viene a dar cuenta de ella y expresa la voluntad de no interrumpir los contactos con una amplia audiencia de interesad@s potenciales superando las dificultades que en tiempos de crisis se pueden haber presentado. Es de destacar que la edición de este año continúa y profundiza la colaboración entre Universidades de Bolonia, Ferrara, Venecia, Verona y Castilla-La Mancha, con una ya larga vinculación al Curso, a las que se suma este año, como en otros anteriores, la Universidad Complutense de Madrid y, lo que es excepcional en esta edición, la Universidad de Buenos Aires. Como en otras ocasiones, cuenta con la importante participación de destacados miembros de la Organización Internacional del Trabajo, en este caso con el Director de la Oficina de la OIT en España.

El Curso, a la vista de la muy positiva experiencia de años anteriores, se ha concentrado en dos semanas (del 8 al 19 de septiembre) para que la asistencia al mismo no perturbe en exceso la vida personal y profesional de quienes participen. La duración temporal de las distintas ediciones ha variado a lo largo del tiempo. La de dos semanas guarda un buen equilibrio entre las disponibilidades de tiempo de tan cualificad@s profesionales a l@s que está dirigido el Curso, y las exigencias de un buen rendimiento académico.

Lo que de manera clara asemeja la edición 2014 con sus precedentes son sus características de fondo. También ésta ha sido concebida y decidida por sus tradicionales socios académicos. En efecto, la de 2014, una vez más, pretende transmitir el sentido de una iniciativa participada por el núcleo fundador del Curso.

El tema elegido, como siempre se ha hecho en el Curso, es de enorme actualidad y viene determinado por lo que está sucediendo en los últimos tiempos. La crisis que estalló con inusitada fuerza en 2008 tuvo como una de sus características la de afectar de modo principal a países que, aparentemente, durante años habían estado al abrigo de situaciones de este tipo, es decir, los países considerados centrales en el orden económico y político mundial, en especial los Estados Unidos de América y los Estados Miembros de la Unión Europea. Esta crisis no solo ha provocado importantes convulsiones, sino que, sin que sus efectos hayan cesado todavía, puede adivinarse que el mundo “postcrisis”, cuando ese momento llegue, será muy distinto del anterior a la misma. En ese mundo tal vez el Estado, que ya desde algunos años venía mostrando limitaciones en su soberanía e importantes erosiones en su autonomía para regular los procesos económicos y sociales, ha evidenciado sus limitaciones al enfrentarse con regulaciones emanadas desde lo que se ha dado en llamar “los mercados” que operan a escala global. Pero hay que preguntarse entonces cual es la consecuencia que todo ello tiene para el trabajo, porque los ordenamientos jurídico-laborales, cuya finalidad ha sido proteger a la persona que trabaja, han sido fruto de las prácticas de los agentes sociales y de las reglas emanadas por el Estado-nación válidas dentro del territorio definido por sus fronteras. Es por ello que la mirada del Curso de 2014 se dirige al trabajo en el espacio global.

Al tratar esta materia se mantiene una continuidad con el “espíritu” del Curso, que no es otro que la consideración de que, si bien el Derecho del Trabajo (utilizado en su sentido más amplio) es el más eurocéntrico de los derechos, no lo es menos que en Latinoamérica ha echado raíces. Si bien es cierto que la actual crisis ha golpeado con menor intensidad a Latinoamérica, pero no puede dejar de tenerse en cuenta que sus efectos serán globales.

El Curso, como en años anteriores, está dirigido a  juristas, economistas, sociólogas (os) y psicólogas (os)  expertas (os) en relaciones laborales que desarrollen sus actividades en las Universidades, en la Administración del Estado, en la Judicatura, como profesionales por cuenta propia o como asesores de Organizaciones sindicales o  empresariales.

Las tasas son de 1.700€. Cubren las actividades docentes, la documentación científica que se les suministrará a l@s participantes, el alojamiento y alimentación desde el 8 al 19 de septiembre (el alojamiento desde el 7), así como seguro médico. No incluyen los gastos de viaje desde los países de origen respectivos hasta Toledo. Al ser un curso de alta especialización, las necesidades docentes exigen un “numerus clausus” que se establece en 30 personas, reservándose 5 a ex-participantes que deseen cursar la edición de 2014.

El Curso tendrá lugar en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Castilla-La Mancha, sita en la ciudad de Toledo, en el antiguo convento de San Pedro Mártir, que hace una década se amplió con la anexión del antiguo convento de la Madre de Dios, en el que durante la restauración aparecieron ruinas romanas y de otras civilizaciones que han quedado integradas en el edificio. Esta Facultad es una joya arquitectónica compuesta por edificios que, desde el siglo XIV al XVII, se han ido uniendo para formar un soberbio conjunto adaptado con singular maestría a las necesidades universitarias actuales. Habrá traducción simultánea para las ponencias que se impartirán en italiano.



PROGRAMA

Coordinador General: Pedro Guglielmetti


Lunes, 8 de septiembre.

10.00-10.30: Entrega de materiales y Acto de bienvenida en la Universidad de Castilla-La Mancha. Saludo a los participantes por autoridades académicas de la Universidad de Castilla-La Mancha.

10.30-11.30: Conferencia inaugural: Las aporías del Estado-nación en la tutela de los derechos sociales en el mundo global, Jesús Rentero Jover, Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Castilla- La Mancha.

11.30-12.: Debate.

12-12.15. Pausa

12.15. 13.15: Estado y mercados en la economía-mundo. Carlos Berzosa Alonso-Martinez, Catedrático de Economía Aplicada, Ex rector de la Universidad Complutense de Madrid.

13.15- 13.45: Debate

13.45: Almuerzo de bienvenida

16.00: Puesta en común de las realidades nacionales.

21.00: Cena.

Martes, 9 de septiembre.

10.00-11.30: Lo local y lo global…pero en medio el Estado-nación. Margarita Barañano Cid. Profesora titular de Sociología. Universidad Complutense de Madrid.

11.30: Pausa.

12.00-14.00: El trabajo en el Acuerdo General del Comercio de Servicios de la Organización Mundial del Comercio. Joaquín Aparicio Tovar. Catedrático de Derecho del Trabajo. Universidad de Castilla-la Mancha.

14.00: Almuerzo.

16.00: Trabajo en grupos.
21.00: Cena.



Miércoles, 10 de septiembre.

10.00-11.30: Los Acuerdos de cooperación y comerciales de la Unión Europea y la exigibilidad de su contenido social. Especial referencia a los Acuerdos preferenciales con América Latina. Ana Marta Olmo Gascón, Profesora Titular de Derecho del Trabajo. Universidad  de Castilla-la Mancha.


11.30-12.00: Pausa.

12.00-14.00: El Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización. Antonio Baylos Grau. Catedrático de Derecho del Trabajo. Universidad de Castilla-la Mancha.

14.00: Almuerzo.

16.30: Trabajo en grupos.

21.00: Cena.


Jueves, 11 de septiembre.

10.00–11.30: Los acuerdos-marco globales. Amparo Merino Segovia. Profesora Titular de Derecho del Trabajo. Universidad de Castilla-la Mancha

11.30–12.00: Pausa.

12.00-14.00: La Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Protocolo de San Salvador de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Horacio Gonzalez. Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Buenos Aires.


14.00: Almuerzo.

16.00: Trabajo en grupos.

21.00: Cena.



Viernes, 12 de septiembre.

10.00-11.00: Las relaciones Unión Europea-OIT. Rosario Gallardo Moya. Profesora Titular de Derecho del Trabajo. Universidad Castilla-La Mancha

11.00-11.30. Pausa

11.30-13.00: Hacia un sindicalismo global: CES, CSA, CSI. Rodolfo Benito Valenciano. Secretario Confederal de Estudios de la CS de Comisiones Obreras. Presidente de la Fundación 1º de Mayo
               
14.00: Almuerzo


Tarde libre.

21.00.- Cena para quienes permanezcan en Toledo.


Lunes, 15 de septiembre.

10.00–11.30: El trabajo decente como premisa de un orden global. Laura Mora Cabello de Alba. Profesora Contratada Doctora de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Universidad de Castilla-la Mancha

11.30-12.00: Pausa.

12.00-14.00: La OIT y la lucha contra la desigualdad. Joaquín Nieto. Director de la Oficina de la OIT en España.

14.00: Almuerzo.

16.00: Trabajo en grupos.

21.00: Cena.


Martes, 16 de septiembre

10.00-11.30: Procesos y técnicas de formación del Derecho del Trabajo en la Unión Europea. Donata Gottardi, Professoressa Ordinaria. Universidad de Verona y ex parlamentaria Europea.

11.30-12.00: Pausa.

12.00 -14.00: La interpretación del derecho domestico a la luz de los principios generales de la normativa supranacional. Laura Calafá, Professoressa asociata, Universidad de Verona.


14.00: Almuerzo.

16.30: Trabajo en grupos.

21.00: Cena.


Miércoles 17 de septiembre.

10.00-11.30: El conflicto entre capital y trabajo y la competencia entre las empresas. Federico Martelloni. Ricercatore confermato. Universidad de Bolonia.
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11.30-12.00: Pausa.

12.00-14.00: La contratación colectiva transnacional. Andrea Lassandari. Professore  Ordinario. Universidad de Bolonia.
14.00: Almuerzo.

16.30: Trabajo en grupos.
21.00: Cena.


Jueves 18 de septiembre

10.00-11.30: Fuentes, sujetos y formas del derecho global del trabajo. Luigi Mariucci. Professore Ordinario. Universidad de Venecia.

11.30-12.00- Pausa.

12.00-14.00: Una confrontación sobre derecho global del trabajo. Umberto Romagnoli. Professore Ordinario. Universidad de Bolonia y Gian Guido Balandi. Professore Ordinario. Universidad de Ferrara.

14.00: Almuerzo.

16.30-18.30: Trabajo en grupos.

21.00: Cena de clausura.


Viernes 19 de septiembre

10.00-11.30: Exposición de trabajos de grupos.

11.30-12.00: Pausa para foto de familia.

12.00-13.00: Acto de clausura y entrega de Diplomas.







jueves, 28 de agosto de 2014

UNA OJEADA AL SIGLO XX DESDE RUSIA: LEYENDO A ILIÀ EHRENBURG


Antes del verano la editorial El Acantilado publicó un denso volumen de memorias de Ilià Ehrenburg, con el título “Gente, años, vida (Memorias 1891 – 1967)”. En siete libros y en lo que parece ser por primera vez una versión íntegra, se ofrecen al lector, en la traducción de Marta Rebón, más de dos mil paginas de narración de una vida que comienza a finales del siglo XIX y se despliega durante el posterior a lo largo de dos guerras mundiales, la revolución y la construcción del socialismo en un solo país, la guerra fría y el movimiento por la paz. Es un libro apasionante no sólo por lo que narra, sino por la especial mirada que muestra sobre lo narrado, no habitual en las historias sobre esta parte de la historia. Ehrenburg habla desde el Este, es un ciudadano soviético que explica e interpreta el curso de las cosas desde esta posición, a lo que no está acostumbrado el lector occidental.

La gente de mi generación seguramente recuerdan dos libros de Ilià Ehrenburg que se publicaron con ocasión del boom editorial de la transición política y postrimerías. Era su recopilación de artículos sobre la España de la II República que llevaba por título, de forma sarcástica, el enunciado de la Constitucion de 1931, España, república de trabajadores, que publicó en 1976 las llamadas “Ediciones Hispanoamericanas”, y luego en 1979 la Editorial Júcar, con portadas diferentes. Hoy la obra puede comprarse en la edición de la editorial Melusina (2008) en cualquier página de libros. El tono y el estilo eran inolvidables, y es un libro que sirvió para confrontar el desarrollo democrático republicano con una realidad social de un clasismo atroz, con las fuertes presencias autoritarias de la Iglesia y el ejército, que preludiaban una polarización del conflicto en términos fundamentalmente de clase como así se comprobaría dramáticamente en 1936. El segundo libro, menos leido en la época, fue una novela, la de las aventuras de Julio Jurenito y sus discípulos, que hace un año re-editó la siempre inteligente firma editorial Capitán Swing y en la que Ehrenburg abordaba de forma sarcástica todos los dogmatismos de entre guerras, en un estilo plenamente desenfadado, en lo que entonces nosotros pensábamos que era típico del vanguardismo ruso, aunque sólo conocíamos a Maiakokovski en la antología imprescindible de Visor, y ni siquiera habíamos podido leer la traducción de Margarita y el maestro de Bulgákov. Leyendo hoy las memorias de Ehrenburg se puede comprobar que el florecimiento de tantos y tantos poetas, novelistas y autores teatrales en la Rusia revolucionaria no ha tenido prácticamente seguimiento ni repercusión en las traducciones al español. E incluso en los casos que fueron traducidos, su repercusión en términos culturales ha sido mínima.

Una debilidad literaria por el autor, por consiguiente, que era a la vez periodista, novelista y poeta, y que había vivido el cambio de época más importante después del tránsito de la modernidad a finales del siglo XVIII. El cual contempla y describe en primera persona los acontecimientos más relevantes y las personas más señaladas del siglo XX en los que participó y a las que conoció, trató y en muchas ocasiones, tuvo como amigas.

Ehrenburg nació en 1891 – le gusta repetir que él forma parte del grupo de personas “del siglo pasado” – fué compañero de estudios y de actividades clandestinas con Bujarin y es encarcelado y deportado a los 17 años a Paris, donde estaba Lenin. En las memorias desfila la vida en Paris y en la bohemia de pintores y artistas hasta el estallido de la primera guerra mundial, el desarrollo de ésta y la revolución rusa, los años 20 y 30 a lo largo de toda Europa, pero el elemento central que va caracterizando esta etapa de entreguerras es el crecimiento del fascismo y la necesidad – no lograda entonces – de enfrentarse a él y derrotarle. La guerra de España es un hito clave en esta encrucijada, pero la derrota de las fuerzas populares se acompaña de otros momentos terribles no sólo para el autor, sino para la revolución y el socialismo: la gran purga de 1938, que se lleva por delante a varios amigos del autor – Meyerhold, Bábel, Chlénov, Bujarin – y el pacto germano-soviético de 1939-41.

La invasión de Rusia por las tropas nazis y la resistencia terrible por el coste en vidas y en bienes del pueblo ruso, es el momento en el que Ehrenburg despliega una actividad infatigable como periodista denunciando la acción criminal, el racismo y el genocidio de los invasores. La victoria de los aliados y la efímera unión de los mismos deja paso al inicio de la guerra fría, las últimas  purgas de Beria de 1948, la muerte de Stalin y el deshielo – título por cierto que proviene de la novela de Ehrenburg – y el gran desarrollo del movimiento por la paz en la década de los cincuenta. Las memorias acaban realmente con el inicio del gobierno de Jruschov, entre 1959 y 1962. El autor muere en Moscú en 1967.

En Gente, años, vida, se intercalan las historias sobre la historia con los retratos de los personajes históricos que se incrustan como medallones en los procesos sociales que se describen. Existen referencias amplísimas a la literatura rusa clásica y moderna, a la poesía, a la producción artística y en especial a la pintura, el teatro y el cine. Grandes nombres de poetas apenas conocidos, obras cuyo argumento es bien sugerente,  muchos versos felizmente incorporados al texto de las memorias, cuadros, decorados, guiones de cine. Pero lo que se desprende es la incomunicación extrema del ámbito cultural en español respecto del espacio cultural soviético de la revolución y de las vanguardias de la primera generación, como también de la que eclosiona tras la segunda guerra mundial. El anticomunismo se proyecta también y especialmente sobre un ámbito en el que la libertad de creación era especialmente intensa, y que trascendía el estricto ámbito social y colectivo de la expresión literaria, como dramáticamente atestiguan los escritores y poetas presos, deportados o asesinados por el régimen estalinista.

Lo que sobresale de estas memorias es la reivindicación de dos grandes líneas fundamentales. El antifascismo y el pacifismo como señas de identidad del trabajo cultural del autor. Antifascismo como expresión no sólo del desarrollo agresivo del capitalismo frente al avance del socialismo, sino como ejemplo de la brutalidad del ser humano, de la irracionalidad de las clases dirigentes y de la ideología que les alimenta, de la violencia del dominio sobre las personas. El antifascismo se recrudece como antinazismo ante la invasión de Rusia y como antisemitismo cruel y sanguinario. Ehrenburg obtuvo un protagonismo enorme en la guerra como propagandista antinazi y fue vituperado frecuentemente por el mando alemán por su doble condición execrable de judío y comunista. Se le acusó de incitar a los soldados rusos a violar a las mujeres alemanas, y esta afirmación, que el autor desmiente rotundamente en sus memorias, explicando quien y cómo la propagó como contrapropaganda nazi,  se puede todavía encontrar repetida por algunos autores, formando parte de la campaña antisoviética de la guerra fría. La lucha contra el antisemitismo le llevó a involucrarse en la creación de una Alianza Antifascista Judía, con incidencia importante en USA, y junto con Grossman y un equipo de colaboradores realizó el Libro Negro en el que documentaron las masacres de los nazis respecto a los judíos rusos. Es ésta una obra escalofriante que puede leerse en español precisamente en una traducción de la misma editorial El Acantilado, que sin embargo fue censurada en Rusia cuando estaba a punto de ser publicada, en 1948, en el marco de una condena al “cosmopolitismo” contrario al “espíritu ruso” – del que fue acusado el propio Ehrenburg, desde luego – que ocultaba a duras penas una purga antijudía llevada a cabo por el último estalinismo que protagonizó Beria.

El segundo vector que se proyecta en la actuación de Ehrenburg ya maduro es su compromiso por el movimiento por la paz. En un contexto de guerra fría y de escalada de violencia y de tensiones, cuando las poblaciones europeas y americanas estaban siendo arrastradas por la propaganda respectiva a la guerra atómica, la movilización contra ésta, por el desarme y la desnuclearización, por la paz, era un esfuerzo considerable. Fundamentalmente porque, como se sabe, el movimiento quería ser transversal a oriente y occidente, contaba con personalidades religiosas, profesionales, artistas y científicos, pero fue siempre denunciado por la prensa occidental como una maniobra del comunismo. El Congreso de la Paz en Paris, en 1949, fue calificado como hábil maniobra de Moscú, como un “lema comprensible por todos” que favorecía a los comunistas. La actuación de Ehrenburg en el movimiento, su continuo activismo en la paz, son narrados de forma muy sentida en su recuerdo. Viéndolo desde hoy, sorprende que la reducción del pacifismo a la condición de táctica militar del enemigo para debilitar las defensas propias en una guerra no formalmente declarada, sea aún un rasgo cultural del capitalismo occidental que desde luego se manifiesta durante toda la década de los años cincuenta, pero que luego continuará en el movimiento anti-guerra de Vietnam, o en las posteriores contiendas locales que se han ido generando. A partir de 1989 y la caida del régimen soviético, el pacifismo ha dejado de asociarse al enemigo rojo, pero sigue siendo presentado a la opinión pública como un signo de debilidad y de infliltración del enemigo que impide la victoria del bando partidario de la libertad y del orden. La última gran onda pacifista contra la guerra de Irak fue condenada en estos términos.

Tras la muerte de Stalin – y el capítulo que dedica a este punto es especialmente interesante (pp. 1793 ss.) – comienza el “deshielo”. El estado de choque que produjo el informe del XX Congreso del PCUS no sólo en Rusia sino en todos los paises europeos, fue impresionante. La crónica de Ehrenburg no es muy piadosa con la burocracia que recoge la herencia estalinista y en especial la figura de Jurschov, sus posteriores elogios del estalinismo ante Mao, su concepción estrecha del socialismo. Comenzaron las “rehabilitaciones” de los escritores fusilados o deportados, pero también las “orientaciones” sobre las formas de escribir y las “buenas” y “equivocadas” obras, un “estilo de trabajo burocrático” que Ehrenburg considera con razón inadmisible. De hecho había sido considerado siempre un “compañero de viaje”, criticado como un miembro “de derechas”, un novelista pequeño burgués, decadente, “cosmopolita”. Pudo por tanto haber sido víctima él también del destino de tantos de sus amigos, pero tuvo suerte – en las memorias confiesa que no sabe explicar por qué – y, como tantos otros, sobrevivió y pudo luchar como ciudadanos soviético por sus ideales de socialismo y comunismo mientras desarrollaba su tarea artística y literaria.

Esta ambivalencia de Ehrenburg – entendiendo por tal la defensa del estado soviético pese a los crímenes del estalinismo - parece que irrita incluso a la editorial que le publica. En efecto, en la solapa de presentación, el autor es presentado como un esbirro estalinista. “Colaboró sin reservas con el régimen soviético” (…) “relevante periodista oficial” (…) “describió a Stalin como un capitán que permanece junto al timón”, en suma unas memorias que “no dejan de ser los recuerdos de alguien que, en su relación con los más relevantes intelectuales europeos, inentó atraerlos a la propaganda del comunismo”. Anticomunismo burdo que no se corresponde con el contenido de las memorias y que se impone al propio sentido comercial del libro, puesto que con esta presentación es previsible que los lectores no se sientan muy atraidos por la obra.

Que sin embargo, como se puede comprobar, es extraordinariamente interesante y de lectura absorbente. Al final de la misma, se incluye un índice onomástico muy completo. Se echa de menos tan sólo una lista de libros del autor traducidos al castellano. Da muchas ganas de seguir leyéndole.


GENTE, AÑOS, VIDA. (MEMORIAS 1981-1967). Ilià Ehrenburg. Traducción de Marta Rebón. El Acantilado, Barcelona, 2014. 2058 pp.. 55€


miércoles, 27 de agosto de 2014

LAS PREVISIONES ERRADAS DE LOS ECONOMISTAS RESPECTO DE LA COPA DEL MUNDO


 
La tecnocracia y sus ritos, las certezas de los procedimientos macroeconómicos y las previsiones de futuro son confrontadas en este texto con un suceso reciente cuyos resultados se conocen. Es un interesante ejercicio para poner al descubierto la inconsistencia de tantos discursos tecnocráticos que se presentan como irrefutables y "científicos". El blog hermano lo ha publicado, con la traducción de Tito Ferino y se reproduce ahora en esta bitácora por su indudable interés.

Goldman Sachs y la Copa del Mundo de Fútbol: las previsiones erróneas de los economistas


 

Los economistas de la Goldman Sachs aplicaron a la Copa del Mundo de Fútbol las metodologías “científicas” que utilizaron para hacer sus previsiones. Y, tal como sucede incluso para las previsiones de la Comisión Europea, se han equivocado estrepitosamente.

 


 

Puede parecer un juego que los economistas se dediquen a prever los resultados –con el vencedor incluido--  de la Copa del Mundo de Fútbol; tal vez se trataba tan sólo de un juego. Pero de ello se puede sacar conclusiones no banales que van más allá del mundo del fútbol. Goldman Sachs se ha dedicado a ello.  Lo de esta empresa merecen atención porque es el banco de negocios más importante del mundo y sus operaciones y decisiones tienen con frecuencia  un efecto sobre millares –si no millones--  de personas que pueden perder el trabajo o también hacerse ricos.

 

Pues bien, Goldman Sanchs ha hecho un espantoso ridículo. En un primer informe analizaba catorce mil partidos desde 1960 hasta hoy. La conclusión para el Mundial que hicieron fue: victoria de Brasil contra Argentina; Italia llegaría a cuartos y España estaría en la semifinal. Vista la desastrosa performance sentenciaron que Brasil habría vencido a Holanda. Nueva metedura de pata. Incluso en Italia hay quienes lo ha intentado: Luciano Canova y Andrea De Capitani –en http://www.lavoce.info/vincera-mondiale-in-brasile/-- explican la metodología que han usado:

«La técnica de análisis que hemos utilizado utiliza un instrumento típico de la estadística multivariante: el análisis factorial. Se procede, de hecho, a la agregación de datos multidimensionales para la construcción de un indicador sintético.  Se trata de lo siguiente: un conjunto de variables que se refieren a las performances  futbolísticas  comparten un factor latente que es la fuerza y la potencialidad de un equipo. El análisis factorial permite calcular el peso de cada una de las variables agregadas en su contribución al factor latente. En este caso, el indicador que emerge del análisis e un número único (para cada equipo) con valores crecientes del equipo menos fuerte al más fuerte». Sin embargo, no han tenido más éxito que los de Goldman Sachs.

No nos pondremos a recapitular las previsiones –quien esté interesado debe leer el artículo--  pero nos importa decir que se han equivocado.  Brasil debía jugar la final (pero, como se sabe, no fue así) y habría perdido. ¿Contra quién? ¡Contra España!  Pero los presuntos campeones del mundo fueron eliminados en la primera tanda.  ¿Qué conclusión sacamos? ¿Nos partimos de risa sobre la incapacidad de los economistas de prever un campeonato de fútbol? Claro que no, hay muy poco para reír.

 

Los economistas de la Goldman Sachs y los italianos aplicaron a la Copa del Mundo las metodologías “científicas” que utilizan en su oficio. Por lo demás, examinaron un solo sector, casi un pequeño universo cerrado con un número de actores muy limitado. Teóricamente las condiciones ideales para que una previsión tenga éxito. Sin embargo, erraron clamorosamente; la Goldman incluso cuando los actores eran un número muy restringido como los partidos pendientes.

 

Llamarles ignorantes o incapaces sería desacertado. De hecho, no creen haber cometido errores metodológicos o que hay aplicado mal sus fórmulas: ahí está el detalle. Las metodologías y las fórmulas (junto a otras del mismo género) son las que se usan para sentenciar cómo va la economía, cómo debería ir y, sobre todo, qué políticas deben ponerse en marcha. Aplicándolas no a un pequeño grupo de equipos de fútbol, sino a Estados, a un conjunto de Estados (como la Unión europea) y al mundo entero. ¿Cuántos actores y cuántas variables deberían tener en cuenta para tener alguna probabilidad de adivinarla?

 

Naturalmente se puede objetar que una cosa es intentar prever un concreto resultado y otra cosa es señalar los factores que, incluso en grandes líneas, pueden influenciar una tendencia de un modo o de otro. Lo que a veces puede ser cierto (incluso sobre factores determinantes se pueden dar enormes errores) otras veces podría ser al contrario. Pensemos en los datos de la Comisión Europea en su cálculo del “PIB potencial” y en el método de que, tras las cuentas públicas, el resultado de sus fórmulas se corresponde hasta el céntimo. Pero ¿y si se descarta un decimal, como en el caso italiano, y salta sobre Finlandia y se les reclama a estos que hagan otro Presupuesto y más recortes? … ¿Nos hemos vueltos locos? Albert Einstein escribió: «Aunque las leyes de las Matemáticas se refieran a la realidad, no tienen una veracidad absoluta, y en el caso de que la tuvieran no se referirían a la realidad». ¿Verdad que es una cosa sabia?.

 

¿Qué debemos hacer, entonces, tirar todas las fórmulas y los modelos econométricos por el retrete?  Claro que no, aunque en algunos casos sería de lo más oportuno.   Hay que restituirles su justo valor: una ayuda para formular hipótesis y políticas, no como si fuesen el Evangelio.  Si voy caminando por un terreno abrupto puede serme útil un bastón. Pero aquí todos parecen haberse olvidado de que son las piernas las que me sostienen.  Si no tuviera el bastón me sería más cansado, pero sin las piernas el bastón sólo es bueno para hacer fuego. Las piernas, en este caso, son la observación de la realidad y teorías que no son falsificadas por la experiencia, como muchas de las que hoy se pretende aplicar.

 

En conclusión, las previsiones sobre los mundiales de fútbol no son una broma, sino que nos dicen cosas muy importantes. Que no existe fórmula –o modelo— que pueda hacerse cargo de la complejidad de la realidad. Que la economía no se gobierna con fórmulas. Que los técnicos pueden equivocarse tanto y quizá más que los políticos, sobre todo si creen ciegamente en sus metodologías. Que el «juicio de los mercados» --del que tanto se habla--  puede ser equivocado, como ha demostrado clamorosamente Goldman Sachs, la reina de los mercados. Que es un craso error dejar que los mercados tengan más poder que las instituciones democráticas, no porque estas últimas tomen siempre decisiones justas sino porque sin ellas se acaba la democracia. Sí, las previsiones sobre los campeonatos hay que tomarlas en serio.


 

Traducción, Tito Ferino (Parapanda)