lunes, 20 de marzo de 2017

COMISIONES OBRERAS, PASO A PASO



Acaba de salir, publicado por la Editorial Bomarzo, un libro muy esperado tanto por sindicalistas, especialistas y en general todas las personas que están interesadas en conocer los hechos históricos del franquismo y la transición democrática. El libro Comisiones Obreras paso a paso es fruto de la colaboración entre Juan Moreno, que ha estudiado de manera exhaustiva la historia de CC.OO. y que tiene un impresionante archivo documental sobre la misma, y Antonio Baylos, que ha trabajado ampliamente sobre el desarrollo del sindicalismo en nuestro país. El libro tiene dos partes muy definidas, en la primera se lleva a cabo un estudio sobre el nacimiento y desarrollo de CC.OO. durante el franquismo y la transición democrática continuando con su actividad en el sistema democrático durante la época de división sindical durante el gobierno socialista, para culminar con la unidad de acción y la huelga general del 14-D de 1988 como un gran hecho histórico irrepetible. En la segunda parte, el libro ofrece un recorrido cronológico exhaustivo sobre estas fases históricas, relacionando los acontecimientos más relevantes - en España, en Europa y en el resto del mundo - que contextualizan la serie temporal. 

El libro es un producto novedoso que se publica en la colección "Historia y Cultura del Trabajo" de la editorial Bomarzo, que tiene como objetivo explícito rescatar la experiencia histórica de CC.OO. subrayando su originalidad política y cultural en la Europa del siglo XX, desbordando por consiguiente su consideración exclusivamente "de consumo interno". A buen seguro será un libro que servirá de acompañamiento al debate congresual de CC.OO. que está en marcha, y ya se han comprometido varias presentaciones del mismo en diferentes ciudades del Estado español.

Se trata de un tipo de literatura que no suele ser común entre la producción bibliográfica de este país. Ante todo por tratar de un sindicato - dado que el sindicalismo no se comprende bien ni como objeto de estudio por los especialistas, y es denigrado normalmente por los publicistas y los medios de comunicación - y sobre todo porque sea el sindicato de Comisiones Obreras del que se reivindica su figura no como un sujeto épico - sin negar el heroismo de sus militantes - sino como una forma histórica especialmente relevante que supo organizar colectivamente a la clase trabajadora de este país en un proceso de emancipación social y política y que supo crear una cultura de resistencia y de proyecto reformista  edificada sobre la autonomía de la clase que resulta una experiencia especialmente relevante en el devenir histórico de toda Europa de los treinta años que van desde 1958 a 1988. 

Naturalmente que los lectores y frecuentadores del blog son cortesmente invitados a la lectura de este libro, que previsiblemente les será de interés. A continuación se publica el índice y la nota editorial del mismo.

Comisiones obreras paso a paso


Precio: 25 €
ISBN: 978-84-16608-67-6FECHA DE EDICIÓN: 2017 NÚMERO DE PÁGINAS: 288


PRIMERA PARTE. MIRANDO HACIA ATRÁS, DESCUBRIENDO EL PASADO.
1. Memoria, historia y relato de CCOO.
2. La victoria terrible de la dictadura.
3. Autoritarismo social y liberalismo económico.
4. Espontaneidad y organización de clase en las Comisiones Obreras: algunos puntos de análisis.
5. Transición a la democracia y modelo sindical.
6. Gobierno socialista y modernización.
7. Final abierto.

SEGUNDA PARTE. CRONOLOGÍA DE COMISIONES OBRERAS.
1. Terror y posguerra: nuevo orden político.
2. Precedentes de CCOO (Las “Comisiones espontáneas” 1953-1962).
3. Desarrollismo económico y oposición incipiente.
4. El nuevo movimiento obrero.
5. Represión y reflujo.
6. Recuperación de espacios. Huelgas generales.
7. Muerte del dictador y derrumbe del sindicato vertical.
8. España en huelga. CCOO de movimiento a sindicato.
9. El coste humano de la libertad. La ruptura pactada.
10. Crisis económica, debilidad y desunión sindical.
11. Modernización y liberalización económica. Unidad de acción sindical.

Se puede obtener el libro on line a partir de este enlace CCOO paso a paso

martes, 14 de marzo de 2017

HUELGA, ESQUIROLAJE, CONTRATAS


Ha corrido por la web como un reguero de pólvora. La prensa de color salmón lo ha destacado, y en seguida en las redes se ha compartido este tremendo diagnóstico, según el cual el Tribunal Supremo en su Sala de lo Social habría fallado contrariando la doctrina del Tribunal Constitucional en la STC 75/2010 y la del propio Tribunal Supremo en las sentencias de Prisa y de Coca Cola, en las que el desvío de la producción de una empresa para evitar los efectos de la huelga de los trabajadores de su contrata, a otras con las que contrata o subcontrata sus servicios sustituyendo los que no prestan los huelguistas, implica una violación del derecho de huelga. En este sentido, la decisión del Tribunal Supremo habría de haberse producido en Sala General porque sin duda tendría una gravedad extraordinaria. Sin embargo, este tipo de noticias debe siempre ser mediadas por el conocimiento directo de la sentencia. Eso es lo que ha realizado el Gabinete de Estudios Jurídicos de CC.OO. cuya nota es suficientemente indicativa del desmentido de la noticia tal como venía siendo distribuida. La doctrina del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional no ha sido corregida por la sentencia de marras. A continuación se transcribe la nota del Gabinete de CC.OO., a la que sigue un ruego final que va dirigido especialmente a los trabajadores huelguistas y a los letrados del sindicato que ha protagonizado este litigio.

Esta es la nota de CCOO , que considera que el Tribunal Supremo no corrige su doctrina sobre el derecho de huelga

No es cierto que la sentencia admita, sin más, que ante una huelga convocada, se pueda suplir la actividad de los trabajadores acudiendo a subcontratas. La empresa que es objeto de convocatoria no puede acudir a esa forma de esquirolaje para desviar la producción, y en este punto la Sentencia no introduce ningún cambio. Tampoco admite que otras empresas, si están vinculadas con la que es objeto de huelga, puedan desviar la producción por cualquier vía.

14 de marzo de 2017

En relación con la sentencia del Tribunal Supremo sobre la que se hacen eco hoy algunos medios de comunicación, CCOO, en una primera valoración de urgencia, subraya algunas matizaciones.
En la sentencia de 16 de noviembre de 2016, sobre Altrad Radisola, el TS rechaza el criterio de la Audiencia Nacional de considerar que se ha lesionado el derecho de huelga, por el hecho de que la empresa comunicara a sus clientes la dificultad de atender los encargos de instalar andamios y dispositivos de seguridad, ante lo cual tales clientes utilizaron de forma puntual los servicios de otras empresas.

En la demanda se invoca la doctrina fijada para el Grupo Prisa por el TS, pero en esta ocasión no es aplicable por varias razones:

- En primer lugar, porque el sindicato que reclama la violación del derecho de huelga no ha demandado, ni reprocha nada a las empresas contratistas que han cumplido el encargo. Por el contrario, fueron los propios demandantes quienes entendieron que estas empresas no habían conculcado el derecho de huelga, ya que no las demandaron, y por lo tanto no apreciaron que existiera entre ellas y la demandada Altrad ninguna especial vinculación que las obligara a respetar la huelga y, consecuentemente, a no contratar con otros las obras que ya tenía contratadas Altrad, y que ésta no podía realizar precisamente por la existencia de la huelga declarada en ella.

- En este caso, la empresa contratista en la que se desarrolla la huelga, no tenía posibilidad de impedir a los clientes que utilizaran los servicios de otras empresas, y tampoco lo ha fomentado, y no se ha beneficiado.

No tiene vinculación con sus clientes que le permita codecidir con ellas la realización de esos trabajos por terceras empresas de la competencia, ni estaba en condiciones de impedir que sus clientes las contratasen con terceros, ni tampoco se benefició de ello, porque no realizó ni cobró tales trabajos, y sin que tampoco conste que hubiese colaborado en su realización, como pone de relieve el informe de la Inspección de Trabajo, por lo que no puede imputarse a la demandada Altrad una conducta que haya impedido o disminuido los efectos de la huelga, o menoscabado la posición negociadora de los RLT

- Tampoco existen vinculaciones entre las empresas implicadas, principal y contratistas, que permita aplicar esa doctrina.

Esta sentencia no corrige la doctrina del propio TS, en relación con la vulneración del derecho de huelga, por la sustitución de trabajadores de la empresa en huelga por otros de entidades integradas en un grupo con vinculaciones internas. Dice el TS que "Debemos decir que el problema que resolvemos en el presente recurso no se refiere a la vulneración del derecho de huelga por parte de la empresa principal en situaciones de huelga de los trabajadores de un grupo de empresas, de contratas o subcontratas, como sucedió en nuestra STS de 11/02/2015 (rec. 95/2014 ) , en la que se analizaba la vulneración del artículo 6.5 del RDL 17/1977 en relación con la sustitución de trabajadores en huelga -esquirolaje interno-en un grupo de empresas conectadas entre sí por muy especiales vínculos que incidían en la actividad laboral de los huelguistas y el ciclo productivo al que estaban adscritos.
En opinión de CCOO, se puede decir que es una doctrina restrictiva, que rechazamos, pero no corrige la doctrina anterior. En realidad se constata que no concurren las circunstancias para aplicarla.

Por otra parte, se corre el riesgo de exagerar los efectos, y omitir las matizaciones que introduce el Tribunal. No es cierto que la sentencia admita, sin más, que ante una huelga convocada, se pueda suplir la actividad de los trabajadores acudiendo a subcontratas. La empresa que es objeto de convocatoria, no puede acudir a esa forma de esquirolaje para desviar la producción, y en este punto la Sentencia no introduce ningún cambio.

Tampoco admite que otras empresas, si están vinculadas con la que es objeto de huelga, puedan desviar la producción por cualquier vía. Declara vigente la doctrina Prisa en estos casos, lo mismo que la doctrina CocaCola.  Además, la sentencia destaca la grave deficiencia procesal de considerar abusivo el desvio de producción, pero no cuestionar la actividad de las empresas a las que se les atribuye que lesionan la huelga, y no demandarlas en el proceso. Eso no sucedía en la doctrina del Caso Prisa, ni tampoco en el caso CocaCola.

Hasta aquí la nota de CC.OO. Ahora el ruego. Es muy posible que los abogados de los huelguistas y del sindicato que les ampara decidan, como están en su derecho, que el caso debe llevarse al Tribunal Constitucional en un recurso de amparo. Desde este blog les rogamos que no lo hagan antes de meditar, desde la experiencia que tenemos, si creen que realmente el Tribunal constitucional renovado recientemente - y a este tema se dedicará el próximo post del blog - no aprovechará el amparo para demoler la doctrina de la Sentencia 75/2010 y concordantes que precisamente ha dado lugar a la doctrina del Tribunal Supremo que hoy se comenta en lo casos de Prisa y de Coca Cola.  No sea que para enmendar el fallo demos oportunidad a un Tribunal claramente alineado con las posiciones del neoliberalismo económico para atentar de manera profunda contra el ejercicio del derecho de huelga. Y si no, que recuerden la Sentencia del 2 de febrero del 2017 del Tribunal Contitucional sobre el esquirolaje tecnológico que se ha comentado por Carlos H. Preciado en este mismo blog Esquirolaje tecnológico

domingo, 12 de marzo de 2017

RELEVO EN COMISIONES OBRERAS


En la mañana de hoy, 11 de marzo, el Consejo Confederal de CC.OO., máximo órgano de dirección del sindicato entre Congresos, ha conocido por parte de su Secretario General  su decisión de no presentarse a un tercer mandato, así como el apoyo a la candidatura de Unai Sordo, secretario general de CC.OO. de Euzkadi, para el Congreso de junio. La noticia ha ganado la primera página en los digitales “El diario” – que lo etiqueta bajo la rúbrica general de “regeneración democrática” – “Nueva Tribuna” – que adelantó la noticia ayer como primicia – “bez.es”  e “Infolibre”, y lugar destacado en Público. Las páginas web de los diarios en papel colocan la noticia en la sección de economía unos, como El Mundo o El Pais, pero ABC y La Razón la dan en lugar destacado.

Las notas de prensa suelen ser idénticas, y se acompañan de los perfiles de ambos sindicalistas. Se resalta en ellas la relación de esta decisión de Ignacio F. Toxo con el proceso de cambio y de renovación en el sindicato que se ha ido llevando a cabo a partir del debate sobre “repensar” el sindicato, que se ha efectuado en paralelo con la rememoración de la historia de CC.OO. coincidiendo con aniversarios de efemérides que marcaron la vida de la que hoy es la Confederación sindical en una campaña que se resumía en la conjugación en pasado presente y futuro de la expresión hacer historia. Ambas líneas están relacionadas entre sí, porque junto a la necesidad de un cambio cultural y estratégico del sindicato como “forma de estar” en la realidad laboral presente, ha sido también expresamente considerada la idea de un relevo generacional de un dirigente que no vivió la época del nacimiento y primeros desarrollos de las Comisiones Obreras, y que ha nacido por tanto en democracia.

Un sindicato del que los medios destacan la “pérdida de afiliación” por debajo del millón de trabajadoras y trabajadores adheridos al mismo, que sin embargo sigue ostentando el primer puesto en las elecciones a miembros de comités de empresa y delegados de personal y por consiguiente la mayor audiencia electoral entre los trabajadores del Estado español y que se constituye en una de las figuras sociales de mayor implantación en el tejido social de este país, que está presente en todos los niveles de la negociación colectiva y exhibe una comparecencia activa en la sociedad y en la dinámica de los conflictos. Pero es un sindicato que ha sido muy castigado por las políticas de la crisis llevadas a cabo por los gobiernos del PSOE primero y de manera mucho más agresiva por parte del PP, después, sin que la situación política durante todo el año 2016 permitiera, como confiaba, el cuestionamiento de estas políticas mediante un cambio de gobierno que habría posibilitado seguramente algunas modificaciones legislativas que abrieran al sindicato espacios de actuación que por el momento tiene cerrados.

El sindicato ahora no tiene por tanto una situación cómoda. Debe de nuevo recomponer el territorio de los consensos de los trabajadores en torno a su actuación obteniendo la aprobación de éstos mediante una adecuada combinatoria de la presión y del acuerdo, además de ganar una imagen pública de eficacia y de solidez frente a  la que la ideología neoliberal ha conseguido implantar  en sectores importantes de la opinión pública que considera a los sindicalistas – aunque se salve al sindicato como institución – inútiles y prescindibles, personas que han escapado al destino terrible de ser trabajador por cuenta ajena y se refugian en una existencia desganada y accesoria . En una situación como la actual, en donde el desánimo de los activistas y de los militantes es un efecto buscado por las élites y amplificado por sus medios de comunicación que los tienen empotrados – y aunque sepamos, como ha señalado con razón Bernie Sanders, que “perder la esperanza no es una opción” - , cambiar la cara visible que va a simbolizar CC.OO. es algo muy positivo. Da cuenta físicamente de un cambio real, al saltar a otro grupo de edad alejado del que ha acompañado a los dirigentes de CC.OO. hasta el momento, y , aunque esto no se aprecia por la mayoría de la ciudadanía catódica que conoce las noticias a partir de la televisión, la radio y en su caso el periódico, comentado eso si por los tertulianos de rigor, se trata de un cambio que se está produciendo en una buena parte de las organizaciones que componen CC.OO., desde Cataluña a Andalucía, en donde el relevo generacional se está asimismo llevando a efecto.

CC.OO. estuvo fuertemente dividida hace ocho años, pero la gestión de ese conflicto interno por el equipo de dirección liderado por Toxo resultó muy eficiente, aunque previsiblemente se puedan rastrear diferencias de cierta importancia en la enunciación de las estrategias según en qué áreas del trabajo sindical, que han sido progresivamente matizadas con ocasión del enfrentamiento del sindicato a lo que en la actualidad suman más de ocho años de crisis y de progresiva deconstrucción de derechos individuales y colectivos de las trabajadoras y trabajadores. Esta cohesión interna se ha visto claramente en el proceso de encuentros y discusiones con cada una de las organizaciones del sindicato que el Secretario General ha ido efectuando y durante las cuales no sólo comprobó la convergencia de opiniones sobre un liderazgo – el suyo – plenamente aceptado, sino también que éstas compartían la propuesta de Unai Sordo como objeto de apoyo y promoción. Posiblemente Toxo ha esperado pacientemente a ir tejiendo una amplia red de consensos sobre el cambio necesario en la organización – en la cúpula y en los sectores medios- antes de decidir  sobre su permanencia o no al frente de ella, de manera que ha impedido mediante este método que se reabrieran posiciones enfrentadas que habían sido prácticamente pacificadas. Aunque el panorama político es muy desfavorable para el sindicalismo en general, con la crisis abierta del PSOE y las turbulencias muy recientes en Podemos, la recomposición del mapa electoral está permitiendo una mayor autonomía sindical en sus relaciones en el nivel de la acción política y parlamentaria, puesto que con el Gobierno existe una especie de tema tabú consistente en la inmodificabilidad de los elementos básicos de la reforma del 2012, es decir, justo lo contrario que el sindicalismo español y en concreto del de CC.OO. pretenden como condición para poder mejorar su función de tutela de los trabajadores.

Apoyado por la totalidad de los votos del Consejo Confederal salvo seis abstenciones y sin ningún voto en contra, es el Congreso de junio el que tiene la última palabra porque en él puede presentarse otro u otros candidatos al  mismo, aunque no es probable que esto suceda ante la sustentación colectiva que ha recibido o en todo caso no parece que esa acción tuviera en su caso muchas posibilidades de éxito. Unai Sordo proviene de un territorio en el que la reivindicación nacional es muy fuerte y desde la cual se declara abiertamente federalista, lo que por otra parte no le plantea ningún problema desde el programa y la estrategia confederal de CC.OO. Tiene una amplia experiencia tanto organizativa como activista, y revaloriza de manera muy importante la negociación colectiva como instrumento de participación de los trabajadores y de consolidación del sindicato como sujeto colectivo. Acopia una buena formación sindical y también universitaria, como diplomado en relaciones laborales, y participa siempre en las actividades que en esta materia organiza la Escuela de Lejona de la UPV. Tiene un blog relativamente activo – últimamente con una frecuencia mensual - que se subtitula “una plaza pública virtual para transeúntes”,  que forma parte de la blogosfera de Parapanda ya desde hace mucho tiempo, y en donde se puede seguir con bastante certeza las opiniones y puntos de vista sobre cuestiones importantes del sindicato y de la acción colectiva del mismo. Mantiene una relación muy fluida de coordinación con sindicatos europeos – en especial con la CGIL Toscana – y ha cuajado un equipo de dirección de las CC.OO. de Euskadi muy potente y seguro en un contexto realmente complicado económica, social y políticamente, en donde la hostilidad de los sindicatos nacionalistas hacia CC.OO. es especialmente aguda en cuanto al modelo de negociación colectiva y el objetivo de los acuerdos sociales.


Nos esperan por tanto unos meses interesantes de debates y reflexiones sobre las políticas  y las medidas que se debe adoptar a corto y a medio plazo, pero la incertidumbre sobre las personas que deben dirigir el sindicato ha quedado resuelta y por tanto no se tiene que gastar energías sobre el particular. Ignacio F. Toxo ha gobernado el sindicato en tiempos muy difíciles, y ha dado una verdadera lección democrática retirándose mediante este procedimiento callado y consensuado, sin dar publicidad a lo proyectado, garantizando hasta el final el tránsito a una nueva fase que necesariamente ha de partir con fuerza, creando nuevos escenarios en donde desplegar con mayor potencia la capacidad del sindicalismo de cambiar de manera continua y progresiva las cosas que importan.

jueves, 9 de marzo de 2017

LA HUELGA EN LA ENSEÑANZA DEL 9 DE MARZO



Tras la impresionante movilización de ayer en torno a los derechos de la mujer en el trabajo y en la sociedad, se abre hoy un conflicto en un sector decisivo en cualquier aís, la educación, que sin embargo en España se considera fundamentalmente como un espacio de negocio y un espacio de control ideológico, especialmente en lo que se refiere a la enseñanza no universitaria. Esta última se va convirtiendo, mediante la convergencia política de sectores de centro izquierda y centro derecha, en un proceso tecnificado de excelencia que segrega universidades, grados y profesiones en función de una jerarquía de mercado evaluable sobre bases competititivas falseadas que desembocan en un incremento de las desigualdades entre territorios y niveles de renta cada vez más deplorable.

Frente a ese estado de cosas, los sindicatos más representativos del sector, junto a las asociaciones de padres y el Sindicato de Estudiantes entre otras organizaciones estudiantiles, han convocado para hoy, jueves 9 de marzo, una huelga en la enseñanza que se está llevando a cabo. Al mediodía se prevén concentraciones y por la tarde en Madrid está prevista una manifestación a las siete de la tarde de Neptuno a Sevilla que confluye con la Marea Verde que vuelve a reivindicar la calle y el espacio público en el que desarrolla su protesta y explica su proyecto alternativo. Las protestas en educación no deben desligarse de la trayectoria que , a partir de 2010, han seguido éstas, en un ritmo muchas veces creciente y que han cosechado recientes triunfos – que el gobierno quiere anular  - como la inaplicación de la LOMCE por votación parlamentaria luego impugnada ante el Tribunal Constitucional. Pero tampoco de la represión muy amplia que este tipo de movilizaciones ha tenido. El juicio penal contra los Cinco del Buero en Guadalajara, aunque haya concluido con la absolución de los mismos, debe servir de advertencia sobre la actitud del gobierno y de la reacción que sostiene la contrarreforma educativa respecto de los sujetos que se oponen a la misma.

En esta bitácora se dará cuenta de los resultados de la huelga. Ahora se incorporan a la misma las motivaciones que la sostienen, en la síntesis que hace la notificación sindical de apoyo a la misma por parte de CC.OO., a lo que se une algunos extractos de una entrada que el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, Julio González, ha realizado en su blog Global Politics, resaltando algunos elementos muy negativos de la LOMCE. La situación es por tanto grave y el conflicto oportuno. La negociación de un llamado Pacto de Estado en el que sin embargo no se está incluyendo ni a los actores de la sociedad civil ni a los protagonistas del mundo de la educación ni previsiblemente a más de un tercio de las fuerzas políticas, abre el momento justo para exigir una participación en el mismo.

Esperemos por tanto una intensa participación de todos los sectores involucrados. De momento, analicemos los motivos de la huelga.

Estas son las razones que esgrime, de manera muy sintética, el movimiento sindical:

Después de varios años de recortes, nos encontramos en una situación muy preocupante para la Educación en nuestro país. Se ha ido reduciendo el presupuesto destinado a Educación hasta pasar de una 4,9% en 2010 a un 4,1 % del PIB. Se han eliminado recursos educativos, miles de profesionales de la Educación han sido despedidos y se ha aumentado el número de alumnos por aula afectando negativamente a la calidad educativa y a la atención de los que más lo necesitan.

En estos últimos cursos se han incrementado las tasas universitarias, se han reducido las becas para el estudio, programas educativos, en definitiva, se ha atacado el principio de igualdad de oportunidades que tanto defendemos en CCOO como sindicato de clase que somos.

Además, se ha implantado la LOMCE que sigue vigente. Una ley profundamente ideológica, clasista y segregadora que hay que derogar, y que el Gobierno de Mariano Rajoy se empeña en perpetuar presentando un recurso ante el Tribunal Constitucional para echar atrás la paralización de la Ley votada por el Congreso de los Diputados.

En un momento en el que se está trabajando por un PACTO EDUCATIVO a espaldas de los trabajadores, no podemos permitir que cualquier acuerdo sea una continuidad de la LOMCE y de las políticas de recortes, donde de hecho se prevé un recorte de 2000 millones de Euros.

Los presupuestos del Gobierno no pueden ser una vuelta de tuerca más en la reducción de partidas destinadas a Educación.

Es el momento de defender lo que es nuestro, de revertir los recortes y de exigir unas políticas que permitan la construcción de una Educación universal, gratuita y de calidad.

Y éste es el análisis que realiza Julio González en su blog, sobre la LOMCE como problema y que se puede leer en su totalidad aquí Global Politics


La vinculación con la formación católica lo que ha hecho que en la LOMCE se permitan las subvenciones a los centros que tienen a los estudiantes separados por sexos (artículo 84.3), tal como hacen algunos colegios del Opus Dei y que estaba siendo reiteradamente rechazada por los Tribunales de Justicia en aplicación de la normativa anterior. Es el peso de la Iglesia lo que motivó la pérdida de una asignatura básica para formar ciudadanos con valores democráticos como es la educación para la ciudadanía y cuyos efectos podemos ver día a día. La  religión/ética vuelve a ser una materia evaluable y obligatoria.

Dentro de unos años, cuando los estudiantes de hoy cumplan 15 años, se examinarán los resultados de aumentar el ratio de alumnos por clase, el cierre de bibliotecas, la eliminación de becas y ayudas para libros o para estudiar en el extranjero, el endurecimiento de la política de becas, los recortes en el profesorado, la reducción de los interinos en alguna Comunidad autónoma, el cierre de las escuelas rurales… todo lo cual bebe de la filosofía con la que se promulgó la LOMCE y cuyo antecedente está en el Real Decreto-ley 14/2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo. Además, se han redujeron los programas de atención a la diversidad, como los desdobles de aulas o la educación compensatoria. Los fondos estatales que tienen un efecto equivalente -PROA y EDUCA 3, especialmente- han desaparecido.


La LOMCE ha abierto un nuevo frente que afecta no sólo a la cuantía de la financiación sino al cómo se distribuyen los fondos. Por primera vez se introduce la obligación de los poderes públicos de planificar en base al comportamiento de la demanda. El cambio es sustancial, puesto que hasta ahora se asumía que el Estado planificaba en base al principio de satisfacción de necesidades educativas y que el sistema de concierto debía entenderse como mecanismo complementario y subsidiario a la provisión pública. Y, al mismo tiempo, se abre la posibilidad de financiación competitiva de las escuelas basadas en los resultados de las evaluaciones o en “acciones de calidad educativa” definidas por los centros. Resulta paradójico por cuanto que estas técnicas de gestión educativa han estado expresamente censurados por la OCDE ya que proporcionan resultados gravemente contrarios a la equidad y con ello a las características que debe tener la política educativa en el marco de un Estado social. Y ello por no hablar de las aportaciones extraordinarias voluntarias  que suelen reclamar estos colegios a los padres.

miércoles, 8 de marzo de 2017

UN MILLÓN DE PAGINAS VISTAS Y EL 8 DE MARZO


No podía ser de mejor manera. El 8 de marzo del 2017, a las 18,40 de la tarde, este blog ha alcanzado la cifra mágica de un millón de páginas vistas. Lo que es al menos para su titular un dato importante porque demuestra cuantitativamente el alcance de las entradas y de los temas tratados. Desde que Jose Luis López Bulla lo puso en pie como regalo, en mayo de 2010, el blog ha ido iniciando su andadura con prudencia, aunque a partir de abril de 2016 sobrepasó su nivel máximo de 15.000 páginas vistas mensuales para subir hasta scores altísimos en junio de ese mismo año y luego estabilizarse en una franja entre 25.000 y 30.000 vistas al mes a partir de entonces hasta hoy. Lo que obliga a agradecer a los visitantes, usuarios y comentaristas del mismo, a quienes lo contactan desde Facebook o desde twitter y a los que lo frecuentan por la mañana y por la tarde como rutina informativa. Sin olvidar a los que lo recolocan en otras plataformas y lo emplean y lo mencionan en otros comentarios. A todos muchas gracias.

Coincide además con una celebración del 8 de marzo que indudablemente ha tenido una fuerza y una receptividad social mucho mayor de la que podría sospecharse. Normalmente este tipo de llamadas se piensa que no van a ser acogidas más que por un número relativamente significativo de militancia o que  en última instancia se resumirán en actos de presencia rituales, a la salida de las sedes sindicales, de los partidos políticos o de algunos centros oficiales. Esto ha sido así, pero el alcance de la convocatoria ha desbordado con mucho lo planeado. En la Universidad, que es el sector en el que hemos podido tener una mayor proximidad, la participación de estudiantes ha sido formidable, como también las de profesores jóvenes y personal de administración y servicios.

En la convocatoria han intervenido de manera muy activa no sólo el movimiento feminista, sino muchas organizaciones sociales, y los partidos políticos especialmente sensibles ante este tema. Los sindicatos han acompañado mediante comunicaciones y convocatorias conjuntas esta acción colectiva y con ruedas de prensa del día anterior en las que han denunciado la situación laboral y social de las mujeres. Pero han sido las redes sociales donde se ha desbordado la participación con carteles, fotos, mensajes de todo tipo de una amplia espontaneidad, correos con llamadas a la participación, textos donde se ponderaba el significado – ampliamente considerado, desde el rechazo al feminicidio  a los actos de violencia, hasta la crítica a la discriminación laboral y social, la importancia de los trabajos de cuidados y el sentido de lo diferente en las relaciones sociales y personales –del 8 de marzo.

Este desbordamiento posiblemente haya sorprendido incluso a las convocantes. Pero los paros de 12 a 12,30 han sido enormemente seguidos, con concentraciones muy numerosas, y las manifestaciones que se están produciendo al redactar estas notas están superando en número de audiencia a lo que estaba previsto por la policía, generando atascos y amontonamiento de coches ante las calles cortadas por una multitud.

Es importante que se reflexione sobre el éxito de esta convocatoria, su significado profundo de grito frente a una situación social, económica y cultural que se vive de manera injusta y frente a la cual mujeres y hombres desean actuar para transformarla. De manera radical, en un sentido profundo. Sin demoras.  Una expresión de libertad que requiere que desde los distintos segmentos desde donde se considere, hay que actuar consecuentemente en esta dirección . Y eso vale tanto para el movimiento feminista como para las asociaciones de vecinos, para los ayuntamientos y para los partidos políticos en su acción institucional. Y especialmente para los sindicatos, que deben traducir en sus estrategias reivindicativas inmediatas aspectos específicos del trabajo de la mujer que requieren una intervención colectiva urgente.

Un inmenso 8 de marzo y un millón de páginas visitadas. Lo dicho, un día feliz.



martes, 7 de marzo de 2017

EL DIA DE LA MUJER TRABAJADORA Y LA ACCIÓN SINDICAL SOBRE EL TIEMPO PARCIAL COMO EJE ESTRATÉGICO DE LA MISMA


La celebración de este 8 de marzo va a ser especial, al coincidir con una jornada mundial de autoconciencia que se traducirá en concentraciones y manifestaciones en nuestro país convocadas por los sindicatos, movimientos y organizaciones de mujeres y fuerzas políticas. Lo que en esta entrada se propone tiene como pretexto el 8 de marzo, pero quiere plantear una discusión sobre lo que se valora un tema estratégico en la acción sindical, la respuesta y la intervención frente al uso involuntario y forzoso del tiempo parcial como forma predominante de inserción laboral de las mujeres. (En la foto, las decanas de las Facultades de Albacete y Cuenca, que celebrarán el 8 de marzo en La Habana, en un amplio y libre Congreso internacional)

Un sindicato crecientemente enunciado en femenino es la realidad actual en los sindicatos y en concreto en el de CC.OO. Entre la población asalariada ha aumentado la participación de las mujeres, que han pasado de representar el 43,8% en 2007 al 47,9 % en 2015. Es patente la creciente feminización del empleo. También lo es la creciente presencia femenina en la afiliación a CCOO. A pesar de que la tasa global de afiliación de los varones (20,6%) sigue siendo más elevada que la de las mujeres (16,8%), hay que reconocer que el ritmo de incorporación y permanencia de éstas es mayor. Las mujeres han pasado de representar el 33,6% de la afiliación a CCOO en 2000 al 41,5% actual, porcentaje similar a la media europea (43,8%); si bien sigue siendo inferior aún a su índice de participación en la población activa de nuestro país.

Es el momento por tanto de generar un frente especial de acción sindical que enfoque preferentemente el tema de género como el eje de su actuación y que lo alimente colectivamente mediante asambleas y reuniones específicas. El hecho de que al menos una de las dos confederaciones sindicales esté ahora inmersa en un período congresual, que permite debatir y discutir sobre la estrategia y la organización del sindicato, hace propicio el momento para deliberar sobre el tipo de acción específica que oriente hacia reivindicaciones muy concretas el trabajo sindical, confirmando así en los hechos que el sindicato se tiene que declinar en femenino.

Un eje de trabajo concreto que se relaciona directamente con el hecho diferencial de ser mujer  y trabajadora es el trabajo a tiempo parcial. CCOO de Euskadi ha denunciado que la ocupación a tiempo parcial en el País Vasco "tiene rostro de mujer", pues hoy en día "el 78,3% de las personas con contrato a tiempo parcial son mujeres, es decir, 7 de cada 10", lo que implica "menos salarios y cotizaciones" para la futura jubilación, como ha señalado en rueda de prensa Unai Sordo. En Madrid, el 72% de los contratos a tiempo parcial son para mujeres, y es seguro que comunidad autónoma por comunidad autónoma, los porcentajes no varían. El tema central en este punto es el de la voluntariedad. El contrato a tiempo parcial debe ser libremente escogido por los sujetos que lo pacten, pero en los tiempos de desempleo de masa en los que vivimos, la necesidad sustituye a la libertad, como clásicamente sucedía con el contrato (libre) individual de trabajo. Sabemos que el contrato a tiempo parcial no deseado responde exclusivamente a los requerimientos de las empresas “para trabajar en mayor precariedad", como han subrayado las CC.OO. de Euskadi, sin que por consiguiente satisfaga el objetivo principal de conciliar vida privada y familiar con trabajo. Es un contrato que solo sirve al interés organizativo empresarial que sustituye trabajo estable a tiempo completo por tiempo parcial forzoso y en muchas ocasiones excediendo el limite temporal pactado.  Ya en los datos del INE del 2013 se precisaba que la brecha salarial de género era de 14,1 en la jornada a tiempo completo y de 33,7 en la jornada a tiempo parcial. Estos porcentajes se han incrementado en el trienio sucesivo. En función de los datos que se manejen la brecha se amplia de forma considerable, pero sólo con los anteriormente citados la situación es muy preocupante.

Además, en un momento en el que los salarios son el eje de las políticas que enfrentan al capital y al trabajo, de forma que el ajuste económico en España se ha hecho a la vez desde el empleo -despidos, desempleo de masa- y desde la degradación salarial, la situación salarial de las mujeres debe ser un referente central para la acción sindical. Hay que tener en cuenta que el modelo español consiste en retribuir el trabajo lo mínimo posible como criterio general con el objeto de conseguir una rápida recomposición del beneficio empresarial; que se empuja al no cualificado a que se instale en el espacio de lo sumergido y no declarado; que, en consecuencia, aumentan las zonas deslaboralizadas que liberan al empleador de las contribuciones a la Seguridad Social; que el trabajo de los jóvenes, con un mayor componente cognitivo, destaca por estar especialmente penalizado; que el empleo público contribuye desde el 2010 a alimentar también la zona de atraso salarial y de reducción de empleo. En ese panorama, la brecha salarial entre mujeres y hombres es especialmente significativa y a su reducción debe dedicarse un sobre esfuerzo de las estructuras sindicales.

Se produce además una "destrucción encubierta del empleo" pues "continúa la conversión del empleo a tiempo completo en empleo a tiempo parcial", y "una vez más, este proceso de precarización laboral lo están padeciendo las mujeres, que tienen además un 26% de tasa de temporalidad", como han señalado los dirigentes de CCOO en el País Vasco. Por tanto, también el problema del tiempo parcial confluye con la necesaria revisión del tratamiento legislativo de la temporalidad, que está en entredicho tras las sentencias “españolas” del Tribunal de justicia de la UE que debe forzar una reforma en profundidad de la disciplina legal y jurisprudencial española al respecto.

El uso por tanto de la contratación a tiempo parcial no voluntaria sino impuesta y como sinónimo de trabajo femenino constituye una discriminación directa por razón de género que hay que combatir como prioridad del sindicato, que no sólo debe informar a la opinión pública y denunciar ante ésta y las trabajadoras esta situación inicua, sino que debe encontrar instrumentos definidos para impedir y recortar esta realidad constitutiva de nuestro sistema de empleo. Un eje de esta actuación pivota sobre el respeto a la voluntariedad del tiempo parcial, que es algo exigido asimismo por la Directiva 97/81/CE, fruto de un Acuerdo Marco entre la CES y la patronal europea, como su homóloga sobre contratos temporales, porque ésta pretende “facilitar el desarrollo del trabajo a tiempo parcial sobre una base voluntaria y contribuir a la organización flexible del tiempo de trabajo de una manera que tenga en cuenta las necesidades de los empresarios y de los trabajadores.”. (La Directiva puede consultarse aquí : http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=celex:31997L0081)

Para ello hay varias vías. Ante todo la represiva, mediante la pactación de planes de actuación con la Inspección de Trabajo que ponga de manifiesto el muy evidente incumplimiento de la jornada reducida pactada por los trabajadores y empresarios, y en definitiva la utilización indebida (no causal) de una figura en lugar del contrato por tiempo indefinido a jornada completa. En los casos mas flagrantes, con propuesta de sanción de la Inspección, se podría intentar la via penal como fórmula disuasoria.

Hay que explorar la vía que ofrece el art. 4 de la Directiva sobre la prohibición de discriminación entre trabajadoras a tiempo parcial y “trabajador comparable” en la medida en que a través de esta comparación podremos determinar una discriminación directa o indirecta respecto del 70-75% de las mujeres que están sometidas al tiempo parcial. Sería importante analizar desde los servicios jurídicos si este tipo de acción puede llevarse al conflicto colectivo en algunas empresas de manera que el sindicato cobre protagonismo en la reivindicación igualitaria, peor en cualquier caso el sindicato debe encauzar y promover las demandas de las trabajadoras en este sentido.

Es importante iniciar una campaña informativa de una cierta incidencia mediante el análisis concreto de los supuestos más llamativamente incorrectos, y por tanto forzar reuniones y encuentros con las trabajadoras de estos centros de trabajo especialmente castigados por el tiempo parcial no querido. Hay que tener en cuenta además que también se está detectando un nuevo impulso a la segregación ocupacional, de forma que, de nuevo utilizando el detallado informe de las CC.OO. de Euskadi, "solo el 44,73% de cada 100 mujeres mayores de 16 años está trabajando en un puesto remunerado en la economía formal", lo que implica su reclusión en la economía irregular y en el trabajo de cuidados no remunerado, y las mujeres ocupan en el sector servicios "el 89% de los empleos, mientras que solo el 8,6% trabaja en la industria”. En algunas ocasiones sería posible estructurar una acción para exigir el tránsito del tiempo parcial al tiempo completo, sobre la base de determinada situación de la empresa y de sus exigencias productivas. Naturalmente que en los casos en los que se ha pasado a tiempo parcial voluntariamente, recuperar su posición a tiempo completo debería ser exigido ante los tribunales ante la negativa posible de la empresa alegando razones organizativas.

No es irrelevante que haya otras muchas reivindicaciones que dan cuenta de esta postración subordinada de la mujer que trabaja, alguna de las cuales tiene mucho que ver con la relegación al trabajo a tiempo parcial, como que  la pensión media de las mujeres esté en 767 euros, frente a los 1.219 euros que reciben los hombres, o que "pese a tener en general niveles formativos cada vez más altos", el 69% de las ocupaciones elementales son ocupadas por mujeres,  y su representación en los puestos directivos y de gerencia, no alcance el tercio. Pero hay elementos suficientes para entender que el tema del tiempo parcial es un objetivo estratégico para los sindicatos que pueden ligar una actuación reivindicativa en los centros de trabajo y en los territorios a la “ideología de género” – como dirían los obispos – es decir, a la defensa de intereses concretos de la identidad de género que atraviesan horizontalmente toda la actuación del sindicato.

Examinar en lo concreto la realidad y actuar sobre ella para transformarla es la manera habitual con la que se conduce el sindicalismo; en el momento presente posiblemente tanto el problema de los contratos temporales como el del tiempo parcial constituyan la clave para fortalecer su anclaje entre los colectivos más afectados por la misma y, coherentemente, para empoderar a los sujetos que forman parte de los mismos, jóvenes y mujeres. Un objetivo estratégico sobre el que merece la pena articular algunas medidas novedosas que logren invertir la tendencia a la sobreexplotación ahora en alza.


lunes, 6 de marzo de 2017

EL IV CONGRESO DE CCOO EN 1987. UN ACONTECIMIENTO IMPORTANTE PARA EL RECUERDO



Es tiempo de Congresos en CC.OO. En junio se celebrará el Congreso confederal, pero ahora se desgranan los Congresos de las organizaciones territoriales para luego converger en los de las federaciones y regiones. A ese proceso de discusión y de elección democrática se han superpuesto una reflexión sobre la historia del sindicato, como forma de recobrar la identidad de una organización que quiere ser reconocida por la propia militancia, y otra sobre la adaptación del sindicato a las nuevas necesidades y urgencias que la globalización de una parte y la transformación de las estructuras productivas de otra están induciendo en la acción sindical. Ambas líneas de pensamiento son complementarias porque mirar hacia el futuro implica siempre conocer el pasado y sacar de él lecciones para el presente.

La reflexión histórica se centra fundamentalmente en las fases constitutivas de lo que fueron las Comisiones Obreras durante el franquismo, y a lo largo de 2016 se han organizado homenajes y recuerdos de actos bien significativos, desde la Inter Ramas de Madrid (1966 – 2016, o sea cincuenta años) hasta la Asamblea de Barcelona (1976 – 2016, cuarenta años), sin olvidar el 40 aniversario del asesinato de los abogados de Atocha, en un gran acto celebrado en el Teatro Monumental de Madrid el 15 de febrero del 2017 del que se ha dado cumplida cuenta en este blog. Otros acontecimientos de CC.OO. serán sin duda recordados, pero la presente entrada va dirigida a dar relevancia a un Congreso Confederal celebrado en junio de 1987 que tanto desde el punto de vista de la organización interna de CC.OO. como respecto de su reflexión en torno al contexto social, económico y político, es muy significativo. Se trata en efecto del IV Congreso, que se iba a celebrar en un contexto histórico clave y que habría de preparar la acción colectiva más importante que los sindicatos han conseguido en el período democrático, la huelga general del 14 de diciembre de 1988.

Hay que tener en cuenta que el 1 de enero de 1986 España había entrado en la Comunidad Económica Europea y que en ese mismo año se celebró el referéndum de la OTAN en donde el gobierno de Felipe González rompió de manera explícita con la visión de neutralidad activa y pacifista que había caracterizado a la izquierda española, en un momento en el que en la URSS se desplegaban las fuerzas del cambio político hacia la transparencia y la reestructuración interna, defendiendo el desarme y la distensión mundial. La izquierda mayoritaria en nuestro país a partir de ese momento se alineó con los postulados agresivos del unilateralismo militar que buscaba la destrucción y la asfixia del contrincante y no un mundo policéntrico en el que la paz y el desarme fueran principios activos de regulación. A partir de la campaña del NO nació una incipiente Izquierda Unida en donde el PCE dirigido por Gerardo Iglesias tuvo una actitud generosa e inteligente, pese a tener que gestionar la crisis interna acosado por los partidarios de Santiago Carrillo que había montado su propio partido, el PTE, y los prosoviéticos de Ignacio Gallego con el PCPE.

Sin embargo esta crisis interna del PCE no se desplazó al interior de CC.OO., que consiguió salvarse desde la reivindicación de la autonomía plena de la organización. Al IV Congreso las turbulencias del período de cuatro años anterior se habían ya aplacado y la derrota en el Congreso de la Federación Metalúrgica de la candidatura de Juan Ignacio Marín y la victoria correlativa de Ignacio Fernandez Toxo, habían allanado el camino hacia una nueva etapa más unitaria. En esa etapa, CC.OO. intensifica su actividad “hacia dentro” de la organización, consolidando las instituciones de gobierno y de control de las que se dota, en especial la Comisión de Garantías, que desempeñaría un importante papel en el equilibrio de los conflictos desarrollados en el interior del sindicato a partir de distintas sensibilidades políticas, y haciendo hincapié en la necesidad de estructurar la afiliación, impulsando estudios y análisis sobre el desarrollo de la misma en los diferentes sectores y territorios.

Pero fundamentalmente la atención de CC.OO. después del II y el III Congreso se dirige a las elecciones sindicales, no sólo por cuanto la determinación de la audiencia electoral permite conocer la implantación real – las carencias y los aciertos – del sindicato y de cómo repercute en el conjunto de los trabajadores el clima político general, sino porque es preciso preparar una estructura organizativa idónea para llegar a más centros de trabajo y por consiguiente a más trabajadores y de esta forma también extender la presencia del sindicato en los mismos. Esta organización que resulta fundamentalmente una combinatoria de medios materiales escasos y presencia personal predominante tiene en la época una preocupación añadida, la de evitar el fraude en las pequeñas y medianas empresas a través de la elección de delegados impuestos o supuestos. Hay que tener en cuenta que mientras que en 1982, CC.OO. había obtenido  47.016 delegados, que suponían un 33,4% del total, UGT había logrado 51.672, un 36,7%, pero en las elecciones de 1986, CCOO consiguió  un número mayor de delegados, 59.230, pero seguía teniendo el mismo porcentaje, un  33,8 del total, mientras que la UGT , con 69.247 delegados, ascendía al 39,6 %.. Sin embargo, en los datos desagregados, CC.OO. sobrepasaba a UGT en las mayores empresas y había ganado en número de votos efectuados, lo que constituyó un motivo de preocupación para la UGT, presionada además por sus bases en contra de la política del gobierno socialista de contención salarial, temporalidad y aumento del desempleo.

El IV congreso de CC.OO. es extremadamente relevante porque en él se produjo el relevo de Marcelino Camacho, que no se presentó a la reelección, y para el que se creó el cargo de Presidente, por Antonio Gutiérrez como secretario general, y Agustín Moreno como secretario confederal de Acción Sindical. En términos futbolísticos, se trataba de una alineación de lujo. Marcelino explicó que con ello se trataba de sustituir a “líderes carismáticos” por “sindicalistas capaces” en la dirección de las CC.OO. Se iniciaba por tanto una nueva etapa en el sindicato que iba a tener su concreción en la consecución de la unidad de acción con la UGT y la preparación de la acción sindical de mayor trascendencia en la historia del sistema democrático español. Pero el IV Congreso contenía además valoraciones y análisis de la realidad muy sugerentes.

Posiblemente el más llamativo era el juicio crítico que se efectuaba en él de la concertación social como mecanismo de legitimación de las políticas económicas y del mercado de trabajo de los poderes públicos. La concertación se definía como una variable dependiente de la coyuntura política y como un modelo acabado con la transición política que por tanto no debía reproponerse al menos en los términos que se conocían. Partiendo de la subsidiariedad de estos acuerdos respecto de las “iniciativas políticas”, es decir, de la crítica a la dependencia de las políticas sindicales de los programas y proyectos de los respectivos gobiernos, porque “no ha habido una política surgida de la concertación sino al revés, la política se ha diseñado primero y luego ha venido la concertación a respaldarla”, no tiene sentido seguir manteniendo este mecanismo de legitimación que enajena la capacidad autónoma del sindicato para efectuar una propuesta general de regulación de las relaciones de trabajo. En este sentido se concluía, como elemento de convicción, que la concertación social había resultado inoperante para resolver el problema principal para la clase trabajadora que era el desempleo, y no había impedido, sino por el contrario impulsado la dualidad en el mercado de trabajo con una importante franja de contratos precarios, a la vez que en el objeto de los acuerdos se había producido un intercambio de materias de diferente entidad que había generado al final una cierta degradación no solo de los derechos laborales sino de la propia institucionalidad democrática creada por esos pactos. Por último, también se mencionaba la influencia de los mismos en la desmovilización por la carencia de participación de los trabajadores en la negociación colectiva, atrapados entre el “atentismo” a los resultados de la negociación y el “mimetismo” en la aplicación de sus preceptos .

El rechazo del modelo de concertación no implicaba la renuncia del ámbito de negociación general ni por tanto a la interlocución política con el poder público, en el amplio campo de los intereses de los trabajadores en cuanto tales  en todas las dimensiones de su existencia social, y con los empresarios en el marco de la negociación colectiva, pero en todo caso – y este es una palabra de orden muy reiterada en la época – pasando de las concesiones a las alternativas como objeto del proceso de intercambio que debe llevar a cabo cualquier negociación, política o social. El eje en torno al cual se desplegaba la alternativa que defendía CC.OO. seguía siendo el Plan  de Solidaridad Nacional y de Clase frente al paro y la crisis que en su origen había sido elaborado en 1978, pero lo más relevante era la hipótesis de trabajo que avanzaba el Congreso respecto de la improbabilidad de que el gobierno socialista pudiera situarse en la visión que el sindicato tenía sobre la negociación política y que por tanto iba a ser necesario forzar la interlocución política mediante la presión y la organización de una acción colectiva . En todo caso, y esto era otra conclusión muy notable, la Confederación se  comprometía a que “los contenidos a negociar propuestos por el sindicato lleguen a la mesa de negociaciones avalados por los trabajadores, habiendo corroborado mediante la información y el debate que son asumidos por ellos y defendidos con acciones previas” , para lo cual se recurría a la convocatoria de Asambleas de Delegados que indicaran este proceso reivindicativo.

En el IV Congreso se efectuaban los primeros sondeos sobre los efectos que en la actuación del sindicato habían tenido las normas que procedían a institucionalizar al sindicato representativo, como la LOLS, finalmente promulgada en 1985 tras pasar el filtro de constitucionalidad del TC. Este tema se ligaba al del fortalecimiento del sindicato como organización que superara “inercias movimentistas” y encontrara un asentamiento sólido entre los trabajadores a través de la afiliación. Esto llevaba a considerar críticamente dos aspectos, el desaprovechamiento de las posibilidades que daba la LOLS para la constitución y reconocimiento de las secciones sindicales, y la insuficiencia de la legislación sobre elecciones sindicales que debería ser sustituida por un Acuerdo Interconfederal que las regulara y que impidiera tanto la judicialización exuberante de los litigios derivados de este proceso – que había llevado a la creación de juzgados de lo social especializados en determinadas provincias para poder atender el volumen de reclamaciones – como para recuperar para la autonomía colectiva un procedimiento en el que precisamente se fijaba la representatividad de los sujetos colectivos que adoptaban la forma de sindicato . En el ámbito puramente interno, el IV Congreso supone el impulso a la construcción del sindicato a través de las federaciones de sector – todavía muy diferenciadas en razón de la rama de actividad, sin que se hubiera producido la concentración de los mismos – a la vez que se interroga sobre el desarrollo de políticas específicas sobre determinados sectores que no necesariamente por tanto se pueden ligar a este encuadramiento profesional, como los parados, o los jóvenes. La actuación del sindicato sobre la problemática de la mujer o de los técnicos, profesionales y cuadros se considera con sustantividad propia y requiere un esfuerzo específico para su puesta en práctica y desarrollo.


Toda una serie de reflexiones que sin duda resultan de extremo interés, porque ayudan a reflexionar hoy en día, sin perjuicio de su contextualización histórica, sobre el sentido de la concertación o el diálogo social, la función de la negociación colectiva, la propia dinámica interna del sindicato en la organización de sus estructuras y la influencia sobre la acción sindical, cómo en fin se debe afrontar este tipo de problemática en épocas de crisis y retroceso del movimiento obrero respecto de las de expansión – como la que se abría en el IV Congreso – y cuáles son los ámbitos en los que la rutina y la burocratización impiden que el sindicato se relacione directamente con los trabajadores, con especial atención a su presencia en los centros de trabajo. Voces distantes que siguen estando vivas, como decía el título de un bellísimo film de Terence Davies que justamente hablaba de la cultura obrera y su supervivencia como acto de resistencia y de emancipación.