martes, 7 de julio de 2026

LOS SINDICATOS DEL SUR DE EUROPA CONTRA LA AMENAZA DE LA EXTREMA DERECHA


 

No se trata de alarmismo. En Francia la ultraderecha puede conquistar la presidencia de la república y tiene un altísimo porcentaje de aceptación en votos. En Italia, la presidenta del consejo de ministros lidera Fratelli d’Italia, el partido heredero del MSI fascista, en España, VOX avanza en la proyección de votos y es clave en la formación de los gobiernos autonómicos con el PP, al que impone su programa autoritario. El antisindicalismo de estos grupos parece opacado ante otras reivindicaciones más llamativas que los medios de comunicación y el propio discurso político mayoritario subrayan como rasgos de identidad de estos grupos. Pero es un elemento central de su propuesta de regulación social que se afianza progresivamente sobre la degeneración del mecanismo de representación política al que se está asistiendo desde hace tiempo.

Ante esta realidad amenazante, se han reunido en Barcelona, en el marco de la Escuela de Verano de la CONC, los dirigentes de las tres grandes centrales sindicales italianas, francesas y españolas, Maurizio Landini por la CGIL, Sophie Binet por la CGT, Unai Sordo por CCOO y Belén López por la CONC, organización anfitriona y han decidido suscribir un manifiesto en el que alertan contra la extrema derecha y proclaman los valores colectivos y democráticos que defiende el sindicalismo y que llaman a preservar también en el plano político como elementos clave de una ciudadanía social y democrática.

Se trata de una alianza intersindical de los tres grandes países del flanco sur de la Unión Europea, que marca una toma de posición activa del sindicalismo en la oposición al ascenso de las fuerzas de extrema derecha que encuentran su acomodo político junto a la reposición de un liberalismo autoritario que prefiere imponerse con violencia frente a los marcos constitucionales democráticos en estos tres países que diseñan un estado social en el que el sindicalismo es un sujeto activo portador de valores igualitarios y emancipatorios. La importancia no solo simbólica de esta declaración se puede comprobar fácilmente de la lectura de su contenido, que se traslada a continuación a la audiencia de este blog.

 

DECLARACIÓN DE BARCELONA

CONTRA LA EXTREMA DERECHA: VALORES, TRABAJO Y CONCIENCIA DE CLASE

 

 La 35ª Escuela de Verano de CCOO de Cataluña, celebrada en Barcelona con la participación de diferentes represen­tantes del sindicalismo internacional, ha querido poner el foco en la lucha sindi­cal ante el nuevo (des)orden mundial. En este marco, las máximas direcciones de CCOO de Cataluña y España, de la CGT francesa y de la CGIL italiana, integrantes de la Confederación Europea de Sindica­tos, junto a representantes de otros sin­dicatos de Europa y de América, somos conscientes que el auge de la extrema derecha y los nuevos autoritarismos no son fenómenos aislados, sino una ofensi­va global coordinada contra la democra­cia, los derechos sociales y la dignidad de la clase trabajadora.

Por eso manifestamos.

 

1.          La necesidad de un internacionalismo sin fronteras contra el nacionalismo excluyente

 

La clase trabajadora tiene intereses co­munes en todo Europa y el mundo. Ante la trampa de la “prioridad nacional” y la deshumanización de las personas mi­grantes —mecanismos que la extrema derecha utiliza para dividir la clase traba­jadora y facilitar la explotación—, noso­tros respondemos en base a los principios de justicia social. Nuestro sindicalismo de clase es, por definición, internacionalis­ta y feminista: nos unimos con nuestros aliados sindicales y movimientos sociales de toda Europa y el mundo para defender que nuestra lucha es una sola, trascien­de fronteras y rechaza la xenofobia como herramienta de dominación.

 

2.          La existencia de la falacia de la extrema derecha: no defienden el trabajo, defienden el capital

Desmontamos el discurso “antisistema” del nacionalpopulismo: cuando llega la hora de la verdad, la extrema derecha apoya y vota sistemáticamente con la patronal y los grandes intereses econó­micos. Su agenda es la desregulación, la precariedad y el ataque directo a las organizaciones sindicales. Ante esto, re­afirmamos nuestra exigencia de una tran­sición digital y ecológica que sea justa, que proteja el empleo y que ponga la vida y el bienestar de las personas por enci­ma de los beneficios de unos pocos. El sindicalismo de clase es la solución para erradicar la desigualdad.

 

3.          Valores democráticos: nuestra conciencia de clase es antifascista

 

No nos quedamos solo en la defensa económica y de las condiciones de vida materiales de la clase trabajadora; nues­tra conciencia de clase incluye la defensa infranqueable de los derechos humanos y la justicia social. La extrema derecha ataca el feminismo, el colectivo LGTBI, la memoria democrática y la libertad sindi­cal porque son los pilares que sostienen la igualdad y la justicia social. No permi­tiremos que el revisionismo histórico ni el blanqueamiento de las dictaduras se impongan. Ser sindicalista hoy implica hacer frente al neofascismo y defender la democracia como el único marco donde la clase trabajadora puede organizarse y conquistar su dignidad.

 

4.          Cultura, organización y acción colectiva: recuperar la esperanza

 

La extrema derecha se alimenta del miedo, la desinformación y la desmovi­lización. Por eso, nuestro proyecto es la construcción colectiva de esperanza. No basta con oponer datos a las mentiras; tenemos que disputar el relato, recon­quistar los espacios culturales y reforzar el sentido de comunidad y de clase en nuestros centros de trabajo, en nuestros barrios, en nuestras ciudades, en nues­tros países y en el conjunto de Europa y del mundo. La organización y la negocia­ción colectiva, la política y la acción social son nuestras herramientas.

Por todo esto, CCOO, la CGT y la CGIL nos comprometemos a seguir tejiendo alianzas internacionalistas y transnacio­nales fuertes contra la extrema derecha. Nos comprometemos a defender la cultu­ra de la paz, el multilateralismo, a seguir condenando las guerras, los genocidios y a aquellos que las provocan. Y a recupe­rar y poner al día la memoria y el lega­do de quien luchó, sin desfallecer, por un mundo más justo, cohesionado y profun­damente democrático. Defendemos un nuevo orden mundial con justicia social.

 

Barcelona, 6 de julio de 2026

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