No se trata de alarmismo. En
Francia la ultraderecha puede conquistar la presidencia de la república y tiene
un altísimo porcentaje de aceptación en votos. En Italia, la presidenta del
consejo de ministros lidera Fratelli d’Italia, el partido heredero del MSI
fascista, en España, VOX avanza en la proyección de votos y es clave en la
formación de los gobiernos autonómicos con el PP, al que impone su programa autoritario.
El antisindicalismo de estos grupos parece opacado ante otras reivindicaciones
más llamativas que los medios de comunicación y el propio discurso político
mayoritario subrayan como rasgos de identidad de estos grupos. Pero es un
elemento central de su propuesta de regulación social que se afianza
progresivamente sobre la degeneración del mecanismo de representación política
al que se está asistiendo desde hace tiempo.
Ante esta realidad amenazante, se
han reunido en Barcelona, en el marco de la Escuela de Verano de la CONC, los
dirigentes de las tres grandes centrales sindicales italianas, francesas y
españolas, Maurizio Landini por la CGIL, Sophie Binet por la CGT,
Unai Sordo por CCOO y Belén López por la CONC, organización anfitriona
y han decidido suscribir un manifiesto en el que alertan contra la extrema
derecha y proclaman los valores colectivos y democráticos que defiende el
sindicalismo y que llaman a preservar también en el plano político como
elementos clave de una ciudadanía social y democrática.
Se trata de una alianza intersindical
de los tres grandes países del flanco sur de la Unión Europea, que marca una
toma de posición activa del sindicalismo en la oposición al ascenso de las
fuerzas de extrema derecha que encuentran su acomodo político junto a la
reposición de un liberalismo autoritario que prefiere imponerse con violencia frente
a los marcos constitucionales democráticos en estos tres países que diseñan un
estado social en el que el sindicalismo es un sujeto activo portador de valores
igualitarios y emancipatorios. La importancia no solo simbólica de esta
declaración se puede comprobar fácilmente de la lectura de su contenido, que se
traslada a continuación a la audiencia de este blog.
DECLARACIÓN DE BARCELONA
CONTRA LA EXTREMA DERECHA: VALORES,
TRABAJO Y CONCIENCIA DE CLASE
La 35ª Escuela de Verano de CCOO de Cataluña,
celebrada en Barcelona con la participación de diferentes representantes del
sindicalismo internacional, ha querido poner el foco en la lucha sindical ante
el nuevo (des)orden mundial. En este marco, las máximas direcciones de CCOO de
Cataluña y España, de la CGT francesa y de la CGIL italiana, integrantes de la
Confederación Europea de Sindicatos, junto a representantes de otros sindicatos
de Europa y de América, somos conscientes que el auge de la extrema derecha y
los nuevos autoritarismos no son fenómenos aislados, sino una ofensiva global
coordinada contra la democracia, los derechos sociales y la dignidad de la
clase trabajadora.
Por eso manifestamos.
1.
La necesidad de un internacionalismo sin
fronteras contra el nacionalismo excluyente
La clase trabajadora tiene intereses comunes en
todo Europa y el mundo. Ante la trampa de la “prioridad nacional” y la
deshumanización de las personas migrantes —mecanismos que la extrema derecha
utiliza para dividir la clase trabajadora y facilitar la explotación—, nosotros
respondemos en base a los principios de justicia social. Nuestro sindicalismo
de clase es, por definición, internacionalista y feminista: nos unimos con
nuestros aliados sindicales y movimientos sociales de toda Europa y el mundo para
defender que nuestra lucha es una sola, trasciende fronteras y rechaza la
xenofobia como herramienta de dominación.
2.
La existencia de la falacia de la extrema
derecha: no defienden el trabajo, defienden el capital
Desmontamos el discurso
“antisistema” del nacionalpopulismo: cuando llega la hora de la verdad, la
extrema derecha apoya y vota sistemáticamente con la patronal y los grandes
intereses económicos. Su agenda es la desregulación, la precariedad y el
ataque directo a las organizaciones sindicales. Ante esto, reafirmamos nuestra
exigencia de una transición digital y ecológica que sea justa, que proteja el
empleo y que ponga la vida y el bienestar de las personas por encima de los
beneficios de unos pocos. El sindicalismo de clase es la solución para
erradicar la desigualdad.
3.
Valores democráticos: nuestra conciencia de clase es antifascista
No nos quedamos solo en la defensa económica y de las condiciones
de vida materiales de la clase trabajadora; nuestra conciencia de clase
incluye la defensa infranqueable de los derechos humanos y la justicia social.
La extrema derecha ataca el feminismo, el colectivo LGTBI, la memoria
democrática y la libertad sindical porque son los pilares que sostienen la
igualdad y la justicia social. No permitiremos que el revisionismo histórico
ni el blanqueamiento de las dictaduras se impongan. Ser sindicalista hoy
implica hacer frente al neofascismo y defender la democracia como el único
marco donde la clase trabajadora puede organizarse y conquistar su dignidad.
4.
Cultura, organización y acción colectiva: recuperar la esperanza
La extrema derecha se
alimenta del miedo, la desinformación y la desmovilización. Por eso, nuestro
proyecto es la construcción colectiva de esperanza. No basta con oponer datos a
las mentiras; tenemos que disputar el relato, reconquistar los espacios
culturales y reforzar el sentido de comunidad y de clase en nuestros centros de
trabajo, en nuestros barrios, en nuestras ciudades, en nuestros países y en el
conjunto de Europa y del mundo. La organización y la negociación colectiva, la
política y la acción social son nuestras herramientas.
Por todo esto, CCOO,
la CGT y la CGIL nos comprometemos a seguir tejiendo alianzas
internacionalistas y transnacionales fuertes contra la extrema derecha. Nos
comprometemos a defender la cultura de la paz, el multilateralismo, a seguir
condenando las guerras, los genocidios y a aquellos que las provocan. Y a
recuperar y poner al día la memoria y el legado de quien luchó, sin
desfallecer, por un mundo más justo, cohesionado y profundamente democrático.
Defendemos un nuevo orden mundial con justicia social.
Barcelona, 6 de julio de 2026

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