sábado, 3 de octubre de 2009

HA MUERTO JOAQUIN HERRERA FLORES, FILÓSOFO DE LOS DERECHOS HUMANOS

Ayer, a las 12 del mediodía, tras 19 días de convalecencia hospitalaria tras una operación, moría Joaquín Herrera Flores, profesor de filosofía del derecho en la Universidad Pablo de Olavide y un teórico de la cultura contemporánea. Su capacidad enorme de construir teoría jurídica y política la volcó especialmente en el terreno de los derechos humanos, en donde ha producido obras y aportaciones insustituibles. Trabajó especialmente volcado en la lucha por la dignidad humana en el espacio cultural occidental, y encontró un ambiente de trabajo muy fértil en Latinoamérica, y esepcialmente en Brasil, en donde era reputado con razón uno de los teóricos del derecho con más fuerza e influencia. Sus "masters" y posgrados en derechos humanos fueron extraordinariamente seguidos y frecuentados por juristas, activistas y militants de movimientos sociales de toda Latinoamérica, ya desde los primeros tiempos de la Universidad de La Rábida. Extremadamente inquieto intelectualmente, JHF se relacionó con los pensadores más interesantes y activos de nuestro tiempo, entablando un diálogo intenso con su pensamiento y las consecuencias políticas del mismo. En el interior del Estado español, fué poco a poco enhebrando unas redes de comunicación y de diálogo con grupos academícos y con movimientos sociales que desde perspectivas diferentes convergían en un amplio espacio de crítica y de búsqueda de la emancipación social. Con el grupo de iuslaboralistas de la UCLM tenía una relación muy firme, y participábamos coordinadamente en muchos proyectos comunes. Como persona resultaba además extremadamente inteligente y seductor. La leyenda que le acompañaba agigantaba su estatura moral a la altura de un personaje literario fabuloso.

Concebía los derechos humanos como forma de control o incluso de subversión de la globalización del capital. Eran "máquinas de resistencia" que permitían responder a la globalización desde el interior de la globalización. En su libro Los derechos humanos como productos culturales. Crítica del humanismo abstracto, Libros La Catarata, Madrid, 2005, hay un párrafo que siempre me ha parecido muy emblemático de su personalidad:

"Se necesitan respuestas desde la globalización de los derechos de la ciudadanía y de los pueblos. Derechos que vayan haciendo confluir las luchas en la exigencia de reapropiación de los instrumentos de producción y de los bienes que nos permitan liberar la vida de la hegemonía del valor de cambio que mata la alegría y el ansia de dignidad, y construir un "biopoder" que afirma su propia existencia -vital, alegre, compositiva - con respecto a la mercantilización de nuestros modos de existencia. Un "biopoder" que se proyecte sobre los planos de inmanencia de lo real no sólo para comprenderlos o, incluso, organizarlos, sino fundamentalmente para producirlos y construirlos".

Era uno de los nuestros. Ya no lo veremos más, pero su recuerdo y su obra quedan. Un brindis en silencio por el amigo y el camarada.

1 comentario:

L. Zamora. dijo...

Me interesa mucho el tema y recién encuentro a este gran autor que da mucha luz a mis inquietudes sobre derechos humanos, interculturalidad y emancipación. Qué lástima leer que haya fallecido.