miércoles, 13 de octubre de 2010

PENSAR PARA OTRO, PENSAR COMO SE DEBE

El marcador de entradas señala que la presente es la número 400 en la ya continuada existencia de este blog. El hecho naturalmente ha causado un cierto revuelo en los círculos intelectuales de Parapanda. Algunos de los protagonistas de esta bitácora se han reunido para celebrarlo, bajo un título conscientemente cinematográfico: "¿Los 400 golpes?". Por si acaso, se anexa una reflexión sobre el libre pensamiento y su apropiación laboral y mediática. Continuará.




Nada más libre que el pensamiento. Es una característica de cualquier sistema democrático garantizar la libertad de pensamiento y de su expresión. Sin embargo la actividad intelectual en que normalmente se resume el acto de pensar no se produce en el círculo restringido de la individualidad de cada persona. Tiene un condicionamiento social, cultural y económico muy importante. Y la capacidad de pensar libremente puede resultar orientada o dirigida desde el exterior de las personas.

En uno de los textos de J.M. Coetzee más sugerentes - y desoladores - , Juventud, se describe la presencia del joven protagonista en la empresa IBM en los años sesenta de Londres y sus impresiones sobre ese lugar de trabajo. “Todo el mobiliario de la oficina es de color gris. En el cajón del escritorio encuentra papel, una regla, lápices, un sacapuntas y una pequeña agenda con cubiertas de plástico negro. En la tapa, en mayúsculas, pone PIENSA, PIENSA, es el lema de IBM. Lo que tiene de especial IBM, deduce, es su constante compromiso con el hecho de pensar. Los empleados deben pensar todo el tiempo (…). Los empleados que no piensan no pertenecen a IBM, que es la aristocracia del mundo de los negocios de las máquinas. (…) Todo lo que tienen que hacer a cambio es pensar”.

En este párrafo se describe la importancia de una producción intelectual en el proceso de creación de máquinas de tercera generación, pero a través de una sencilla equiparación con la función intelectual del pensamiento de los trabajadores. Éstos deben necesariamente, - obligatoriamente - pensar, pero todo ese pensamiento es apropiado por la empresa, constituye la condición de selección y de mantenimiento de la mano de obra de la misma, de sus “recursos humanos”. Se debe pensar, pero para otro y el pensamiento es estimado en la medida en que se aprovecha por el titular del ámbito de organización y dirección del trabajo de los “pensadores” a su servicio.

Esa expropiación del valor de uso del pensamiento y su consideración exclusiva como elemento integrante del intercambio de trabajo por salario, es una realidad que gana progresivamente presencia en todas las actividades de producción de bienes y de servicios. El pensamiento es libre cuando se piensa por cuenta ajena. De lo contrario, el pensamiento debe silenciarse o aplazarse al tiempo – después – del – trabajo o al tiempo de no trabajo. La estructura del dominio en la relación de trabajo impone esta subsunción del pensamiento libre en las figuras concretas del trabajo material o inmaterial.

Hay un paralelismo entre esta práctica negación en el trabajo de un pensamiento propio que sustenta la diferencia y la identidad de los grupos sociales subalternos y la que se está extendiendo a nivel social a través de la construcción mediática de una realidad y de un pensamiento situado ideológicamente en planteamientos radicalmente conservadores y autoritarios. En efecto, los medios de comunicación conforman un pensamiento homogéneo que niega los aspectos mas problemáticos de la realidad y que se origina en la mediación ideológica propiciada por los intereses de los grandes grupos económicos que controlan los media. En ese espacio de reproducción de la realidad también es oportuno que los ciudadanos piensen, pero sólo en la medida en que lo hagan encuadrados en los esquemas que son suministrados de forma permanente y en todos los aspectos de la existencia, por un proceso de colonización ideológica y cultural del pensamiento libre. Deben pensar como se debe y sólo así se puede admitir la opinión “pública” de los ciudadanos informados.

Este violentar la realidad y la forma de narrarla como presupuesto del pensamiento “homologado” mediáticamente se ha podido comprobar últimamente con ocasión de la huelga del 29-S. A través de una unanimidad matizada en los detalles y en los acentos, los medios de comunicación españoles – frente a lo que han recogido los medios extranjeros – han emprendido una importante operación de deslegitimación de la movilización sindical y de los efectos reales de la misma durante la huelga general. Con ello han explicado de forma neta que solo se puede pensar como conviene, sin que un pensamiento colectivo que exprese una opción alternativa de reforma, de rechazo o de insumisión pueda poder expresarse a través de la información que ofrecen los medios de comunicación y los grupos económicos que los dirigen. Cobrar conciencia de esa terrible realidad puede orientar algunas respuestas colectivas y sindicales en el futuro. Ante todo porque la huelga conforma un hecho conflictivo de rechazo del trabajo temporalmente acotado, y ese hecho permite la generación de un discurso nuevo y alternativo. A través del hecho de la huelga como acto de insubordinación social y de reivindicación de un proyecto social diferente se afirma un discurso que busca reducir progresivamente las desigualdades sociales, culturales y económicas existentes en nuestra sociedad. Un discurso que permite expresar un pensamiento libre que se expande en un espacio colectivo que se incrementa progresivamente y que, paradójicamente, no puede alcanzar generalidad a través de la opinión construida mediáticamente.

3 comentarios:

wsanguineti dijo...

Un fuerte abrazo de felicitación, querido amigo, desde la bitacora hermana, por estos "400 golpes". Una muestra de persistencia a toda prueba en la construcción de este espacio alternativo de pensamiento.
Wilfredo Sanguineti

Simon Muntaner dijo...

Dentro de nada, querido Wilfredo, los cumplirá la tuya, y seré yo el felicitante. Gracias y un abrazo desde la playa de Parapanda, aprovechando los últimos rayos cálidos del sol, todavía no en crisis y sobre todo sin que le apliquen las estrategias anticrisis del FMI.

Ricardo dijo...

Hemos tirado cohetes en La Malahá por la onomástica de su bitácora. Y, en medio de ese holgorio, hemos gritado los solteros: Viva Simón Muntaner; los casados, gritaron "viva, viva". Y los viudos hicieron palmas sordas. Abrazos, Ricardo