domingo, 13 de diciembre de 2009

EL DOCE DEL DOCE A LAS DOCE: UNA GRAN MOVILIZACIÓN SINDICAL



La manifestación ha sido una fiesta. Desde todos los rincones de España, hombres y mujeres han recorrido Madrid desde primeras horas de la mañana para manifestarse contra la utilización de la crisis como excusa para la degradación de los derechos de los trabajadores y de las garantías del empleo. Él objetivo de la marcha se ha cumplido. La manifestación ha salido muy bien. Algun periódico no sospechoso de complicidad con los convocantes, como La Vanguardia, relacionaba esta movilización con las que se habían realizado en otras ocasiones, siempre con ocasión de la huelga general. Dice así el encabezado de la noticia:


Varios miles de personas salieron a la calle en Madrid en defensa de una salida justa de la crisis económica. Una manifestación que superó la realizada en 2002 contra del "decretazo" del Gobierno Aznar para cambiar la reforma laboral, aunque no llegó a la del 14-D de 1988, que seguirá siendo la mayor movilización de la democracia.

Esta es una diferencia importante, porque las movilizaciones masivas en la calle organizadas por los sindicatos han tenido como antagonista al Gobierno, mientras que en este caso es el empresariado español el centro de la reivindicación del conflicto. Eso explica posiblemente la virulencia de algunos medios de comunicación contra las organizaciones sindicales y sus afiliados, a los que, siguiendo la práctica de la presidenta de la CAM, Esperanza Aguirre, se les moteja de "liberados" que viven cómoda y parasitariamente del dinero público. Es la misma partitura que interpretan otros dirigentes políticos de la Comunidad de Madrid, como el Vicepresidente Francisco Granados, para quien la manifestación ha servido para conocer "cuantos son los que viven de los sindicatos" (sic). No sólo son los políticos liberales los que expresan este odio de clase. Si se leen los comentarios que en los diarios digitales o en la versión digital de los periódicos están dejando la mayoría de las personas que los escriben, se comprobarán exabruptos e insultos hacia los sindicalistas considerados "no trabajadores", "parásitos", funcionarios del gobierno como el antiguo sindicato vertical, y, en fin, afirmaciones rotundas negando la capacidad del sindicalismo español para representar a los trabajadores de este país. Uno de los elementos centrales de la crítica a esa institución nociva que para estas personas es el sindicato, lo constituye el objetivo de la manifestación, que busca presionar a los empresarios. En casi todos estos comentarios, el empresario se encuentra asociado no sólo a una visión extremadamente positiva de su relevancia social, sino incluso a una cierta omnipotencia, puesto que de él se resalta que es el Creador terreno en este mundo: creador de riqueza y creador de empleo. Esa es la expresión que ha empleado el moderado Mariano Rajoy como crítica a la movilización de los trabajadores. Quizá porque se interprete que alzar la voz contra los empresarios es "morder la mano" de quien nos da el pan. En esos términos se expresan la inmensa mayoría de los que comentan las noticias de la "contundente" movilización de hoy.

Lo que quiere decir que hay una mirada exasperada contra la recuperación del conflicto como forma de expresar lo que Cándido Méndez llama un "sacrificio equitativo en épocas de crisis", y que Ignacio Fernández Toxo centra en negociar alternativas que no lleven aparejada la reducción o eliminación de derechos laborales.


Añadía Toxo: "No nos resignamos a que reforma laboral sea sinónimo de precarización de las condiciones de trabajo. No nos resignamos a que la recuperación de la productividad sea sinónimo de reducción de la protección social". Toxo acabó su discurso con una advertencia clara al Gobierno. "No nos gustan las amenazas, actuaremos con responsabilidad pero no vamos a admitir una retórica de izquierdas en una política de derechas… en ese caso canalizaremos esta movilización en otro sentido", lo que la prensa ha interpretado como una clara referencia a una huelga general.
La tensión de la movilización se tiene que aprovechar como un punto de partida en la consecución de una renovación de los convenios colectivos y del impulso de un proceso de negociación sobre el marco institucional de las relaciones laborales que no responda a objetivos desreguladores ideológicamente escorados hacia el neoliberalismo, como sorprendentemente todavía se mantienen. El camino no es fácil, pero es necesario emprenderlo. Hoy se ha dado el primer paso.

3 comentarios:

Luciano Fernandez dijo...

¿No se puede organizar un escrito exigiendo la rectificación pública de Francisco Granados por sus declaraciones antidemocráticas denigratorias de una institución como los sindicatos, reconocidos al máximo nivel como elementos básicos del sistema democrático en el art. 7 CE? Lo sugiero a este blogger por si se considera. Gracias

Profundistas dijo...

Yo me pregunto: ¿Y cómo se puede ser tan caradura como para exigir aun más "flexibilización" laboral? Esta pregunta me lleva a otra quizás más perversa: ¿Qué diablos están enseñando en las universidades, especialmente, en las carreras de empresariales y economía como para que salgan de allí tanto acaparador, especulador, estraperlistas encubiertos?



PD: genial vuestro último libro con Perez Rey.


f.c.

Unknown dijo...

Al final, los Trabajadores/as les tendremos que Hacer los Deberes a los Empresarios/as.

Como tantas veces.