sábado, 22 de septiembre de 2018

DESIGUALDAD Y CONSTITUCIONALISMO SOCIAL: UNA DESPEDIDA DEL CURSO DE TOLEDO





La edición del año 2018 del Curso de Especialización para expertas/os Latinoamericanos/as de relaciones laborales ha llegado a su fin. Con un programa apretado y muy amplio (que se ha publicado en un post de este mismo blog, El curso de Toledo del 2018) durante dos semanas veinticinco estudiosas y estudiosos de ocho naciones han debatido y reflexionado con un amplio plantel de profesores españoles e italianos sobre la relación entre la desigualdad social en crecimiento y la propia subsistencia de la democracia. En el cóctel final del curso, como es tradicional, se sucedieron las intervenciones de los asistentes a las que pusieron punto final las palabras de Pedro Guglielmetti, que, junto con Umberto Romagnoli, también allí presente, es el creador del curso y coordinador del encuentro. En ese acto, Victoria Flores, abogada laboralista, hoy trabajando en la procuradoría general de la Nación, docente de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en el grupo de trabajo de Guillermo Gianibelli, militante feminista y además directora, autora y actriz de teatro, intervino en nombre de todas y todos los participantes para resumir el conjunto de las experiencias y valoraciones sobre el curso realizado. Es un texto hermoso y muy bien escrito, como podrán apreciar los lectores. Haberlo podido escuchar en directo es un elemento que añade algo intangible que este escrito no puede incorporar. Es el siguiente

Me toca la tarea de dar los agradecimientos por estas dos semanas intensas de curso. En lo personal, es un honor poder hacerlo, aunque en verdad la encargada era una de las feministas, no sé si por miedo o por reconocimiento. Aunque viniendo de Pedro Guglielmetti, no tengo dudas de que es un reconocimiento.

En ese sentido, quiero agradecer a la Universidad de Castilla La Mancha, a todos los trabajadores y trabajadoras que nos recibieron tan cálida y amorosamente y a las Universidades italianas que también participaron de este curso. Además, quisiera agradecer a los profesores y profesoras que pusieron el cuerpo para que podamos llevar adelante la tarea de pensar entre todos.

Estamos viviendo un tiempo muy complejo, perdidos en una especie de laberinto del que no sabemos si vamos a poder salir y, en caso de hacerlo, cómo.  Nos dicen que seguimos jugando según las reglas de la democracia, pero esas reglas han cambiado y cambian constantemente, obligándonos a pensar y a repensar dónde estamos, qué está pasando. De allí la pregunta inevitable, que surgió una y otra vez en estas dos semanas a partir de lo que ocurre en América Latina ¿Seguimos viviendo en democracia?

La angustia que produce la incertidumbre de no saber qué pasa y qué va a pasar empuja a muchos a intentar mantener nuestras vidas y cotidianidades como si todo siguiera igual cuando no es así. Pero la pelea por un mundo justo nos obliga a aceptar esa incertidumbre para trabajar sobre ella y sobre esta realidad.

No es fácil atravesar esa angustia, la ruptura del orden conocido. Las mujeres sabemos mucho de eso, de despertar y abrir los ojos a un mundo hostil ¿Cómo se lleva eso adelante? Colectivamente. Saberse con otros y otras que atraviesan lo mismo es la única forma de sobrellevarlo.

Por eso, para mi este curso también fue una ruptura, un acto de profunda rebeldía.

Ruptura con la idea de la individualidad, a la que nos empujan una y otra vez. Pensar colectivamente, abandonar el aislamiento, conocer gente nueva, interesarse por conocer sus realidades, escuchar y empatizar, volver un poco a las raíces.

Romper con estereotipos. Casi la mitad de las y los integrantes de este curso somos mujeres, algunas de ellas viajaron sin sus hijos e hijas pequeños, rompiendo prejuicios y críticas que pretenden empujarlas y mantenerlas en roles prestablecidos, que ellas quizás no quieren para sus vidas.

Desafiamos la idea de que la juventud es el bien más preciado, porque puede ser muy vacía, mientras que la adultez puede ser muy rica y abundante. Aquí quiero hacer un especial reconocimiento a Pedro Guglielmetti, “Il nonno comandante”, le sumaría, que rompió con la idea de que las cosas se hacen solos y sin amor.  Creo que Pedro -y todo el grupo también- nos demostró que las cosas se pueden hacer con ternura, como decía el Che. El grupo también supo ser un espacio de mucho afecto. En estos tiempos, ser tiernos y amorosos es un acto de profunda rebeldía.

En algún momento de estas dos semanas, un docente muy querido dijo que el es un optimista con el corazón y un pesimista con la cabeza. Me permito disentir. Ninguna persona que sostiene estos espacios es pesimista. Sólo ocurre que por momentos nos desanimamos un poco.

Resta entonces una pregunta ¿Qué hacemos? Creo que tenemos dos opciones. Sumirnos en la tristeza de ver que creímos que habíamos avanzado y que sin embargo retrocedimos. Sumergirnos en esa angustia del no saber.

O podemos seguir creyendo en la alegría del encuentro, de estar en la calle, de seguir militando y construyendo alternativas. No conformarnos, en línea con esa frase que Antonio Baylos citó de Berltolt Brecht. Mantener la esperanza entre los dientes, como escribió John Berger, esa idea de que la esperanza es algo que se muerde para no aullar, para no estar solos. Tejer redes, que es algo que las mujeres hacemos y que lo hacemos bastante bien y sentir mucho orgullo por lo que estamos haciendo en América Latina. Por último, saber, además, que las respuestas no las vamos a encontrar únicamente en el pasado, sino en el presente de lucha.





4 comentarios:

Anónimo dijo...

Marbella de Tescari
7 horas ·

Hay cursos que dejan una huella 🐾 inolvidable, y las expectativas son superadas gracias a los valiosos ponentes, Maestros del Derecho del Trabajo y la Seguridad Social de la UCLM, Universidad de Bolonia y la OIT, aunado a la acuciosa y perfecta selección de los participantes, quienes con su pericia y experiencia hicieron que este seminario diera como resultado un informe global de la realidad laboral latinoamericana. Como dijo nuestro querido coordinador “hemos sido derrotados pero no vencidos”, en la lucha y unidad está la victoria para llegar alcanzar una justicia social y paz✌️ Graciasssss amigos y amigas representantes de Argentina, Colombia, Brasil, Peru, Uruguay y Mexico.

Anónimo dijo...

Juan Manuel Mosquera Luna
Gracias a Toledo, a la UCLM, y a este Club de afectos, por permitirme vivir una experiencia inolvidable...Mágica!!

Clara Lis Coelho dijo...

Querida Vícki, resumió muy bien nuestra gratitud por esos días mágicos!
Gracias a UCLM, a todos los profesores y amigos por estos días.

Alberto Oliveira dijo...

Parabéns Victoria. Suas palavras resumem nossos dias em Toledo e nos convoca para a defesa incondicional das bandeiras emancipadoras, notadamente dos direitos sociais frente à racionalidade neoliberal que querem nos impor.