domingo, 5 de mayo de 2013

UNA PANORÁMICA SOBRE EL DESARROLLO DE LA CRISIS: ITALIA, ESPAÑA, EUROPA, USA, JAPÓN








Puntual como el transporte ferroviario de antaño, llega a los buzones electrónicos el último número de la revista Insight , dirigida por Antonio Lettieri, que corresponde al mes de mayo. La revista permite seguir, desde aportaciones diversas y convergentes, las consecuencias de la crisis en las distintas áreas del mundo global, en especial Europa y Norteamérica. En este número, se da más espacio a la situación italiana y española, además de seguir el desarrollo de la política de la "austeridad" en la Unión Europea, y las últimas situaciones en los Estados Unidos de América y en Japón. Algunos de estos textos sobre Italia los conoce el lector de la blogosfera de Parapanda - el artículo de Lettieri ha sido publicado en Metiendo Bulla y el del laberinto italiano en este blog - así como el texto de Berzosa sobre la relación entre la economía del crimen y la perspectiva ortodoxa del neoliberalismo. En cualquier caso, el número presente permite, como siempre, un seguimiento excepcional al desarrollo de la crisis, con aportaciones críticas muy sugerentes y estimulantes.


Mayo 2013 / En este número

Insight es una publicación multilingüe que tiene como objetivo el análisis de la crisis y de sus consecuencias económicas y sociales.

Los lectores interesados en recibir los próximos boletines de Insight pueden registrarse en la página de la revista.


Tras las elecciones, ha nacido en Italia una inesperada “Gran Coalición” que, pese a la derrota electoral de la coalición de centro-derecha, ha vuelto a consolidar a Silvio Berlusconi, que ahora busca una reforma constitucional de tipo presidencialista con intención de poder ocupar la presidencia futura de la República.  Los artículos de Baylos, Lettieri, Nuti,  Paladini  analizan las posiciones asumidas por el Presidente de la República, por el Partido Democrático y por el Movimiento Cinco Estrellas. Hay otros comentarios también críticos en la sección Views.
Mientras tanto, la eurozona se hunde en la recesión – que se verifica en especial en España (como de puede leer en el texto de Carlos Berzosa y en la sección de Paper  en el de Baylos e Trillo – Japón experimenta nuevas políticas de crecimiento, (Varoufakis), y en los Estados Unidos, vuelve a crecer el empleo (Bouie).
Colitti, en fin, examina los cambios geopolíticos que se deducen de la explotación de las nuevas fuentes de energía.
Artículos
  • Antonio Lettieri
  • Mario Nuti

  • Ruggero Paladini
  • Antonio Baylos

  • Marcello Colitti

  • Yanis Varoufakis

  • Jeff Faux

  • Jamelle Bouie

  • Carlos Berzosa

  • Mario Nuti

  • Stefania Gabriele

  • Umberto Romagnoli

  • Eileen Appelbaum

Europe in crisis" - The Spanish case
Antonio Baylos and Francisco Trillo 

Co-determination - Works council pays off 
Hans-Böckler-Stiftung

Social Rights as Human Rights 
Rodrigo Garcia Schwartz

Federico Caffè, in difesa del sindacato
Antonio Lettieri

Views

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jueves, 2 de mayo de 2013

LA UNIVERSIDAD SALE A LA CALLE







Es sabido que el 9 de mayo del 2013, hay convocada una huelga general en todas las ramas y sectores de la enseñanza. Es una acción necesaria y justa desde cualquier punto de vista, ante los ataques continuados y permanentes que el servicio público de la educación está sufriendo sobre la base de los llamados recortes urgidos por las políticas de austeridad. La huelga es una medida adoptada por las organizaciones de trabajadores y trabajadoras, pero se converge con asociaciones de padres y asociaciones de estudiantes. Todos contra el plan del gobierno - de los gobiernos, central y autonómicos - de erosionar y limitar la enseñanza pública, asfixiada económicamente y objeto del desprestigio de los gobernantes, que apuestan decididamente por una enseñanza segregada en términos ideológicos y de clase.

Entre todos los sectores de la enseñanza, la universidad es, posiblemente con razón, el sector menos (re)conocido en esa ofensiva del poder público contra el sistema educativo público. Se incorporó relativamente tarde a la marea verde, y aunque ya desde finales del 2011 está normalizada su presencia en este largo y prolongado proceso de movilizaciones, las diferentes mediaciones que en ese sector se establecen entre los colectivos que la componen - profesores empleados públicos, profesores contratados, personal de administración y servicios, estudiantes -, las autoridades académicas, en la mayoría de los casos elegidas con el apoyo de los sindicatos de clase, y los gobiernos autonómicos que imponen en un proceso de recortes que los equipos rectorales pretenden amortiguar también mediante un cierto re-envío a la "comunidad universitaria" en un intento - en muchas ocasiones logrado - de "amortiguar" las tensiones. La fragmentación de las respuestas, que se están dando en función de las distintas propuestas de cada Universidad, se traduce en ocasiones en una dislocación de posiciones que impide un frente decidido y compacto de acción. No es lo mismo en efecto la reacción de la Politécnica de Cataluña que la de Madrid, ni la movilización de la Complutense respecto de la Universidad Autónoma de Madrid, y se podrían multiplicar los ejemplos. Además la fragmentación sindical existente en la universidad, reflejo de una carencia de reflexión y de debate política sobre la función del sindicato en los profesionales estables de la universidad  sobre la propia definición futura del servicio público de educación superior, se une a un muy reciente período de cambios importantes en las enseñanzas - el plan Bolonia - que generó una gran contestación estudiantil que sin embargo ha permanecido en términos mucho más modestos frente a la aplicación de las reformas actuales que refuerzan directamente el carácter elitista y de clase de la universidad y divide a estas en centros de excelencia en los que se concentran los recursos para investigar en el marco de los programas, cada vez mas limitados, de I+D+i , y centros predominantemente docentes, con dotaciones muy reducidas, que deben por tanto adecuar sus plantillas y sus instalaciones a una subvención pública decreciente y a confiar en un inapetente sector privado la financiación de sus investigaciones.

A ello se une una visión claramente hostil del pensamiento conservador hacia la Universidad, a la que achacan - especialmente en ciencias sociales, pero el argumento es general - una cierta capacidad de generar espacios de reflexión colectivos y de transmitir cultura democrática que es contraproducente con un programa político que se basa esencialmente en la sumisión forzada, el conformismo resignado y el miedo incontrolado a las consecuencias negativas de comportarse con dignidad en el trabajo y en la vida social. Esta hostilidad es manifiesta y hay una legión de anécdotas que la corroboran, frases y comentarios despectivos sobre los profesores universitarios de los exponentes políticos de la derecha política y de una buena parte de los medios de comunicación afectos al régimen, que proclaman este pensamiento claramente anti-universitario. Los profesores de universidad son unos privilegiados y no acuden al trabajo ni siquiera cuando tienen (poquísimas) clases, el personal de administración y servicios unos vagos incompetentes que sestean en su puesto de trabajo, las autoridades académicas solo saben gastar en dietas de viaje y opíparas comidas, el rector es inhábil para dirigir una Universidad, que debería ser confiada a un equipo gerencial y a un directivo nombrado por el poder público. De este panorama no se salvan los estudiantes, quienes, según esta narrativa, no aprenden nada útil en la universidad ni nada bueno, en tantos casos infectados por la ideología y la política que les inoculan allí, mientras vegetan en un espacio y en un tiempo improductivo y posiblemente inservible para su desarrollo profesional.

En algunas Comunidades Autónomas, como la de Castilla La Mancha, este discurso anti-universitario está anclado en el convencimiento de que la Universidad, la UCLM, ha sido bien tratada por el gobierno socialista - en especial el presidido por José Maria Barreda - y que por tanto es el "pesebre" - así definida explícitamente - de los paniaguados y mamandurrias - también son palabras expresas - de aquellos. Por tanto la labor de asfixia económica y de constricción de la oferta educativa de la UCLM por el gobierno de Cospedal se interpreta por las autoridades del mismo como una acción de profilaxis política, una actuación de limpieza de un espacio cultural que se representa en su imaginario como un último reducto a eliminar por el pensamiento neo-liberal triunfante
. Esta profilaxis se lleva adelante con cierta dificultad, porque ha tropezado con una resistencia social y cultural muy fuerte, desde luego no capitaneada por el PSOE castellano-manchego, que ha desaparecido de este debate, posiblemente entendiendo que es mejor esperar el desgaste del PP que intervenir en política para la defensa de la idea de una Universidad regional de calidad.

Estos dos años de gobierno del PP en la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha han sido nefastos para la UCLM, pero crece cada vez más un espacio de resistencia activa y creativa que busca fundamentalmente - y lo está consiguiendo - establecer un contacto permanente con la sociedad explicando el sentido de la educación superior como una forma de socialización cultural y de promoción personal, que se encuadra naturalmente en una organización de las prestaciones de este trabajo complejo que requiere la presencia de varios sujetos - docentes, investigadores, el personal de las distintas unidades, estudiantes - y que reúne las características de un servicio de interés general, prestado en el marco de una política de servicios públicos que constituye en ADN del Estado Social. 

Esa estrategia de resistencia activa y de reivindicación de la Universidad como lugar de encuentro democrático y de transmisión y producción de los saberes y de la ciencia se quiere ahora hacer explícita mediante una iniciativa que ha tenido ya éxito en otras universidades españolas. En efecto, se trata de  sacar la universidad a la calle. Hacer evidente, de forma categórica, en un espacio público-común, la forma concreta de expresión de la docencia universitaria. De esta manera, además, resulta evidente para quienes lo contemplan - los que "pasan - por - ahí" - no sólo la forma de expresión de un oficio, sino la importancia social de preservarlo frente a la bárbara agresión de la que está siendo objeto tanto a nivel estatal como, muy señaladamente, a nivel autonómico.

Mis compañeros del Campus de Ciudad Real, mis amigos y amigas, van a salir a la calle el día 7 de mayo a dar clases. Es una jornada reivindicativa que a buen seguro permitirá también enlazar con las problemática general que da lugar a la huelga del 9 de mayo. Han puesto en marcha un blog, que os copio:

Me gustaría que muchos de nosotros fuéramos conscientes de lo que este gesto implica como símbolo del compromiso de tantas y tantos profesores con su profesión, su trabajo cada vez más privado de valor social y monetario por quienes nos gobiernan. Y que lo apoyáramos en la medida de nuestras posibilidades.


miércoles, 1 de mayo de 2013

1 DE MAYO 2013 EN ESPAÑA: DESARROLLAR EL PODER DE LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS









Celebrar el 1 de mayo en el año 2013 en España implica ante todo manifestar por las calles de tantas ciudades españolas el grito de protesta y de resistencia de los trabajadores y de las trabajadoras frente a una política que está devastando el trabajo y anulando los derechos individuales y colectivos que han ido consiguiéndose con tanto esfuerzo a lo largo de nuestra historia democrática. El Primero de Mayo se inserta en un largo y continuado proceso de movilizaciones que no tiene parangón en nuestra historia reciente en donde se entrecruza la acción de los movimientos sociales y la del sindicalismo más representativo en unidad de acción, el cual a su vez hace de propulsor de este proceso unitario. Esta es una fecha que permite la visibilidad social de esta componente de la resistencia activa a un estado de cosas frente a la que el gobierno del Partido Popular exige la sumisión voluntaria de la ciudadanía basada en la desesperanza de la sociedad y en la impotencia de la política. Es por tanto un momento más en la exteriorización de un proceso de lucha que no sólo se define por el rechazo de los mandatos del gobierno, sino que opone a éstos un programa alternativo claramente viable y hacedero. 

Los manifiestos del 1 de mayo normalmente no se leen, porque la simbología de la fecha es tan evidente que no requiere más explicaciones. Pero en el de este año, UGT y CCOO han sintetizado los elementos básicos de sus líneas de actuación. Se trata de poner límites a la agresión que está sufriendo la ciudadanía española, y por eso se requiere otra política económica – la reactivación económica frente a la política del rigor presupuestario – la expansión del sector público y de los servicios de interés general como sanidad y educación frente a la preconcebida privatización y degradación de los mismos, la recuperación del garantismo de los derechos individuales laborales y del principio de autonomía y negociación colectiva, y, en fin, la defensa de la democracia frente a las tendencias involucionistas y autoritarias del poder público que se manifiestan no solo en la criminalización creciente de la protesta social, sino en un continuo incumplimiento y modificación ilícita del cuadro de libertades reconocidos en la Constitución.

En ese mismo manifiesto se habla de la necesidad de un acuerdo social y político para modificar radicalmente la situación de plena emergencia social en la que nos encontramos y de la que dan fe de forma dramática los más de seis millones de parados y el aumento de la desigualdad y de la pobreza. Es una réplica de la reivindicación de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) que exige un nuevo contrato social para Europa, en el que se establezca de una vez por todas la necesidad de una dimensión social fuerte en la Unión Europea y la sumisión de las reglas de la gobernanza económica al respeto de los derechos sindicales y sociales de los ciudadanos y ciudadanas europeos. Pero ese acuerdo social y político tiene necesariamente que tener en cuenta que nos encontramos en una situación generalizada de desigualdad y de vulneración de derechos laborales y de protección social, y por consiguiente invertir esta posición degradada y subalterna es la prioridad del contenido del mismo. La Confederación Sindical Internacional lo ha afirmado como eje del 1º de mayo en todo el espacio global: desarrollar el poder de trabajadores y trabajadoras.

En España, como en todas las periferias europeas, la situación es extremadamente grave. En un editorial de la Revista de la Fundación 1 de Mayo, Rodolfo Benito la ha sintetizado definiéndola como una situación de emergencia social. Para remediarla, “o se abre camino a otra política o el camino, no hay otro, es el del cambio en la dirección política de nuestro país”. Otra política es posible, pero no es probable que el Partido Popular, con su bagaje de cinismo, mentiras, corrupción y autoritarismo, pueda desarrollarla. Por eso la movilización sindical deberá ir incorporando elementos más “políticos” como condición necesaria para el desarrollo de su función de representación de los intereses de los trabajadores y trabajadoras de este país. 

Una repolitización de la acción sindical que incorpore la reivindicación de un amplio proceso constituyente cuyos términos están por definir en concreto más allá de  la necesidad de modificar el sistema electoral que sostiene el bipartidismo y el cambio en la forma de gobierno, pero que pasa de forma prioritaria por la desposesión de la conducción del estado español a sus gobernantes actuales, que arrastran en el aluvión de sus miserias la suerte de la mayoría de la población española, condenada así al sufrimiento, a la desesperanza y a la sumisión. De esta manera, el movimiento sindical español enlaza con su nacimiento en democracia, cuando reivindicaba amnistía y libertad junto a mejores condiciones de trabajo y de empleo, como condición necesaria para conseguir un compromiso que instaurara el trabajo y sus derechos en un marco democrático y tendencialmente igualitario. Desarrollar el poder de los trabajadores y trabajadoras, como señala el manifiesto del CSI, implica por tanto hoy en día en España exigir un cambio en la dirección del gobierno y una amplia coligación de las fuerzas sociales y políticas en un programa común que incorpore los elementos clave de las movilizaciones sociales y sus exigencias de cambio y de reforma alternativa.