El
desbordamiento de la frontera con Marruecos en Ceuta ante la invasión de más de
50.000 personas ha sido motivo de una nueva crisis interna y externa que ha
comprometido al gobierno de España. La reacción del gobierno italiano, seguido
luego del finlandés (ambos de extrema derecha) y secundados por el danés (socialdemócrata
fuertemente escorado hacia las políticas anti-inmigración) ha demostrado ignorancia
de los tratados, insolidaridad con un país europeo cuyas fronteras han sido
desbordadas por la complicidad del gobierno de Marruecos, e ignorancia sobre
los compromisos de los tratados internacionales. Pero todo ello se inscribe en
una estrategia clara del gobierno de Estados Unidos que busca desestabilizar no
solo al gobierno español sino influir para la aceptación sin cuestionamientos
de sus políticas en los `países de Europa, en los que las posiciones de
ultraderecha van escalando posiciones y en la que además convergen con una
parte importante de la derecha europea agrupada en torno al Partido Popular
Europeo de Manfred Weber y la ciega sumisión del bloque reaccionario de
PP y VOX en España.
Las señales son evidentes y nadie
puede decir que no se conocen, dada la proclividad de la administración
norteamericana a expresarse por X. El Vicepresidente Vance, ante las imágenes del desbordamiento de la frontera en
Ceuta, afirmó con total desfachatez y falsedad en un tuit de 31 de julio “Estas
imágenes de España son un recordatorio desafortunado de las consecuencias de la
migración masiva y las políticas globalistas de la izquierda radical que han
permitido la invasión de Occidente.”, y, de manera más directa, el departamento de Seguridad interior USA, en
un mensaje de ese mismo día, explicaba: “Si España tuviera su propio presidente
Trump, esto no sería un problema. Los ciudadanos de España deberían tomar eso en
consideración”. Una clara incitación al cambio de gobierno y al alineamiento
con las propuestas de Trump, ante un suceso en el que presumiblemente
han tenido una intervención determinante con su aliado el dictador monarca de
Marruecos.
El tema de fondo es preocupante,
y es preciso mantener una mirada global y de conjunto sobre las múltiples
facetas en presencia. Por eso se trae a colación en este blog el comunicado que
hoy, 1 de agosto, ha hecho público el sindicato de CCOO que previsiblemente no
tendrá la recepción mediática que se merece. Una aportación que merece la pena
leer y conocer.
CCOO ANTE LOS HECHOS OCURRIDOS EN CEUTA (1.08.2026)
Después de unos días de tensión y
cuando la situación en la Ciudad Autónoma de Ceuta ha recuperado una cierta
normalidad, CCOO quiere hacer algunas valoraciones, relacionadas con los hechos
acontecidos.
En primer lugar, queremos
expresar nuestro pésame y consternación ante las personas fallecidas en el mar
(67 de forma provisional) en el intento de llegar a la costa española.
Trabajadores y trabajadoras en busca de un futuro mejor que, seguramente inducidos
por mafias y/o por otras formas y estructuras de persuasión, engaños y
falsedades sobre lo que iban a encontrar si “saltaban” la frontera a través del
mar, arriesgaron su vida y encontraron la muerte.
En segundo lugar, queremos
trasladar nuestro apoyo y consideración al pueblo ceutí. Sin duda sometido a
una situación de enorme tensión, con antecedentes en otros episodios similares,
que han puesto a prueba su civismo y su templanza, así como la de sus instituciones.
Salvo algún conato aislado, y pese a algún irresponsable llamamiento al
enfrentamiento civil, los incidentes acontecidos han sido menores, y no han
derivado en situaciones dramáticas ni de violencia generalizadas. Somos
conscientes de la sensación de abandono que temporalmente ha sentido la
ciudadanía ceutí, y no es de recibo que un movimiento de personas de estas
características no se hubiera previsto para haber tomado las medidas oportunas
con anticipación.
En tercer lugar, incluso en las
situaciones más difíciles, la observancia de la ley y el cumplimiento de los
derechos humanos de todas las personas debe guiar la acción de cualquier país.
Desde CCOO valoramos que la respuesta dada se ha ajustado al marco normativo
internacional priorizando en todo momento la vida y la integridad física de las
personas. Quienes demandan una acción más contundente de las fuerzas del orden,
deben aclarar si están solicitando que se impida a personas que están en el mar
alcanzar la costa, es decir, ahogar a hombres, mujeres o niños en una situación
extrema.
Agradecemos y valoramos
expresamente la profesionalidad y la reacción de las Fuerzas y Cuerpos de
Seguridad del Estado. Su actuación fue determinante para evitar situaciones de
pánico que habrían derivado en una tragedia aún mayor, huyendo de dinámicas represivas
como las que el Gobierno marroquí propició años atrás en la ciudad autónoma de
Melilla. Igualmente, otras dotaciones públicas, el personal de los centros de
acogida, de los CETI, personal sanitario que, pese a verse desbordados por una
situación sobrevenida, han actuado con una profesionalidad y también con una
humanidad inmensa.
Dicho esto, para hacer frente a
estas situaciones con eficacia y humanidad, CCOO exige al Gobierno central que
proporcione de manera urgente los medios materiales y humanos necesarios a la
Administración autonómica de Ceuta, garantizando una atención digna y eficaz,
con especial atención a la protección de los niños, niñas y adolescentes
migrantes no acompañados. Igualmente es necesario que la población ceutí se
sienta segura y acompañada en momentos de incertidumbre, que pudieran volver a
repetirse, y tomar todas las precauciones para evitar un conflicto social. De
forma paralela, y al margen de lo vivido estos días, reiteramos la necesidad de
establecer medidas de promoción económica para las dos ciudades autónomas, que
sin duda tienen una situación geográfica excepcional que las justifica.
En otro orden de cosas, es
evidente que los hechos acontecidos y las reacciones nacionales e
internacionales que los han sucedido, hacen que este grave episodio trascienda
del propio de una crisis migratoria convencional y tenga derivadas políticas y
geopolíticas, que conviene señalar.
Es impensable que un movimiento
de decenas de miles de personas en un espacio reducido como es el tránsito
desde Marruecos hasta Ceuta se haya podido realizar sin la aquiescencia, al
menos, del país africano. Resultan indignantes episodios que hemos vivido a lo
largo de los años, en los que el régimen marroquí utiliza a su propia
población, sus situaciones de pobreza y necesidad, para provocar escenarios de
inestabilidad que utiliza para negociar o chantajear en diversas cuestiones
políticas o comerciales.
La estrategia política de la UE
externalizando el control de fronteras a través de acuerdos con países
ribereños del Mediterráneo sin una homologación democrática mínima, tiene unas
debilidades evidentes. Cuando estos países configuran alianzas estratégicas con
terceros, como puedan ser EEUU o Israel, lo que está en juego es la propia
estabilidad de la UE. CCOO no va a entrar en valoraciones especulativas sobre
qué “hay detrás” de esta actitud en este momento, pues no tenemos información
contrastada, pero es evidente que la UE, sus sociedades y su clase trabajadora,
están siendo amenazadas en varios frentes. En sus fronteras (sur, este, o
Groenlandia) y en su propio riesgo de implosión interna, mediante el creciente
papel de fuerzas eurófobas de carácter ultra en los propios gobiernos de
distintos estados, y en las propias instituciones europeas.
Las políticas de apaciguamiento
ante gobiernos beligerantes como el marroquí o el estadounidense no están dando
los resultados que esperan quienes promueven la contemporización, y tiene pinta
más bien de que están debilitando y quebrando las posiciones europeas. Entre
otras cosas, por el indudable uso partidista y ventajista que “desde dentro”
están utilizando determinadas fuerzas políticas ante retos estructurales como
es el de la inmigración. Esa falta de lealtad da alas a terceros países, que
saben leer la manera de azuzar conflictos que nos debilitan como sociedad.
En ese sentido, queremos
denunciar la injerencia de algunos países como Italia, y responsables políticos
como Manfred Weber (Presidente del Grupo Parlamentario y del Partido Popular
Europeo) en la política española. Vincular lo sucedido en Ceuta al proceso de
regularización de personas migrantes en España, sin ni siquiera mencionar
críticamente a Marruecos es una deslealtad y una traición al mínimo principio
de solidaridad entre países que configuran un espacio común. La tramposa
petición de suspender temporalmente el régimen de libre circulación previsto
por el tratado de Schengen reintroduciendo los controles fronterizos, es elevar
a la categoría de política de estado el uso de bulos, desinformaciones y
mentiras. Propio de una representante del neofascismo más explícito, como es
Meloni, pero que debe ser duramente contestado desde instancias europeas.
Compartimos la posición de
nuestro sindicato hermano, la CGIL italiana, denunciando la actitud de su
propio gobierno, y abogando por una revisión del paradigma de las políticas
migratorias europeas, en la medida que restringen y limitan las vías legales de
entrada. Es evidente que estas políticas no son capaces de canalizar el
complejo fenómeno migratorio. En el caso italiano, además, son de un cinismo
extremo. El país que preside Meloni recibe bastante más inmigración irregular
que España y, por otro lado, fijó un cupo de entrada anual de medio millón de
personas extraeuropeas para hacer frente a las necesidades de mano de obra que
la gran patronal italiana demanda. El flujo de personas italianas que viene a
nuestro país es notablemente alto y creciente. El populismo y demagogia
nacionalista del gobierno italiano cuenta con nuestro total rechazo.
CCOO quiere volver a poner de
manifiesto los términos en los que se debe abordar la política migratoria en
España y en la UE. Como hemos indicado en numerosas ocasiones, el dilema no es
“inmigración sí o no”. La pregunta en todo caso es “inmigración ¿cómo?”. La UE
está situada en el mayor foso de desigualdad del mundo (si excluimos la
frontera entre Israel y la masacrada Palestina), y la desigualdad es motor de
movimientos migratorios. Pero es que, además, la pirámide poblacional de todos
los países del occidente de la UE va a hacer necesaria la inmigración para
garantizar la viabilidad de nuestras sociedades. En este sentido hay que
apostar por las vías migratorias legales, el respeto a los derechos humanos, la
garantía de derechos y obligaciones para las personas que vienen, la igualdad
de trato en las relaciones laborales para que vivan con dignidad y no sean
empleadas como mano de obra con la que rebajar los estándares sociales del
conjunto de la población. En definitiva, un sistema de migración legal, segura,
ordenada, y eficaz, basada en la gestión de derechos y la inclusión laboral y
no solo en la seguridad y la protección de fronteras, como el Pacto de
Migración y Asilo de la UE enfatiza.
En esta lógica tiene todo el
sentido el proceso de regularización extraordinaria que se ha promovido en
España, destinado a normalizar administrativamente a cientos de miles de
personas que estaban en nuestro país, en situación de vulnerabilidad extrema y,
por tanto, susceptibles de ser explotadas ilegalmente. Este proceso de
regularización, (que no lo olvidemos también fue apoyado por las organizaciones
empresariales respondiendo a sus propios intereses de contar con mayor número
de personas trabajadoras disponibles en situación legal), solo puede aplicarse
a personas que ya estaban en territorio español el 1 de enero de 2026. Por
tanto, es indigno alegar que el motivo de la llegada de decenas de miles de
personas a Ceuta tiene que ver con acogerse a este proceso, y en todo caso el
supuesto “efecto llamada” se basaría en la mentira y la manipulación de las
mafias que promueven la emigración ilegal, o de quienes agitan este tipo de
falsedades y confusiones desde Marruecos, desde España, desde las redes sociales,
o desde los atriles parlamentarios. Pero si algo demuestra el volumen de
personas regularizadas extraordinariamente, es el margen de mejora de los
sistemas ordinarios de gestión de los flujos migratorios. CCOO reitera su
exigencia al Gobierno y al conjunto de administraciones de dotarse de los
recursos suficientes para acometer una política estratégica de país que va
mucho más allá en el tiempo y en las funciones, que un proceso extraordinario
de regularización, por más ambicioso que sea.
Y por último, apelamos al mínimo
resquicio de sentido de estado que pueda quedar en los partidos que han
decidido hacer de la inmigración el principal campo de batalla político en
nuestro país, y también en los de nuestro entorno. Si ya cuando hablamos de políticas
migratorias convencionales es una cuestión delicada e inflamable si se aborda
desde la demagogia y el oportunismo, cuando se cruzan dinámicas e intereses
geopolíticos en los que intervienen agentes externos, este riesgo se
multiplica. A diferencia de otras cuestiones, más fácilmente reconducibles, las
rupturas y brechas sociales en un tema como este, tienen difícil recomposición.
Y un país que necesariamente va a tener que convivir con importantes flujos
migratorios, no puede envenenarse civilmente por la cuestión migratoria. El
riesgo de quiebra de la convivencia trascenderá de ciclos políticos.