Como es conocido de todos, el Gobierno ha ampliado la vida de la central nuclear de Alcaraz hasta junio de 2030, teniendo en cuenta “las circunstancias excepcionales derivadas” de la guerra de Irán y su impacto en los precios de la energía y que “la extensión es segura desde la perspectiva radiológica y de seguridad de suministro, y no supone mayor coste a los ciudadanos”. La decisión ha sorprendido a su socio en el Gobierno, SUMAR, que entiende que se trata de un incumplimiento flagrante del acuerdo de gobierno. Los sindicatos han reaccionado asimismo de forma crítica, CCOO exige al Gobierno, la junta de Extremadura y las empresas propietarias de las centrales nucleares, que impulsen aquellas inversiones que en este tiempo de prórroga garanticen alternativas económicas y laborales en el territorio, y también exige al Gobierno que se mantengan los compromisos con el PNIEC sin arrojar dudas sobre el cumplimiento de los objetivos del país con la transición energética, favoreciendo la transformación del mix de generación eléctrica a través del impulso de las energías renovables.
La crítica a
esta decisión no solo se basa en el fondo del asunto, el alargamiento de la
vida de una central nuclear d ela que se había pactado su cierre, sino también en
la forma, anunciada la decisión de improviso y en mitad de las vacaciones. Joan
Coscubiela, en un artículo publicado en Eldiario.es, lo resumía en algunas
interrogantes críticos: “¿Por qué ha incumplido sus compromisos y su programa
de Gobierno? ¿Por qué una decisión de esta trascendencia se hace pública en un
viernes de pleno “ferragosto”? ¿Por qué no nos explica las verdaderas razones
de su decisión? ¿Por qué nos trata a la ciudadanía como personas carentes de
criterio para distinguir entre motivos y excusas?” (https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vas-abusar-pedro-sanchez-paciencia_129_13448560.html)
PRÓRROGA DE LA CENTRAL
NUCLEAR DE ALMARAZ: NO ES PAN PARA HOY, PERO ES NADA PARA MAÑANA.
En cierto modo de veía
venir que el sector socialista del Gobierno no iba a tener coraje para cerrar
los dos reactores de Almaraz en 2027y 2028
como estaba previsto y en su día pactado con las grandes energéticas. El
informe del CSN ya apuntaba como justificación, a lo que el Ministerio de
Transición Energética añade la situación inestable por la guerra del golfo
pérsico. Se prorroga la actividad de la central hasta 2030, pero es una
oportunidad perdida porque este Gobierno, en caso de revalidar su mayoría
parlamentaria suficiente, va a tener más dificultad para cerrarla en esa fecha
porque coincidirá con el cierre previsto de otras centrales. El PP y Vox ya han
dicho que prorrogarán más allá de 2030 la actividad de esta central y Foment del Treball en Cataluña ya ha pedido
que no se cierren los reactores nucleares en esa comunidad.
La central nuclear de
Almaraz está operada por tres grandes energéticas: Iberdrola, Endesa y Naturgy
que han celebrado alborozadas la decisión del Gobierno. Esta central tiene dos
reactores, ambos se empezaron a construir en 1973, con el dictador vivo, el
primero entró en servicio en 1983 y el segundo unos meses después. Llevan en
actividad, por tanto, 43 y 42 años. Tienen una tecnología estadounidense de la
empresa Westinghouse de la que en su día se dijo tener una vida útil sin
problemas de 30 años y máxima de 40. Como se ve, ya están ambos grupos por
encima de la vida útil programada. Ante este incontestable dato las empresas
alegan que han hecho inversiones en seguridad para justificar ese alargamiento.
En realidad han sido lo que podrían decirse chapuzas que no han evitado varios
incidentes desde casi el inicio de la actividad, algunos potencialmente graves.
Los últimos en mayo de 2026 cuando fallaron dos veces válvulas de refrigeración
de uno de los reactores, lo que hizo sopesar a la delegación del gobierno
activar la alarma nuclear externa en la zona, cosa que al final no se hizo. Se ha impuesto por encima de los criterios
técnicos, tan usados como cobertura ideológica hoy, la avaricia del capitalismo
oligárquico aún a costa de la seguridad de las personas trabajadoras y de la
población.
Se dice, y así lo ha
conseguido el lobby nuclear en la Comisión Europea, que la nuclear es una
energía “verde” que no produce emisiones de CO2, pero oculta el enorme problema
de los residuos radioactivos que siguen activos miles de años. También se oculta
que el suministro del uranio enriquecido, combustible necesario de las
centrales, depende de otros países, en concreto Kazajistan (66 %), Uzbekistan
(11%), Namibia (9,7%), Rusia (6,3 %), Niger (3,4%), Canadá (3%) y Sudafrica
(0,9%). De soberanía energética nada de nada y, además, hay una gran
dependencia de la órbita rusa.
También se ha
utilizado el argumento de los puestos de trabajo que genera la central pero en
realidad no son tantos, no más de 360 directos y algo más de 600 indirectos que
no han evitado que la población en el Campo Arañuelo, comarca en donde se ubica
la central haya caído de modo significativo desde su construcción. Además, de
ese número, no pocos trabajadores y trabajadoras habitan en Madrid como puede
comprobarse recurriendo a una búsqueda de un puesto para viajar en Blablacar.
El cierre de la central no significa que automáticamente desaparezcan los
puestos de trabajo, el desmantelamiento, que alguna vez tendrá que producirse,
durará unos 15 años y precisará de numerosas personas trabajadoras, mientras
deben buscarse alternativas de empleo para la zona con actividades resilientes
y sostenibles.
La peligrosidad de la
Central Nuclear a estas alturas es cosa sabida, mucho más cuando se ha superado
el plazo de vida operativa previsto y más que se va a superar, pero de ello
poco se habla y a las empresas explotadoras esto no les preocupa mucho, no les
preocupa que un desastre nuclear pueda arruinar la vida en dos comarcas
bellísimas, como la Vera y los Ibores, que están próximas. Veríamos si a los
directivos de Iberdrola les gustaría tener una central nuclear como esta en
medio de Euskadi.
Por otro lado, el gran
éxito de España en materia energética que ha sido la apuesta por las energías
renovables, sin duda se verá afectado por la prórroga de las nucleares y aquí
es donde está una de las razones de la presión del oligopolio energético que
quiere seguir detentando su enorme y concentrado poder. Así se explica la
postura del PP y de Vox de sumisión a ese poder y lo justifican con argumentos
“técnicos” frente a los que ellos dicen ideológicos de los que piden el cierre
de las nucleares, cuando es exactamente al revés.
Joaquín Aparicio Tovar,
15 agosto 2026.
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