jueves, 10 de marzo de 2016

EL PARLAMENTO DEBE LEGISLAR Y CONTROLAR AL GOBIERNO


Así de simple es el esquema de la democracia representativa. El Parlamento está compuesto por los representantes de la voluntad popular, de la ciudadanía, y por consiguiente a él se le encomienda la capacidad de producir las normas y reglas vinculantes para toda la comunidad estatal. El Parlamento debe legislar, además de que en su seno se formen las mayorías suficientes para que pueda constituirse un gobierno que responde ante él. Y por eso otra de las funciones del mismo es controlar al gobierno, aprobar su actuación, debatir sus medidas.

Viene esto a cuento de que esas reglas básicas de la democracia no se cumplen en España. El Parlamento no legisla ni al parecer, puede controlar al gobierno. Hoy un medio de comunicación de la prensa oficial abre su portada con una afirmación tajante: El presidente Rajoy no comparecerá ante el Congreso para explicar la cumbre europea en la que se aprobó el acuerdo con Turquía sobre refugiados que ha sido unánimemente rechazado. Tampoco acudió a explicar el Consejo Europeo en la que se efectuó el acuerdo con Gran Bretaña (al que ya nos hemos referido en este blog : http://baylos.blogspot.com.es/2016/02/el-pacto-europeo-con-gran-bretana.html ), si bien en este caso, como informa El Pais, “la situación se salvó con una comparecencia del ministro de Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, en el Congreso, donde obtuvo el beneplácito implícito del PSOE y Ciudadanos a las concesiones al premier británico, David Cameron”. (sin comentarios). En el presente caso de Turquía, el Grupo Socialista ha presentado una Proposición No de Ley sobre política de refugiados y ha pedido al Gobierno que “no [lo] admita e inste [a sus socios] a que se reconsideren profundamente” unos acuerdos que prevén la devolución a dicho país de todas las personas que entren ilegalmente en Grecia, incluidos los sirios que huyen de la guerra”.

Después de las elecciones de diciembre, se pudo verificar que la tendencia a la progresiva erosión del bipartidismo que se había iniciado ya en las elecciones europeas del 2014, se aceleraba y se afianzaba, pese a una ley electoral que lo fomenta y fortifica. El parlamento que surge de las elecciones de diciembre es mucho más plural, ha dado paso a nuevos sujetos políticos emergentes, y requiere una cultura de pactos que, como se está comprobando en el curso de la por el momento fallida investidura de gobierno, resulta complicada por múltiples factores que no es el caso ahora valorar. Sólo el Senado, lastrado por una composición arcaica y un injusto sistema mayoritario, permanece como expresión clara de la reluctancia democrática del sistema electoral español.

Lo que sucede es que, sin gobierno todavía, nos encontramos con un gobierno en funciones que no se reconoce como tal, sino que actúa en plano uso de sus prerrogativas – como precisamente se muestra en el caso de la cumbre europea sobre Gran Bretaña – y un Parlamento al que un reglamento del Congreso le impide proponer leyes, puesto que supedita la iniciativa legislativa del Parlamento a la autorización del gobierno. Y parece que este insólito precepto se aplica de manera estricta incluso cuando ese gobierno está privado de la legitimación popular.

Es decir, que el Parlamento no puede legislar y por es todas las iniciativas que se registran son proposiciones no de ley, que deberán en su momento ser avaladas por el gobierno que obtenga la mayoría parlamentaria. Esta disposición enlaza con el concepto político constitucional de la Ley Orgánica del Estado franquista, que contemplaba una unidad de funciones en torno al gobierno, asignando a las Cortes el rol consultivo y deliberante bajo la iniciativa del gobierno y la dirección del Jefe del Estado, pero no es la apropiada para una democracia como la que instaura la Constitución de 1978. Ha sido el bipartidismo el que ha sometido el Parlamento a la función de ser una mera máquina de registrar las decisiones que adoptaba el gobierno, y esta anulación de la función de discusión y de regulación de este órgano ha sido llevado al paroxismo en la crisis, al legislar directamente el gobierno por la vía de la “urgente necesidad” la práctica totalidad de las materias relacionadas con las políticas de recortes y de reformas estructurales, opción por cierto avalada por el Tribunal constitucional estableciendo un estado de excepción no declarado formalmente pero si mantenido y preservado por la función legislativa del gobierno. Es una situación la española que contrasta fuertemente con lo que sucede en Portugal. Allí, la conformación de nuevo gobierno también se demoró, pero desde la constitución de la cámara, ésta comenzó a ejercer su labor legislativa, y tramitó – y aprobó – algunas normas muy significativas – sobre la adopción por las parejas homosexuales o sobre el aborto – aunque el gobierno todavía no se había constituido. Algo por cierto plenamente acorde con el rol del poder legislativo en una democracia representativa.

Pero el Parlamento español no puede legislar. Y ahora tampoco  encuentra los medios no sólo para cumplir su rol institucional máximo, sino para poder obligar a un gobierno “en funciones” a responder ante él de sus acciones, de manera que el ejecutivo puede blindarse ante la petición de un debate democrático que han solicitado los representantes del pueblo. Como el rey en el Antiguo Régimen. Aunque sea con excusas formales inconsistentes como alegar que no se trataba formalmente de un Consejo Europeo el que ha acordado con Turquía.

Esta es una situación incompatible con la democracia, en cuya remoción están con toda seguridad de acuerdo la mayoría de las fuerzas políticas que han surgido de las elecciones de diciembre. Aunque no es la misión de este blog inmiscuirse en las prácticas políticas que se desenvuelven en la actualidad, ¿no sería factible impulsar un gran pacto político transversal que incluyera a Ciudadanos, PSOE, Podemos y las confluencias, Compromís e IU, que pudiera luego ampliarse a ERC y a PNV, en donde estas fuerzas políticas, con independencia de los avatares que sucedan en la formación de gobierno o ante la convocatoria de nuevas elecciones, se comprometieran a efectuar modificaciones fundamentales tanto en la Ley Electoral como en el Reglamento de las Cortes, como ejes centrales de una regeneración democrática tanto respecto del valor de los votos emitidos como respecto de las funciones del órgano legislativo? Proponer ese pacto y organizarlo no es un obstáculo, a mi juicio, para el otro proceso de negociaciones en curso – más o menos – en torno a la formación de un gobierno; al contrario, tiene autonomía propia y seguramente puede facilitar la aclaración de los programas y del espacio posible del encuentro y del desencuentro.


Se requieren cambios legislativos de fondo, pero para ello revalorizar el Parlamento es indispensable. El sujeto político que lo reivindique y proponga este tema como un espacio de encuentro y de certeza democrática, exhibirá una iniciativa política que la opinión pública valorará de forma muy positiva.

lunes, 7 de marzo de 2016

SOBRE LOS PACTOS DE GOBIERNO. HABLA JOAQUIN APARICIO



Se abre un nuevo ciclo para pactos de investidura y de gobierno. Mantiene - con razón  - Joaquín Aparicio en el artículo que hoy le publica Nueva Tribuna que "el pacto del PSOE con Ciudadanos, en lo que al trabajo se refiere, si se mantiene en sus términos actuales, no puede ser la base de coaliciones más amplias, porque desvaloriza y despolitiza el trabajo". Para facilitar la lectura a los adeptos a este blog, se transcribe a continuación íntegro el texto del artículo.(En la foto, el profesor Aparicio junto con el titular de este blog, comentan animadamente las opciones que se abren en esta etapa en la Taberna Nikolài Gogol, cerca de la Plaza Mayor de Parapanda. La fotografía es del tabernero, Jesús Rentero, que siempre ha admirado a Andy Warhol).

Por un Gobierno comprometido con el trabajo decente
Joaquín Aparicio
Catedrático de Derecho del Trabajo de la Universidad de Castilla-La Mancha

Pasada la primera fase de búsqueda de coaliciones parlamentarias para formar Gobierno, se abre otra nueva. No parece aventurado sostener que estamos inmersos en un alarmante deterioro de la democracia y por ello cualquier acuerdo de gobierno debe tener como objetivo central acabar con él. Para ello, parece evidente que no se puede contar con el Partido Popular que con sus políticas ha sido y es un agente clave de ese deterioro. Ahora que llega la Semana Santa el PP debería emprender un largo camino por el desierto ataviado con jirones de un pobre saco por toda vestimenta, arrojándose ceniza por la cabeza en señal de expiación. Aunque la arrogancia que le caracteriza es casi seguro le impedirá hacerlo. Un partido, además, altamente sospechoso de dejarse atrapar, para obtener financiación ilegal, en una red tejida por poderosos corruptores a cambio del reparto de prebendas desde el poder que le otorga el dominio de instituciones públicas. Presuntamente ha concurrido a las elecciones como la atleta Marta Domínguez, militante suya, hacía en las competiciones: recurriendo al doping y por ello ha sido privada de las medallas que tan torticeramente obtuvo. Debería de haber un mecanismo para privar de sus escaños a los partidos tramposos cuando han recurrido al doping de la financiación irregular.

Pero la única o principal amalgama de la nueva coalición no puede ser mandar al PP a la travesía del desierto. Tendrá que ser construida en positivo, es decir, hay que ponerse a “desfacer enturertos”. Muchas son las tareas que hay que emprender, pero podrían resumirse en la urgente necesidad de limitar los grandes poderes económicos y sociales (en especial mediáticos) que una ínfima élite detenta generando una enorme desigualdad y un vaciamiento del Estado Social y Democrático de Derecho en que, según nuestra constitución, España se constituye. De todas esas tareas hay una esencial, cual es la dar al trabajo el valor social y político que tiene. El trabajo con derechos, resultado de la azarosa y heroica lucha de generaciones que nos han precedido, ha sido el resultado de la construcción de un Derecho del Trabajo que tiene como esencia la búsqueda de un reequilibrio (aún imperfecto) de la posición social y económicamente desequilibrada entre empresario y trabajador. Reconocer derechos a la persona que trabaja ha sido el pasaporte hacia la ciudadanía para quienes, teniendo que vender su trabajo, no eran sino súbditos en un mundo de sujetos de derecho solo formalmente iguales pero realmente muy desiguales. La imposible separación de la persona que trabaja del trabajo que por el contrato se obliga a prestar al empresario hace que, en una sociedad que aspire a un mínimo de decencia, el trabajo no pueda ser considerado una mercancía.

Por esta razón el pacto del PSOE con Ciudadanos, en lo que al trabajo se refiere, si se mantiene en sus términos actuales, no puede ser la base de coaliciones más amplias, porque desvaloriza y despolitiza el trabajo. Por poner algún ejemplo, el “contrato estable y progresivo”, inspirado en el programa de Ciudadanos,  de dos años de duración máxima, es una contradicción en los términos pues ¿cómo puede ser estable lo que es temporal?. Se presenta como una gran novedad para superar la precariedad pero su grave error de partida es que con ese contrato se abandona de modo definitivo la causalidad en la contratación, según la cual para necesidades permanentes de las empresas deberían hacerse contratos indefinidos. Ahora este contrato será el modo de ingreso ordinario al trabajo, pero, además, ignora que hay necesidades en sí mismas temporales, como las obras o servicios determinados, las circunstancias eventuales por razón de la producción o las situaciones de interinidad. La precariedad viene de la amplia facultad de disposición del contrato de modo unilateral en manos del empresario, ya sea indefinido o temporal. Amplia disponibilidad que muestra toda su potencia lesiva en la enorme facilidad para despedir. La confusión entre precariedad y temporalidad se produce cuando, como ocurre ahora, hay fraude masivo en la utilización de las figuras contractuales temporales. En vez de perseguir el fraude, lo que se hace con este “contrato estable y progresivo” es legalizarlo.  La precariedad tiene otra gran fuente en la banalización de la causa para despedir. La Constitución, el Convenio 158 OIT, la Carta Social Europea, la carta de Derechos Fundamentales de la UE y el propio Estatuto de los Trabajadores exigen que para que el despido sea lícito tiene que, además de cumplir con requisitos de forma y poder ser revisado ante un tercero neutral (jueces en nuestro caso), responder a una causa lícita. Reducir el problema del despido al montante de la indemnización es degradar la exigencia de causa. La indemnización, en los casos de despidos declarados contrarios a derecho, solo tiene sentido cuando no hay posibilidad de readmisión del trabajador a su puesto, que sería lo coherente.  En la práctica se está instalando una cultura de despedir sin causa a cambio de una indemnización tasada y limitada, cada vez más limitada, cuando, de acuerdo a buena técnica jurídica, esos casos deberían ser declarados nulos con opción para el trabajador por la readmisión o la indemnización. Si optase por la indemnización (por temor al futuro clima laboral, por ejemplo), además de la indemnización tasada y limitada, podría reclamar por todos los daños que la decisión injusta de despedir del empresario le ha causado, daños que tendrían que ser demostrados.

Nada de todo esto se refleja en el acuerdo del PSOE con Ciudadanos, sino que, por el contrario, se insiste en la línea de tendencia de enfangar la problemática del despido, que es donde se pone más descarnadamente de manifiesto “la violencia del poder privado” (BAYLOS y PÉREZ REY), en un asunto de indemnización. La regla de “toma el dinero (poco) y corre” es una clara expresión de tratar al trabajo (por tanto al trabajador) como una mercancía, una commodity para decirlo en la jerga de los economistas que inspiran en los últimos tiempos las reformas laborales. Si hay una voluntad de “regeneración democrática” un partido como Ciudadanos, que ha sacado 3.500.446 votos y 40 diputados, debería estar de acuerdo en ceder en sus posiciones en materia social frente a partidos como PSOE, Podemos, IU, PNV (que no tiene en materia social una ideología neoliberal) y Coalición Canaria que suman más de 12.000.000 de votos y 168 diputados. Para ello sería bueno que trajeran a su mente que, nacida como respuesta a la terrible experiencia de la 1ª Guerra Mundial, la OIT cumplirá su centenario en 2019. Sigue vigente lo que su Constitución establece: “que la paz universal y permanente sólo puede basarse en la justicia social”, y que “si cualquier nación no adoptare un régimen de trabajo realmente humano, esta omisión constituiría un obstáculo a los esfuerzos de otras naciones que deseen mejorar la suerte de los trabajadores en sus propios países.  Por ello, el primer principio fundamental sobre los que se basa es que “el trabajo no es una mercancía”


(Y aqui se puede ver mejor a Rentero, Baylos y Aparicio comentando algunas frases lapidarias del artículo transcrito)

sábado, 5 de marzo de 2016

HA MUERTO FRANCISCO GARCIA SALVE, PACO EL CURA


Ha fallecido Francisco García Salve, que habría cumplido 86 años en noviembre, y desaparece así una figura importante en la memoria histórica del antifranquismo que reunía en si tres identidades preciosas para caracterizar el tiempo de la resistencia a la dictadura: Cura obrero, dirigente del movimiento obrero, militante del partido comunista. A continuación se inserta, con algunos añadidos, la nota que la página web de CCOO ha hecho pública al conocer su fallecimiento. (La foto es la que ha publicado eldiario.es, de un mitín de IU en La Melonera de Madrid, en 1986. En la mesa se distingue a Gerardo Iglesias y a Rodolfo Benito)


La Dirección Confederal de CCOO, la Federación de Construcción y Servicios y la dirección de CCOO de Madrid quieren trasladar su sincero pésame a los familiares y amigos de Francisco García Salve, más conocido como Paco el Cura, así como su sentido homenaje al que fue histórico dirigente de Comisiones Obreras.

CCOO de Construcción y Servicios quiere resaltar la memoria del sindicalista de Comisiones Obreras que con su lucha, entrega, dedicación y trabajo contribuyó a que se conformase el Sindicato de clase que hoy en día es CCOO, primera organización sociopolítica de nuestro país y referente de los trabajadores y trabajadoras que, como él, tienen conciencia de clase y espíritu combativo.

Nació el 20 de noviembre de 1930. De orígenes modestos, perdió a su padre siendo todavía niño en 1934 durante la revolución de Asturias. Recogido por los abuelos en Palencia, la madre lo llevó cuatro años después a vivir a Bilbao, en casa del tío Vicente, tranviario y sindicalista que fue condenado a muerte tras la victoria del golpe militar.

Cursó estudios en un colegio de jesuitas e ingresó en la Compañía al terminar el Bachillerato. Su proximidad al movimiento obrero se inició por su conocimiento directo, mientras residía en San Sebastián, de la represión que sufrían algunos participantes en huelgas.

En 1967 se trasladó a Madrid donde, como peón de la construcción – “ferrallista” - , trabajó en muchas empresas y fue despedido de todas por implicarse en las reivindicaciones, luchas y huelgas que en ellas se desarrollaban junto con otros dirigentes históricos de aquellas incipientes Comisiones Obreras, Arcadio, Macario y Tranquilino.

Dirigente del Partido Comunista de España y de Comisiones Obreras, fue detenido en el convento de oblatos de Pozuelo de Alarcón, próximo a Madrid, junto con otros dirigentes de Comisiones Obreras que constituían la dirección de CCOO.

Paco el Cura fue por tanto uno de los acusados y condenados en el Proceso 1001 y fue condenado a veinte años de prisión en aquel proceso (1973). Durante su tiempo de prisión, tres años y medio, comenzó los estudios de Derecho, que terminó ya en libertad. Tras dejar la orden y el sacerdocio, contrajo matrimonio en 1976. Perteneció también al Comité Central del Partido Comunista de España,  y ejerció como abogado laboralista hasta que se jubiló a los 72 años. Escribió su biografía en 1977 con un título bien ilustrativo : Yo creo en la clase obrera. Al año siguiente escribiría “Cimientos de un nuevo sindicalismo” y ya en 1981, “Por qué somos comunistas”, con un subtítulo muy indicativo: “Recuperemos las señas de identidad del PCE”.


Tenía un estilo directo y claro en sus mensajes, construido fundamentalmente sobre la identidad de clase. Al prologar el libro que reunía los materiales del I Congreso de la Unión Sindical de Madrid Región de CCOO, en 1980, este orgullo de clase se reflejaba claramente:

“¡Qué bien discurre y habla nuestra clase, compañeros! ¿Por qué? Porque definimos con claridad lo que palpamos, dejando las bellas frases vacías para los burgueses, porque no nos embotan las gruesas digestiones ni amarran nuestra lengua intereses bastardos. Podemos tirar de la manta sin miedo a que nos encuentren robando. No tenemos que dorar la píldora. La verdad camina con nosotros y avanzamos en el sentido del progreso y de la historia. Pero que nadie se equivoque, que nadie piense que nuestro sindicato es de palabreros, de congresistas y plumíferos. Comisiones Obreras es un sindicato a la intemperie, que está allí donde rebulle la vida, en la calle, en la fábrica y en los tajos, en los barrios, allí donde haya un explotado. Y si alguna vez, por algunos días, nos encerramos en grandes salones, no es para apoltronarnos, no para amodorrarnos en la butaca, es para discutir los problemas de la clase obrera, es para enrumbar entre todos la marcha del sindicato, y para salir echando chispas, fuego, coraje, con la cabeza llena de ideas, el corazón caliente y nuestras manos grandes dispuestas al trabajo”.

Paco García Salve no podrá asistir al Acto que inaugura la exposición del 50 aniversario de la Inter-Ramas de CCOO de Madrid, el próximo 17 de marzo, que será presentado por Manuel Albano y Juan Moreno, y en el que participarán Jaime Cedrún al inicio e Ignacio F. Toxo al final, con cuatro intervenciones entre medio para glosar  la Inter-ramas hasta su transformación en USMR: Nati Camacho, Nicolás Sartorius, Julián Ariza y Salce Elvira.  De seguro su recuerdo estará presente en el mismo.

La exposición se concreta en paneles que recorren los primeros años de CCOO en Madrid con fotografías, recortes de prensa, octavillas y documentos. Es una iniciativa de la secretaría de comunicación de la USMR y ha estado dirigida por la compañera Beatriz Gijón, asesorada por Juan Moreno. Es una buena ocasión para honrar la memoria de aquellas trabajadoras y trabajadores que se movilizaron por las libertades y la defensa de mejores condiciones de vida y de trabajo, como hizo Paco García Salve.


Será trasladado mañana a las 11,45 del tanatorio San Isidro a Galapagar, donde será incinerado. Que descanse en paz este dirigente sindical y comunista.