domingo, 19 de noviembre de 2017

19 DE NOVIEMBRE DE 1933: LAS MUJERES VOTAN POR PRIMERA VEZ EN ESPAÑA


Hoy hace 85 años de aquellas elecciones en las que por primera vez las mujeres mayores de 23 años pudieron ejercitar el derecho reconocido por el art. 36 de la Constitución republicana: “Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de veintitrés años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes”. Una fecha que tendría que ser celebrada por las instituciones del Estado español que, sin embargo, dirigido por el Partido Popular, la sepulta en el olvido.

Los debates en las Cortes sobre el voto femenino que enfrentaron a la postura retraída de Victoria Kent  la apasionada defensa del mismo de Clara Campoamor son muy conocidos. Eran muchos los que pensaban que la mujer – tanto de la burguesía como del campesinado – estaba bajo el dominio de la iglesia católica y que por tanto el destino de su voto habría de ser necesariamente reaccionario. En un pensamiento paternalista, a las mujeres había que “enseñarles a votar”. Por eso la propia Victoria Kent presentó una enmienda al texto constitucional solicitando la introducción de una disposición transitoria según la cual las mujeres no podrían ejercer el derecho al voto en unas elecciones generales hasta después de haberlo ejercido al menos dos veces en unas elecciones municipales, que no fue admitida por un estrecho margen de dos votos. Un argumento que enlazaba con un pensamiento patriarcal claramente expresado por el diputado de la Federación Republicana Gallega, Novoa Santos, catedrático de patología de la Universidad de Madrid, que se oponía al voto femenino sobre la base de que “El histerismo no es una enfermedad, es la propia estructura de la mujer; la mujer es eso: histerismo y por ello es voluble, versátil, es sensibilidad de espíritu y emoción. Esto es la mujer. Y yo pregunto: ¿en qué despeñadero nos hubiéramos metido si en un momento próximo hubiéramos concedido el voto a la mujer? (...) ¿Nos sumergiríamos en el nuevo régimen electoral, expuestos los hombres a ser gobernados en un nuevo régimen matriarcal, tras del cual habría de estar siempre expectante la Iglesia católica española?”.

La única manera de madurar en un pensamiento de libertad e igualdad es caminar dentro de él, diría Clara Campoamor, pero ese razonamiento igualitario y liberador habría de ser exterminado, como en general la idea misma de la democracia, por la rebelión militar del 18 de julio cuyo régimen se caracterizó por su hostilidad a la estructuración colectiva de los trabajadores y al reconocimiento de cualquier margen de libertad y emancipación de la mujer, que perdió todos sus derechos civiles y políticos y de la que solo se reconocía retóricamente su condición de madre y esposa sometida al varón.

La Constitución de 1978 vuelve a establecer un  paradigma igualitario, pero aquí también la continuidad del patriarcado unido a una indudable potencia del pensamiento reaccionario ha mantenido en la realidad una situación de violencia contra las mujeres que en estos días  se está dejando ver en la propia reacción de la justicia con ocasión de la violación múltiple de una mujer a la que se culpabiliza de ello. Por eso cualquier momento que pueda servir para recordar la importancia de la lucha de las mujeres por su liberación – que es la liberación del género humano- debería ser aprovechada.

El gobierno español, una vez más haciendo gala de su insensibilidad ante cualquier posibilidad de la memoria democrática, no ha preparado ningún acto de recuerdo y conmemoración del 19 de noviembre. Que no falte en nuestro recuerdo ese momento decisivo en la historia política  democrática de nuestro país.


1 comentario:

MC dijo...

Muy bonita conmemoración a la lucha de la mujer por la igualdad. Deberíamos ensalzar ese día y aprender de los errores del pasado.