lunes, 23 de marzo de 2026

NOTAS SOBRE EL REFERENDUM “CONFIRMATIVO” DE 22 Y 23 DE MARZO DE 2026 EN ITALIA

 


Esta tarde del 23 de marzo se ha conocido que el referéndum convocado en Italia que debía confirmar una “ley constitucional” que revisaba siete artículos del Título IV de la Parte II de la Constitución italiana dedicada a la Magistratura y frente al cual el gobierno Meloni había defendido que se votara SI, ha sido ampliamente derrotado por el NO, que ha obtenido una victoria amplia tanto territorialmente como respecto a las franjas de edades de las personas que votaban. Este hecho es muy alentador no solo para la izquierda italiana sino también para España, porque es una señal clara de que lo ineludible de la vistoria en el 2027 de la derecha y ultraderecha, los partido de Trump y Netanyahu en nuestro país, no está ni mucho menos segura.

El objeto de esta Ley que la ciudadanía italiana debía “confirmar” tenía los siguientes rasgos distintivos en la reforma de los órganos de gobiernos de jueces y juezas asi como de la carrera judicial.

Separación de carreras: Distinción clara entre la carrera de los jueces y la de los fiscales, poniendo fin a la posibilidad de pasar de una a otra.

La propuesta de introducir la separación de las «carreras» como principio constitucional, y por tanto inderogable, no resulta coherente con el principio recogido en el artículo 107, apartado 3, C., según el cual los magistrados se distinguen entre sí únicamente por la diversidad de «funciones»; ni con el principio tradicional del sistema italiano—vigente desde la reforma Zanardelli de 1890— que considera que tanto los jueces como los fiscales pertenecen a un único orden de la magistratura.

Reforma del Consejo Superior de la Magistratura (CSM): El CSM – organismo equivalente a nuestro CGPJ - se dividiría en dos consejos distintos, uno para los jueces y otro para los fiscales. Además se constituiría un Tribunal Superior Disciplinario para juzgar la responsabilidad disciplinaria de los magistrados, en sustitución de la actual sección disciplinaria del CSM (Consejo Superior de la Magistratura).

La división del Consejo Superior de la Magistratura en dos órganos distintos (junto con la retirada de la competencia disciplinaria, que se ha confiado a un tercer órgano, el Tribunal Superior Disciplinario), no solo contribuye por sí misma a debilitar el orden judicial frente al poder político, ya que acaba configurando la actividad de fiscalización de los jueces como un poder autónomo potencialmente en conflicto con el poder judicial, sino, sobre todo, porque se opta por la elección del criterio del sorteo para la composición del componente judicial de los dos Consejos Superiores (y también de los miembros judiciales del Tribunal Superior Disciplinario) lo que debilita potencialmente la función de garantía que dichos órganos deben desempeñar en el ámbito de funciones de relevancia constitucional y busca la eliminación de la influencia en este punto de las “corrientes” ideológicas que se organizan entre los jueces y magistrados italianos. Este ha sido un argumento repetido hasta la saciedad por el gobierno Meloni, para quien el criterio del sorteo sería la única solución viable para evitar los riesgos de que las decisiones del CSM se vean condicionadas por las lógicas de reparto de las corrientes asociativas, que han lastrado la labor del CSM.

Realmente esta reforma se inscribe en un proyecto más a largo plazo del gobierno Meloni de ir cambiando por partes la Constitución italiana, sustituyéndola por un sistema más cercano al presidencialista eliminando contrapesos y garantías institucionales presentes en la Constitución que surge de la derrota del fascismo. Entre estas, la más llamativa es el llamado “Premierato”, es decir una propuesta para la elección directa del presidente del Consejo de Ministros con el fin de reforzar la estabilidad del Gobierno y acabar con la designación actual por el Parlamento a propuesta del Presidente de la república, y la reforma del sistema electoral, que implica la concesión, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, de un «premio de gobernabilidad», es decir, un premio de mayoría para el partido o la coalición que obtenga al menos el 40 % de los votos en las elecciones. Si ninguna lista o coalición obtiene al menos el 40 % de los votos para conseguir la bonificación de gobernabilidad, la propuesta de reforma prevé la posibilidad de una segunda vuelta entre las dos listas o coaliciones más votadas, para determinar a quién se le asigna este “premio”.

Aunque el resultado era dudoso y el gobierno creía que iba a poder vencer, aunque por estrecho margen, la afluencia a las urnas ha sido impresionante, ha alcanzado casi el 60% superando el 50 por ciento de electores censados, lo que es en si una muy buena noticia porque además desmiente la tendencia última de los electores que se refugiaban en la abstención. El NO ha ganado con casi un 55% - 14,2 millones  frente a 12,2 millones partidarios del SI - y ha resultado ganador en la mayoría de las regiones italianas, con porcentajes muy altos tanto de participación como de votos negativos en regiones como Emilia Romagna y Toscana, entre otras (Se puede consultar los resultados en la web oficial https://prefettura.interno.gov.it/it/prefetture/modena/referendum-22-e-23-marzo-2026-affluenza-e-risultati-eligendo ). Ha sido por otra parte muy comentado que entre los grupos de edad, el de los jóvenes ha sido el que más decididamente ha votado por el NO.

Federico Martelloni, catedrático de Derecho del trabajo de la Universidad de Bolonia y gran amigo y frecuentador de este blog, ha expresado de modo muy claro el significado democrático de este resultado. “Millones de ciudadanos han decidido volver a las urnas tras un largo periodo de desinterés; sería un error creer que han optado por utilizar el lápiz únicamente como escudo en defensa del orden constitucional: es mucho más probable que también lo hayan utilizado como espada para hacer realidad un proyecto constitucional aún muy incompleto. Como en una sinécdoque, han defendido UNA PARTE de la Constitución para relanzar el TODO que esta representa, desde el rechazo de la guerra (art. 11) hasta el acceso a la sanidad (art. 32) y a la educación (art. 33) para todos; desde el derecho a una remuneración equitativa para trabajadores y trabajadoras (art. 36) hasta la progresividad de la fiscalidad (art. 53) como pieza esencial en la lucha contra las desigualdades. La Carta Fundamental de 1948, maltratada, vilipendiada y amenazada primero en la época del neoliberalismo y, hoy, en la era de la internacional negra de Trump, Netanyahu, Le Pen, Meloni… sigue representando un programa político para el futuro. En la Constitución reside la posibilidad de invertir el péndulo de la historia, siempre que se encuentre el valor para abrir de par en par puertas y ventanas”

Y añade: “La politización del voto no ha beneficiado al Gobierno de Meloni: lo ha castigado severamente. Si por fin esta derecha tan desagradable cojea, es hora de dar alas a una #alternativa. Como Alianza Verde de Izquierdas (AVS) no se cansa de repetir, un proyecto alternativo creíble se nutre de dos ingredientes fundamentales: unidad y radicalidad. El camino hacia las elecciones generales de 2027 sigue siendo tortuoso —porque esta derecha sigue siendo muy fuerte y al menos igual de peligrosa en todas partes—, pero ya no es todo cuesta arriba”

Una inyección de optimismo y de recuperación de las políticas democráticas que defienden la paz, el Estado social y la interlocución continua con las organizaciones que representan a las personas trabajadoras como la forma adecuada de responder al avance de las derechas y ultraderechas, lo que para nuestro país es también una buena señal. Se puede derrotar a las fuerzas reaccionarias y autoritarias que además son cómplices y secuaces del imperialismo norteamericano y del colonialismo israelita que están sembrando la destrucción y el sufrimiento entre la población civil en un largo proceso de crímenes de guerra, violación de los derechos humanos y prácticas genocidas. El no a la guerra lleva también consigo una defensa de la democracia frente a estos nuevos bárbaros que quieren un mundo sin otra regla que la imposición por la fuerza y el poder sobre el derecho y la obligación de mantener un nivel de ciudadanía social y política exigente y desarrollado.

El resultado del referéndum en Italia es por tanto una excelente noticia no solo para las izquierdas políticas y el sindicalismo italiano, sino también para la renovación del espacio que logró  SUMAR en las elecciones de 2023, arrebatadas al PP y VOX contra lo que encuestas y forjadores de opinión defendían como una realidad inobjetable, y la formulación del espacio de las izquierdas que se ha ido construyendo en torno a IU, Mas Madrid, Comuns, Compromis y Movimiento Sumar en estas últimas semanas.

Maurizio Landini, secretario general de la CGIL, que formaba parte del Comité Ciudadano para la defensa del NO, cuando ha saludado el resultado del referéndum, ha señalado que éste es una señal de cambio que promete una «nueva primavera para el país», y ha  invitado a celebrarlo en la calle, lo que se está efectuando en prácticamente todas las grandes ciudades de Italia.

Como decía también Martelloni, “con este referéndum querían detener el paso de las estaciones. ¡Pero hoy es primavera!”. Y una magnífica noticia también para España y Europa, la Europa democrática que debemos recuperar.

 


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