La página web de la Confederación de CCOO le ha dedicado un texto que recurda a quien no la conozca una parte de su trayectoria personal y profesional. La ha titulado, con buen criterio, Enrique Lillo: Uno de los nuestros, y este es su contenido que reproducimos a continuación
"Uno de los nuestros, Enrique Lillo, histórico abogado laboralista de Comisiones Obreras, recibe hoy la Cruz Distinguida de Primera Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort que otorga el Ministerio de Justicia como reconocimiento a su relevante trayectoria al servicio del Derecho y la Justicia.
Antes de comenzar a ejercer como abogado laboralista, en 1977, militó en el Partido Comunista de España en la Facultad de Derecho de la UCM, llegando a ser delegado de facultad y siendo detenido por su actividad reivindicativa contra el cierre de la Universidad de Valladolid decretado por el gobierno franquista.
Ha dedicado prácticamente toda su vida profesional a la defensa de los derechos de las personas trabajadoras y de la libertad sindical. Vinculado a los servicios jurídicos de CCOO y, desde 1982, al Gabinete Jurídico Confederal, es una figura fundamental de la abogacía sindical de nuestro país.
Su trayectoria ha estado ligada a algunos de los grandes conflictos colectivos y litigios laborales de las últimas décadas —Coca-Cola, Telemadrid, Roca, Airbus, IBM o Endesa, entre muchos otros—, pero también a la construcción cotidiana del Derecho del Trabajo desde la negociación colectiva, la acción sindical y la defensa ante los tribunales. Una labor que ha combinado con la reflexión y la producción jurídica y que continúa hoy a través de su colaboración con el sindicato.
La concesión de esta distinción supone el reconocimiento, desde las instituciones del Estado, a una trayectoria de casi medio siglo de ejercicio de la abogacía laboral y de intervención jurídica desde el lado sindical de las relaciones laborales.
Para CCOO es un orgullo que uno de los nuestros sea distinguido con tal alta condecoración del Estado. Es una distinción más que merecida y, desde la dirección del sindicato, queremos trasladar a Enrique, nuestro compañero, todo nuestro afecto y admiración por una trayectoria ejemplar.
La distinción a Lillo supone también reconocer toda una tradición de la abogacía laboralista y sindical, que ha desempeñado un papel fundamental en la construcción y defensa efectiva del Derecho del Trabajo, de los derechos de las personas trabajadoras y de la democracia en nuestro país".
Una buena noticia por tanto entre tantas otras preocupantes. Festejemos a nuestro amigo porque siempre es excepcional que en nuestro país se reconozca el trabajo y la inteligencia de quien las dirige a la transformación de la sociedad y a la lucha por la mejora de las condiciones de trabajo y de vida de tantas personas. Enhorabuena, Enrique, y a seguir dando guerra.

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