sábado, 12 de marzo de 2011

JORNADAS SOBRE LA CONTRATACIÓN LABORAL TRAS LA REFORMA LABORAL DE LA LEY 35/2010






La Facultad de Relaciones Laborales y Recursos Humanos de Albacete ha organizado las jornadas “La contratación laboral en la empresa tras la reforma laboral de 2010”, que fueron inauguradas el 10 de marzo con el objetivo de debatir la reciente normativa de la reforma laboral de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo.

El seminario, que se celebró en el aula magna de la Facultad de Educación, estaba dirigido por las profesoras de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) María José Romero y Encarnación Tarancón. La ponencia inaugural corrió a cargo del profesor de la UCLM, Joaquín Aparicio Tovar.

Durante su exposición, el profesor de la UCLM ha hablado de la reciente reforma, indicando que ha sido “la más profunda y amplia desde la promulgación en 1980 del Estatuto de los Trabajadores”,-dijo, en la que más de nueve leyes han sido modificadas y casi todas las materias de la relación laboral se han visto afectadas. “La justificación para tan severas reformas ha sido la lucha contra el desempleo y la dualización de los trabajadores entre temporales y fijos, pero el camino elegido no ha sido el más adecuado”,-añadió el profesor Aparicio.

Estas jornadas, que se han celebrado los días 10 y 11 de marzo servirán, según ha comentado el ponente, para estudiar el marco general de las políticas de empleo y las modificaciones que han sufrido algunos de los contratos temporales vigentes, como los de obra o servicio determinado, los eventuales y los formativos. Además se estudiarán los que afectan a colectivos importantes como los trabajadores al servicio de las administraciones públicas y los discapacitados.

En temas de política de empleo, el profesor apuntó que: “una correcta política de empleo es la que tiene el pleno empleo como objetivo”,-dijo, a lo que añadió que este puede ser una realidad, ya que se alcanzó no hace mucho tiempo en Europa. Para el catedrático de Derecho del Trabajo es necesario que el mercado de trabajo sea favorable a los trabajadores y no a los “compradores de trabajo”, y para ello, tal y como afirmó, “es necesario que la fuente principal de la política de empleo sea una política económica que mantenga la demanda total, justo la contraria de la que está aplicando la Comisión Europea en toda la Unión”,-dijo.

En las jornadas han participado además de las coordinadoras de las mismas, otros profesores de la UCLM como Joaquín Pérez Rey y Luis Collado. Especialmente dirigidas al alumnado de la Facultad de Relaciones Laborales, han tenido una muy buena acogida con más de 200 asistentes y una recepción mediática muy importante a la que también por supuesto colabora este blog.

LA MOVILIZACIÓN SOCIAL EN ESTADOS UNIDOS: MICHEL MOORE EN WISCONSIN





El brutal ataque a los derechos sindicales en el sector público que está perpetrándose en algunos Estados gobernados por los republicanos ha originado movilizaciones sociales sin precedentes. El pasado 5 de marzo cientos de miles de personas se concentraron en Madison, Wisconsin, para protestar contra la prohibición de la acción sindical presentada como coste económico y presupuestario. En esa gran concentración habló el director de cine y publicista bien conocido Michel Moore, que pronunció un discurso colorista y muy bien recibido por la gente que lo escuchaba y que se puede ver en original en la dirección que se adjunta al final de este “post”. Su discurso recoge las interrogantes más extendidas en estos momentos de salida de la crisis mediante el sacrificio y la reducción de los derechos de los trabajadores. Y reivindica la participación democrática, electoral y de masas, como fórmula de resistencia y de combate frente a un capitalismo financiero cada vez más agresivo. Las movilizaciones de Wisconsin marcan posiblemente el despertar de un nuevo movimiento popular en el que la defensa de la implantación de los sindicatos en los lugares de trabajo y el respeto a su derecho de acción sindical y de negociación colectiva ocupan un lugar central en la reivindicación y la exigencia de políticas democráticas.

A continuación se insertan algunos fragmentos de este discurso, en la traducción que del mismo ha hecho Susana Merino para el diario Rebelión http://www.rebelion.org/noticia.php?id=123832








Estados Unidos no está en bancarrota.

Contrariamente a lo que quieren hacerles creer los gobernantes para que renuncien a las jubilaciones, les reduzcan sus salarios y para que se adapten a la vida de sus bisabuelos, Estados Unidos no está en bancarrota. No por mucho tiempo. El país dispone de riquezas y de efectivo. Lo que sucede es que no están en vuestras manos. Se han transferido, en el mayor atraco de la historia, de los trabajadores y consumidores a los bancos y las billeteras de los super ricos.
Hoy sólo 400 estadounidenses tienen la misma cantidad de riqueza que la mitad del total de los estadounidenses.

Déjenme decirles que 400 ricos obscenos, muchos de los cuales disfrutan en cierto modo de la multi-trillonaria reducción de impuestos de 2008, tienen un botín, unas reservas y tantas propiedades como los bienes combinados de 155 millones de estadounidenses. Si ustedes no pueden llamar a esto un golpe de Estado financiero, entonces no están siendo honestos con lo que en su corazón saben que es verdad.
Y puedo decirles por qué. Admitir que hemos dejado que un pequeño grupo de personas se haya fugado con una enorme cantidad de dinero que moviliza nuestra economía quiere decir que hemos aceptado el humillante reconocimiento de que hemos entregado ciertamente nuestra preciosa Democracia a una élite financiera. Wall Street, los bancos y Fortune 500 son los que gobiernan esta república y hasta el mes pasado, el resto de la población nos hemos sentido completamente huérfanos, incapaces de encontrar el camino para hacer algo en este sentido.

No he terminado más que la educación secundaria. Pero antes, cuando yo iba a la escuela, todos los estudiantes debíamos cursar un semestre de economía para graduarnos. Y esto es lo que aprendí: el dinero no crece en los árboles. Crece cuando hacemos cosas. Crece cuando tenemos buenos empleos con buenos salarios que nos sirven para comprar las cosas que necesitamos y eso crea nuevos empleos. Crece cuando mantenemos un buen sistema educativo que permite el crecimiento de nuevas generaciones de inventores, de emprendedores, de artistas, científicos y pensadores que generan nuevas e importantes ideas para el planeta. Y esas nuevas ideas generan nuevos empleos y generan ingresos para el Estado. Pero si los que tienen más dinero no pagan los impuestos, el Estado no puede funcionar. Las escuelas no pueden producir las mejores y más brillantes cabezas capaces de crear esos empleos. Si los ricos se guardan la mayor parte de su dinero, hemos visto lo que hacen con él: apuestan descabelladamente en el loco entramado de Wall Street y destruyen nuestra economía. La quiebra que generan nos cuesta millones de empleos. Esto también genera una reducción del ingreso impositivo. Todos terminan por sufrir a causa de lo que hacen los ricos.

(…)

Gracias Wisconsin. Ustedes han hecho comprender a la gente que esta era nuestra última y mejor oportunidad para conjurar la amenaza que nos había abandonado a no saber quiénes somos los estadounidenses. Durante tres semanas se han mantenido en medio del frío, durmiendo en el suelo, saliendo del centro hacia Illinois, adonde estuvieron, lo hicieron y una cosa es cierta: Madison es solo el principio. Los ricos satisfechos se extralimitaron. No pudieron contentarse con el dinero que robaron al tesoro. No lograron saciarse deslocalizando millones de empleos y trasladándolos al otro lado del mar para explotar a los pobres de otros lugares. No, querían tener más, algo más que todos los ricos del mundo. Querían tener nuestra alma. Tenían que arrebatarnos nuestra dignidad, encerrarnos y encerrarnos hasta que no pudiéramos sentarnos a la mesa nunca más con ellos y solo regatear cosas simples como el tamaño de un aula o los chalecos antibalas de la policía o dejar algunas horas extra de sueño a un piloto para que él o ella puedan cumplir con su trabajo, con su trabajo de 19.000 dólares al año. Eso es lo que muchos pilotos de línea principiantes ganan y tal vez también el que me trajo a Madison esta mañana. Me dijo que estaba esperando un aumento. Lo máximo que está pidiendo es un poco más de tiempo para no dormirse en su auto en los viajes al aeropuerto de O’Hare. Esta es la bajeza vil a la que hemos llegado. Los ricos deben de estar contentos por pagarle a este hombre 19.000 dólares al año. Ellos se llevan su sueño. Ellos lo degradan y lo deshumanizan y gozan por ello. Después de todo no es más que otro holgazán, ¿no es así?

Y esto es, amigos míos, el terrible error de la Empresa Estados Unidos. Pero tratando de destruirnos han dado a luz un movimiento, un movimiento que se ha vuelto masivo, una revuelta no violenta por todo el país. Sabíamos que algún día llegaríamos al punto de ruptura y ese punto ya está aquí. Mucha gente de los medios no lo comprende. Dicen que les pilló desprevenidos lo de Egipto, nadie lo vió venir. Ahora están sorprendidos y confundidos viendo que tantos cientos de miles de personas han venido a Madison en las tres últimas semanas pese al brutal invierno. ¿Porqué permanecen en medio del frío? Pienso que la elección fue en noviembre y fue ésta.

“Algo está sucediendo aquí y usted no sabe de que se trata ¿o sabe?..”

Estados Unidos no está en bancarrota. Lo único que está en bancarrota es la brújula moral de los dirigentes. Y nosotros pretendemos fijar ahora la orientación y conducir el barco nosotros mismos. No lo olvide, mientras mantengamos esta Constitución, una persona es un voto y es lo que los ricos más odian en Estados Unidos, porque siempre pensaron que ellos disponen de todo el dinero y de todas las cartas y ahora comprenden a regañadientes la básica firmeza de este hecho: ¡Somos muchos más nosotros que ellos!

http://www.michaelmoore.com/words/mike-friends-blog/america-is-not-broke

viernes, 11 de marzo de 2011

LA DEMONIZACION DE LA POLITICA. UN ARTÍCULO DE TARSO GENRO

Tarso Genro es gobernador del Estado de Rio Grande do Sul y un reputado jurista y pensador político. Alcalde de Portoalegre durante los primeros Foros Sociales, fué luego Ministro en varios gabinetes del presidente Lula, de Desarrollo Económico y Social, de Éducación y de Justicia. Se traduce aqui el texto que el autor ha publicado en el periódico Folha de Sao Paulo el 8 de marzo de 2011.




La democracia y la demonización de la política.


Están surgiendo nuevos sujetos políticos en el interior de un proceso de desconstitución de la política que se desarrolla a escala mundial, tras el fracaso de las recetas neoliberales para reformar el Estado. Estos nuevos sujetos florecen fuera de los partidos, tanto en los regímenes democráticos como en los países autoritarios. A los partidos les sustituyen hoy las redes sociales, las organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres contra Berlusconi, los movimientos populares de jóvenes en Egipto, las “banlieues” en las periferias de Paris.

Son todos movimientos en red, que no piden permiso a los partidos ni a los sindicatos. Son designados por los medios de comunicación, equivocadamente, como “revoluciones”, pero sin una ideología unitaria. Lo que piden son reformas, reconocimiento, oportunidades de trabajo, democracia y participación. Son movimientos relativamente espontáneos, no contra la política, sino por otra política. Todo espontaneísmo es saludable cuando se desdobla, en algún momento, en organización consciente. Resulta peligroso y contraproducente sin embargo , en términos democráticos, cuando permanece sólo en estado líquido, sin que llegue a sustituir lo “viejo” por un orden nuevo. La desesperanza en estos casos puede redundar en un salvacionismo dictatorial reciclado, que genere situaciones aún peores que la anterior.

Es evidente también que existe en gran parte de los medios de opinión, una campaña contra la política y los políticos, lo que en el fondo, y con independencia de la voluntad de algunos periodistas, es también una campaña contra la democracia. Esta campaña generaliza el desprecio a los políticos y al Estado, principalmente en aquellos supuestos en los que éste todavía preserva aspectos que defienden el Estado de Bienestar. Hay que recordar que son siempre los partidos políticos los legatarios que reorganizan la sociedad, bien en una dirección de mayor cohesión social y mayor igualdad, bien en la de incrementar la jerarquía, las diferencias sociales y el autoritarismo.

Es cierto que pocos partidos han comprendido la profundidad de aquellos movimientos, siendo incapaces de presentar nuevas alternativas. La mayoría en la defensa de sus programas de gobierno se limitan a dosis mayores o menores de “liberalismo” o “keynesanismo”.

No han comprendido el hecho de que las relaciones culturales, científicas y económicas globales han cambiado todo. Y que hoy es preciso proponer nuevas formas de organización del estado, nuevos tipos de políticas públicas y también organizar un nuevo sistema de defensa de la moralidad pública. Pero “representación” y elecciones siempre han de constituir, mal o bien, formas de resistencia contra el dominio, sin límites, de los manipuladores del capital financiero especulativo que controla la vida de las naciones. Elecciones y representación plantean , siempre, “problemas” para los mentores de las reformas neoliberales, que son ahora los herederos políticos de su fracaso.

El dominio de la ideología neoliberal además de haber conseguido su hegemonía a partir de la idea de “único camino”, ahora requiere conclusiones únicas sobre los efectos de la crisis para diluir las responsabilidades de quien la inició. Desmoralizar la política, los partidos y los políticos, ayuda a desmoralizar las críticas al fracaso de su modelo de sociedad.

Por eso las frecuentes campañas genéricas contra el Estado y contra los políticos en particular han sido muy duras. Son campañas contra el Estado ausente, que dispensa políticas sociales. No es contra los políticos corruptos en especial. Sino una campaña intensiva contra el Estado y contra la política.

Las lecciones de Oriente y también de Europa sirven para quienes, como nosotros que, imbuidos del “desarrollo económico y social”, defendemos que el Estado debe ser fuerte para ser transparente y asequible a la participación popular. Jamás puede “adelgazar” para aplicar las recetas de reducción obscena de gastos sociales. Porque después, ha de remitirse a la caridad privada como medio de compensar las desigualdades brutales que el neoliberalismo nos ha legado.