jueves, 22 de octubre de 2026

EL CAMBIO DEL “MODELO DE LAS PENSIONES” EN EL DISCURSO DE LAS DERECHAS. JOAQUIN APARICIO EXPLICA BIEN LO QUE SIGNIFICA ESTO.

 


La portavoz del Partido Popular Ester Muñoz declaró en una entrevista el 14 de octubre que “el que llega a la pensión se la merece, pero el sistema actual va a petar". Esta predicción – emitida ciertamente en un lenguaje no apropiado – alarmó a los medios, más aún cuando al día siguiente Juan Bravo, el responsable de economía de esta formación política, intentando rebajar el alcance de lo que había afirmado su compañera de partido, afirmó que el sistema público de pensiones es viable, "si tenemos la economía adecuada", una condición que parecía indicar un futuro inmediato complicado para el sistema. Ese mismo día Feijoo quiso cerrar esta polémica afirmando que el sistema de pensiones era viable y que revalorizará las pensiones cuando llegue al gobierno, pero de nuevo el muy joven candidato por Guipúzcoa, Jon Echeverria, se ha estrenado en público insistiendo en que las pensiones están “amenazadas” y que por tanto el PP propondrá reformas para garantizar la viabilidad del sistema. Más explícito, Jose Maria Figaredo, de VOX, que forma parte del conglomerado de la derecha y ultraderecha que se presenta como la nueva coalición que quiere vencer las elecciones y formar gobierno, fue mucho más enérgico al explicar al diario El Debate que “el sistema de pensiones es un zombi. Lo han quebrado” por lo que defendía un “cambio de modelo”, proponiendo un modelo mixto que combine el sistema público de reparto con cuentas de capitalización individual o ahorro privado, una posición también mantenida por la portavoz de esta formación de ultraderecha, Pepa Millán, indicando que será necesaria una completa reforma del sistema cuando se llegue a la Moncloa y conozcan las cuentas reales del Estado. También ante el revuelo formado, Abascal declaró que “las pensiones están garantizadas”, añadiendo eso si que “por un sistema u otro”. Para terminar, la visita ayer miércoles 21 de octubre del presidente de Argentina, Javier Milei, con su receta de recortes y Estado cero, y la cordial recepción por parte de Abascal (en video llamada) y Diaz Ayuso, implica un futuro demoledor para uno de los pilares fundamentales del Estado Social.

Un debate no iniciado por la izquierda ni por el PSOE que sin embargo ha adquirido presencia mediática ante la relevancia del voto de los y las pensionistas, lo que incluso llevó a afirmar a Eduardo Inda, en un programa muy frecuentado por todo tipo de farsantes y golpistas, que el PP debía callarse con las pensiones hasta después del 29 N y luego llevar a cabo la reforma de éstas. El tema sigue en debate, aunque cada vez más en sordina, pero lo verdaderamente relevante es la argumentación sobre la que se desliza el mismo, la inviabilidad económica del sistema de tutela ante la “pirámide invertida” de población y la conveniencia de introducir el sistema de capitalización como eje fundamental de una mejor y más justa protección de la vejez.

 Joaquin Aparicio, que ha trasladado a este blog sus intervenciones, refuta con energía estas líneas – guías plenamente reaccionarias que por cierto ya tienen antigüedad y que se repiten monótonamente cada vez que el capital financiero piensa que puede aumentar su disparatada tasa de beneficios. Lo que resulta especialmente amenazante en la situación en la que nos encontramos que, según las encuestas, puede permitir la formación por primera vez en nuestra historia democrática de un gobierno con la ultraderecha y la derecha extrema dispuestos a desmontar la arquitectura de las prestaciones garantizadas por el Estado Social. Este es el contenido de su texto:

  

LA AVARICIA DE LA DERECHA NO TIENE LÍMITES: DE NUEVO LAS MENTIRAS SOBRE LAS PENSIONES

Joaquin Aparicio Tovar

 

Casi desde que se crearon los Seguros Sociales y luego los Sistemas de Seguridad no han parado de alzarse voces representantes del gran capital diciendo que estaban en crisis. La razón es clara: los Seguros Sociales primero, y luego mucho más la Seguridad Social, sacaron del mercado la atención de necesidades sociales que azotaban a gran parte de la población. La asistencia sanitaria y las prestaciones económicas frente a estados de necesidad producidos por diversas contingencias, entre ellas la vejez, dejaron de ser, en importante medida, una oportunidad de negocio pa el capital financiero. De esta forma se generó una mejor cohesión social producida por la solidaridad intergeneracional e intrageneracional y la redistribución de rentas que se puso en práctica. Pero fue más allá, porque también se hizo avanzar en la igualdad que profundizó el principio democrático expresado en la formula jurídica del Estado Social y Democrático de Derecho en que se constituye España según el art. 1.1 de nuestra Constitución.

 Nadie que defienda la Constitución y nuestro sistema democrático debería poner en cuestión este gran avance de civilización, pero estamos viendo por el contrario que es un permanente campo de lucha por parte de las derechas que ponen en cuestión derechos conquistados con grandes esfuerzos y de paso la democracia misma. Ahora, una vez más, la derecha arremete contra “las pensiones”, aunque habría que decir que en realidad se refieren solo a la de jubilación, se olvidan de otras como las de invalidez o viudedad y la razón es clara. Es con la de jubilación con la que se pueden hacer mejores cálculos actuariales al estar ausente el azar que pende sobre las de invalidez. El argumento siempre es el mismo, no se hace una ataque directo a la pensión de jubilación, sino que se empieza por la mentira de que el sistema público está quebrado y no podrá garantizar las pensiones a los jóvenes actuales, futuros pensionistas. Son previsiones a futuro porque la realidad se impone cuando los actuales pensionistas están percibiendo sin problemas sus prestaciones todos los meses. Tratan de cambiar la solidaridad intergeneracional por una lucha de jóvenes contra mayores creando de forma canallesca inseguridad sobre el porvenir, creando miedo.

 Desde 1983 las derechas nos vienen diciendo de tiempo en tiempo, en especial en tiempos de elecciones, que las pensiones son insostenibles y anuncian su quiebra en unos pocos años, así pasó en 1995 que anunciaron esa quiebra para 2005 y resultó que la Seguridad Social no solo no quebró sino que ese año tuvo superávit, entonces empezaron a atrasar la fatídica fecha por otra más lejana y ahora la anuncian para 2040 o 2050 con el argumento bastante repetido de que para entonces habrá muchos pensionistas y pocas personas activas para mantener las prestaciones. Es un argumento que maliciosamente oculta algo esencial cual es que las pensiones de jubilación no se tienen que financiar exclusivamente con las cuotas calculadas sobre los salarios, sino que también con otros recursos. No tienen en cuenta tampoco que la demografía no puede hacer previsiones inmutables a tan largo plazo, ni las variaciones en el aumento de la productividad, ni las   subidas salariales y en las tasas de la ocupación. Resulta ridículo que en un momento en el que la afiliación a la Seguridad Social alcanza la cifra histórica de 22,5 millones el dirigente de la oposición, Nuñez Feijoó, diga que hay un enorme agujero ¿de dónde ha sacado esa insensatez?  

 Por supuesto que problemas siempre hay y habrá, pero eso no quiere decir que haya que poner en cuestión la supervivencia del Sistema. La Constitución manda a los poderes públicos mantener el Sistema de Seguridad Social y la suficiencia de las pensiones, no de un mínimo. Lo que hace la derecha es poner las mulas detrás del carro pues para resolver los problemas que siempre surgen aplican la solución de recortes de prestaciones, como hizo el Gobierno de Rajoy al intentar aplicar el mal llamado factor de sostenibilidad que se aplicaría sobre la cuantía inicial de la pensión y habría provocado reducciones de 30 por ciento y el índice de revalorización que implicaba una subida de 0,25% muy por debajo de la inflación.

 Con esos recortes tratan de abrir camino a los fondos de capitalización, ya colectivos o individuales. Es una vieja idea auspiciada por la Comisión Europea allá por 2010 hoy desprestigiada. El esquema que proponen es que el sistema público garantice una pensión mínima y se complemente con fondos de capitalización gestionados por entidades privadas. Pero hay que preguntase ¿qué es la capitalización? Pues ni más ni menos que el viejo ahorro privado adaptado en la actualidad a las apetencias del capital financiero. Las personas trabajadoras deberían guardar una parte de sus salarios y darlos entidades financieras que los manejen para enfrentarse a las necesidades del porvenir, pero quién puede ahorrar para un fondo de pensiones cuando el salario mediano en España está en torno a las 2110 euros brutos al mes, eso quiere decir que la mitad de las personas trabajadoras está por debajo de esa cifra, aunque muchas hayan visto mejorada su situación con las subidas del salario mínimo. La propuesta de los fondos de pensiones está dirigida a las rentas más altas que tratan de evadir la solidaridad que es propia del Sistema de Seguridad Social. Lo mío para mí y los de abajo que se jodan, como ya dijo una parlamentaria del PP.

 La verdad que esas propuestas entrañan un criminal y descarado analfabetismo democrático porque si los sistemas de reparto (los actuales activos sufragan las prestaciones de los actuales pasivos) tuvieran problemas de sostenibilidad, mucho más agravados lo serían si se cambia por la capitalización. No hay alternativa a los sistemas de reparto si se quiere vivir en una sociedad decente. La Seguridad Social no puede quebrar porque no puede quebrar el Estado que es quien garantiza las prestaciones, pero no ocurre lo mismo con los fondos de pensiones, que está vista su escasa rentabilidad y el banco que los promueve no garantiza con su capital los casos graves pérdidas. Tal vez sea bueno recordar cómo la sangrienta dictadura de Pinochet impuso en Chile la capitalización y ante el evidente empobrecimiento de la población en tiempos recientes ha tenido el Estado que salir al paso para aliviar en parte del sufrimiento. Empobrecimiento que no afectó a las gestoras de esos fondos que se enriquecieron. Resulta ilustrativo que para las fuerzas de seguridad y los militares se mantuvieron en Chile los seguros sociales basados en el reparto, ellos mismos no fiaban, con razón, de la capitalización.

 Un último apunte. Los recortes del Gobierno del PP de Rajoy fueron revertidos en 2021, 2022 y 2023 ya por el nuevo Gobierno progresista que ha llevado  la revalorización de pensiones de acuerdo con el IPC, ha mejorado la financiación, entre otras medidas, con una cotización de solidaridad de los salarios más altos y distintas fórmulas de incentivar retrasos en la jubilación y la llamada jubilación activa, lo que sumado a la vuelta a la estabilidad en el empleo por la reforma laboral de diciembre de 2021, el mejoramiento de los salarios y el aumento de la ocupación muestran que hay siempre mecanismos para garantizar las pensiones tal y como manda la constitución. Los agoreros en realidad no son más que voceros al servicio de la avaricia del capital financiero, son sus patronos.

No hay comentarios: