miércoles, 30 de agosto de 2023

LA CONSULTA POPULAR SOBRE LA EXPLOTACIÓN PETROLERA DEL YASUNI EN ECUADOR. HABLA ALEX VALLE FRANCO

 


Hay noticias que no se tienen en cuenta pese a su importancia. Entre nosotros, apenas se ha comentado el resultado de la consulta popular de ámbito nacional que se llevó a cabo en Ecuador el 20 de agosto pasado en la que se debatía la posibilidad de continuar una explotación de las riquezas petrolíferas de una zona de la amazonia ecuatoriana que es una reserva de la biosfera o si se debía renunciar a la misma. No es necesario resaltar la importancia política de este planteamiento y su carácter excepcional respecto de la instalación de industrias petrolíferas en los países en donde se encuentran yacimientos apropiados. Para ilustrar a la amable audiencia de este blog sobre este tema, Adoración Guamán ha conseguido la amistosa colaboración en el blog de Alex Valle Franco, docente investigador del Instituto de Altos Estudios Nacionales del Ecuador y de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, doctor  en jurisprudencia y post-doc por la Universidad de Bremen (Alemania),  estudioso de derecho internacional público de los derechos humanos, migración, sociología jurídica, criminología y derechos de la naturaleza. El es quien se encarga de explicar los antecedentes y el contexto de esta consulta y su significado profundo en esta entrada que agradecemos profundamente, confiados en que no será la última vez que participe en esta bitácora.

Breves Antecedentes y Efectos Relacionados a la Consulta Popular sobre la Explotación del Yasuní en el Ecuador

 Alex Valle Franco

 

El denominado bloque petrolero Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT) se encuentra ubicado de forma parcial dentro del Parque Nacional Yasuní (Amazonía ecuatoriana), es considerado como una de las zonas con mayor biodiversidad en el mundo, junto al territorio ancestral Huaorani fue declarado por la UNESCO reserva de la biosfera en 1989 (El País, 2023). “El Yasuní es hogar de los Tagaeri y los Taromenane, los últimos pueblos en aislamiento voluntario en Ecuador” (El País, 2023, p.1).

 En el año 2007 el proyecto arrancó como el estandarte ecologista de la administración Correa, la propuesta exigía al mundo tomar una decisión en la cual debería primar la elección de explotar para tener recursos económicos o no explotar los campos petroleros y conservar la biodiversidad. La idea de compensación ecológica por parte de las grandes potencias mundiales para no explotar el Yasuní pretendía recolectar al menos $3,6 mil millones de dólares, sin embargo, no tuvo el resultado esperado. (Oleas, 2013)

 En el 2013 con un buen precio del petróleo, y ante el fracaso de la propuesta, el presidente Correa daba por terminada la idea de la iniciativa Yasuní-ITT y anuncia su explotación (Oleas, 2013). Frente a dichos hechos, se conformó el colectivo ambientalista Yasunidos, el cual, presentó ante la Corte Constitucional una pregunta para que se convoque a una consulta popular y sea el pueblo ecuatoriano el que decidiera sobre este tema. La pregunta en concreto fue: “¿Está usted de acuerdo en que el Gobierno ecuatoriano mantenga el crudo del ITT, conocido como bloque 43, indefinidamente en el subsuelo?” (El País, 2023, p.2).

Después de una larga y compleja batalla jurídica, el colectivo Yasunidos logró que el CNE valide las firmas de apoyo recolectadas, todo ello en el lapso de 10 años. En medio de la disputa legal, en el 2016 el bloque ITT empezó a ser explotado luego de la declaratoria de interés nacional que el expresidente Correa solicitó a la Asamblea Nacional en 2013 (El País, 2023, p.2).

 El 4 de febrero de 2018 se realizó una Consulta Popular en la que se consultó: 1) si estaban de acuerdo con incrementar la zona intangible del Parque Nacional Yasuní en 50.000 hectáreas y que de esta manera se pueda salvaguardar a los pueblos en aislamiento voluntario que ahí habitan, 2) si estaban de acuerdo en reducir el área de explotación de 1.030 hectáreas a 300. Hectáreas. El “Sí” ganó con un 68%, y a pesar del apoyo de la ciudadanía para que se proteja el Parque, el ex presidente Lenin Moreno 15 meses más tarde emitió el decreto 751, con el cual dejo sin ningún efecto el pronunciamiento de los ciudadanos (Ortiz, J. (2020).

 El 20 de agosto de 2023 nuevamente se realizó la Consulta Popular a nivel nacional para definir si el crudo se queda definitivamente bajo suelo o no. A escala nacional el Sí ganó con el 58,96 % (5′558.733 votos), mientras que el No alcanzó el 41,04 % (3′868.862 votos) (El Universo, 2023). Esta decisión debe acatarse por parte del gobierno ecuatoriano, caso contrario se podría solicitar una acción por incumplimiento. Los principales puntos de controversia sobre los que giran la discusión actual, son el tema ambiental y el económico, y sobre ello, se analiza brevemente sus efectos:

 Respecto del aspecto ambiental, la ganancia del “Sí” en la consulta es un punto positivo para la conservación del medio ambiente y la biodiversidad del Yasuní, ya que a lo largo de los años se han tenido pésimos antecedentes, que en nombre del progreso han realizado prácticas nocivas para la naturaleza y la vida de sus habitantes amazónicos, tales como el acaecido con el consorcio Texaco Gulf, hoy Chevron (El Universo, 2023). Adicionalmente, aunque la tecnología ha mejorado en la extracción petrolera, los daños por “caso fortuito”, siguen ocurriendo. En el Yasuní hay fuentes de agua, bosques, fauna, flora, ríos y especies en peligro de extinción como el delfín rosado y el jaguar, y el costo de perder estas especies es incalculable (Romero, 2013). Se han identificado 653 especies de aves, 268 tipos de anfibios, y 111 tipos de peces (Henrichmann, 2013)

Sobre los impactos económicos, desde el gobierno se sostiene que pérdida económica en la que incurriría el Estado al dejar de explotar el bloque ITT, es de1200 millones de dólares anuales, lo que en 20 años sumaría 16.470 millones de dólares. A esto hay que sumarle 467 millones por el costo de abandonar el bloque; 1.952 millones por la infraestructura e instalaciones que tendrán que ser retiradas, y 251 millones por compensaciones sociales (El Universo, 2023). De parte de los ecologistas, se considera que el cálculo no es real, porque no se considera el costo de extracción que es de 35 dólares por barril, y el hecho de que se trata de un crudo que contiene demasiada agua (11 barriles de agua por cada barril de petróleo), lo que reduce su calidad y dificulta su extracción. Ante ese panorama, Alberto Acosta sugiere que los ingresos del Estado deben tener como base los impuestos, en especial de los grandes grupos económicos que gozan de exenciones o que evaden el pago de impuestos. Según la CEPAL, la evasión tributaria supera el 5,5% del PIB (Producto Interno Bruto) al año, es decir más de 5 mil millones de dólares anuales.

 De cara a la decisión de la ciudadanía de mantener el petróleo bajo tierra, se puede afirmar, por una parte, que ha sido un triunfo ambiental; y, por otra parte, que resultó en una pérdida económica para el país. A mediano y largo plazo se determinará que el SI fue la mejor decisión para la mitigación del cambio climático, la preservación de la biodiversidad, y la supervivencia de culturas indígenas no contactadas en la Amazonía, siempre y cuando el Estado mantenga políticas públicas que protejan el Yasuní de la minería ilegal, la deforestación, la caza ilegal, y otros peligros, caso contrario no habrá servido de nada el sacrificio.

Bibliografía:

El País (2023). Una consulta popular le dice sí al Yasuní. Ver en: https://elpais.com/america-futura/2023-08-21/una-consulta-popular-le-dice-si-a-proteger-el-yasuni.html

 El Universo (2023).  Gobierno asegura que respetará la consulta popular sobre el Yasuní. Ver en: https://www.eluniverso.com/noticias/economia/gobierno-asegura-respetara-la-consulta-popular-sobre-el-yasuni-itt-yasunidos-ministro-fernando-santos-nota/

 El Universo (2023). Según reportes recibidos por el Ministerio del Ambiente, una mancha de crudo por derrame de OCP llegó hasta el Yasuní. Ver en: https://www.eluniverso.com/noticias/economia/segun-reportes-recibidos-por-el-ministerio-del-ambiente-una-mancha-de-crudo-por-derrame-de-ocp-llego-hasta-el-yasuni-nota/

 Henrichmann, J. (2013) Protección del Parque Nacional Yasuní ¿Bendición o maldición?. Semana. Ver en: https://www.semana.com/proteccion-del-parque-nacional-yasuni-bendicion-maldicion/29002/

 Oleas, S. (2013). Yasuní el mito del Dorado. Koyuntura. Instituto de Economía de la USFQ. Ver en: https://www.usfq.edu.ec/sites/default/files/2020-09/koyuntura-2013-036.pdf

 Ortiz, J. (2020). El incumplimiento de la consulta popular de 4 de febrero de 2018 sobre la protección al parque nacional Yasuní a través del Decreto 751 de 21 de mayo de 2019. Tesis. UDLA. Ver en: https://dspace.udla.edu.ec/bitstream/33000/13073/4/UDLA-EC-TAB-2020-15.pdf

 



(El Dr. Alex Valle Franco)

lunes, 28 de agosto de 2023

HACIA LA CONSTRUCCIÓN DE LOS ESTADOS DE BIENESTAR EN LAS AMÉRICAS. HABLA TARSO GENRO

 


(Diego Rivera, "El hombre, controlador del universo". Detalle)

Desde 1996, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha ido celebrando reuniones y debates en los que la idea de poner en pie la noción del Estado de bienestar – como variante del Estado Social – en la región americana era el objetivo fundamental, en un momento en el que la financiarización de la economía y el comercio planetario impulsaba soluciones políticas contrarias. El grupo de discusión en este año surge sobre la base de “reencontrarnos con el paradigma perdido avanzando por un nuevo camino después del neoliberalismo”. No es necesario comentar el interés indudable que revisten estos encuentros. El de este año se ha celebrado en Sao Paulo, y Tarso Genro ha participado en el mismo y ha elaborado en exclusiva para el blog, las reflexiones que a continuación se recogen en esta interesante entrada.

 

Zimmerwald en São Paulo: ¿hacia dónde va la socialdemocracia?

Tarso Genro

Entre los días 11 y 13 de agosto, São Paulo acogió una nueva reunión del Programa Reconstruyendo el Estado de Bienestar en las Américas, lanzado por el PNUD/ONU en 1996 y hoy coordinado por Jorge Castañeda, Gaspard Estrada y Carlos Ominami. En aquel momento, bajo el liderazgo de Roberto Mangabeira Unger, sus primeros miembros se reunieron "impulsados por una intuición común": buscar salidas para la afirmación democrática del Continente Latino. Su continuidad hoy, con la presencia de nuevos líderes democráticos de la joven izquierda recién surgida, ha ido adquiriendo más amplitud y, al mismo tiempo, más precisión de propósitos en las nuevas reuniones. El Programa comenzó convocando al debate a líderes democráticos de izquierda, centroizquierda e incluso centroderecha de América Latina, que tuvieran capacidad de influir en el destino de las políticas de transición de las dictaduras de los años 70 en sus respectivos países, para asentar a sus respectivas naciones en la estructura liberal-democrática que se estaba recomponiendo, luego destruida por los golpes militares que asolaron gran parte de América Central y del Sur.

Como participante del primer encuentro en Chile, seguí varias ediciones del Programa, con Lula, José Dirceu, Marco Aurélio Garcia, Brizola, junto a eminentes economistas como Dante Caputo, cuadros "partidarios" del campo democrático como Ricardo Lagos, Michelle Bachelet, Vicente Fox, López Obrador, Fernando de La Rua y tantas otras personalidades que tomaron caminos diferentes en sus opciones y definiciones políticas.

Agotada la cosecha de presidentes elegidos durante la restauración democrática, los debates se orientaron hacia la búsqueda de soluciones consensuadas a una situación económica sombría, internamente en América Latina y externamente en los centros del sistema mundial. Estaba en marcha un reordenamiento estructural que modificaba los patrones de acumulación,  reestructurando profundamente las formas de provisión de trabajo y servicios en todos los sectores de la economía, con el fuerte impacto de las nuevas tecnologías en la vida ordinaria de millones de personas.

La división  que se produjo en el seno del proyecto fue natural, ya que comenzaron a aparecer "seductoras" alternativas neoliberales tras la expiración de los regímenes militares, que no sólo prometían una transición "protegida" por el capital financiero, sino también para los Estados que se portaran bien para saldar sus compromisos con las respectivas deudas públicas que habían adquirido durante las dictaduras. La hegemonía de los pactos de dominación en ascenso, en torno al "único camino a seguir", que parecía reforzarse dogmáticamente en las "clases altas", absorbió a buena parte de la derecha democrática que participaba en los debates, ya que la izquierda tenía inmensas dificultades para aportar nuevas alternativas: el espíritu del Consenso de Washington se impuso en algunos de los primeros debatientes, a través de la ilusión neoliberal.

En algunos países se repitieron tímidos gobiernos reformistas en el campo de la izquierda más "realista", debido a la falta de mayorías estables para gobernar y a la incomprensión de que, a partir de entonces, las reformas serían distintas de las del siglo pasado, para hacer frente al atraso y al subdesarrollo. El reformismo democrático de centro-izquierda que ha gobernado varios países, aunque ha conseguido pocos resultados sociales – significativos, por cierto, comparados con los gobiernos "liberales" anteriores –, ha dejado importantes muestras de aprecio por la democracia y un mínimo respeto por las instituciones de la República. Ahora es el momento de establecer una conexión de principios entre las nuevas izquierdas que se han organizado en los últimos 15 años, principalmente para que podamos fusionar las viejas y decisivas reivindicaciones sociales con las nuevas reivindicaciones culturales, de nuevas formas de vida, de lucha sin cuartel contra el racismo y todas las formas de discriminación, reproducidas sin cesar por el conservadurismo reaccionario de tradición esclavista. Se trata de una necesidad histórica de una nueva y fuerte unidad popular y democrática, que ya está en marcha para este siglo.

Varios de los participantes en aquellas reuniones llegaron a ser presidentes, por distintas vías políticas – en el ámbito de la democracia liberal – o se convirtieron en ministros, presidentes de partidos y funcionarios del Estado, en diversos puestos de responsabilidad estatal. Sin embargo, desde entonces – hoy en día – las cuestiones se han vuelto aún más complejas, ofreciéndonos otras realidades que desentrañar, como el nuevo sistema de alianzas para gobernar, compatible con la formación de mayorías políticas, por un lado, y – por otro – la aparición por sorpresa de una "nueva izquierda", joven, generosa y brillante – aunque fragmentada por sus mal resueltas cuestiones identitarias, que aparece a la vez desconectada de las experiencias revolucionarias o reformista-democráticas en América, y sin una base popular con capacidad de resistencia similar a la de antaño.

El profesor Vicente Navarro, uno de los grandes estudiosos de la trayectoria socialdemócrata y de la evolución de las disputas sobre el Estado del bienestar, ha demostrado a lo largo de su trayectoria intelectual que las alternativas en Estados Unidos durante la era Reagan – por ejemplo –  no eran una disputa entre "keynesianismo social" y "estrategias neoliberales", sino una disputa entre "keynesianismo militar" y "keynesianismo social" (base histórica de la concepción socialdemócrata del siglo pasado), ambas políticas basadas en la intervención del Estado en la economía. Pero las políticas de Reagan "fueron más lejos que el keynesianismo clásico", porque sus políticas de guerra de gendarmería global reforzaron fuertemente la intervención estatal, especialmente en la industria militar, procediendo a una fuerte intervención estatal en la economía, alejándose de un gobierno liberal en el sentido clásico para convertirse en un gobierno "intervencionista", modernizando (por la derecha) el keynesianismo y aumentando las tensiones de las guerras imperiales.

Geoff Eley en su clásico "Forging Democracy" muestra que antes de 1914 la base militante de la socialdemocracia en Europa tenía aproximadamente dos millones de militantes, y sólo en Alemania contaba con un millón de adherentes, predominantemente entre los pobres, los desempleados, los trabajadores, los estudiantes y la intelectualidad. Con el inicio de la desaparición de la Segunda Internacional, que comenzó en la Conferencia de Zimmerwald en septiembre de 1915 – debido a diferencias de principio sobre la actitud de la socialdemocracia ante la guerra mundial interimperialista –, la victoria de la Revolución en Rusia en 1917 y la transformación del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso en el Partido Comunista, la socialdemocracia y los movimientos comunistas iniciaron sus caminos separados en la historia.

En los tiempos actuales – marcados por los éxitos y derrotas relativas de ambas experiencias- emerge un nuevo desafío civilizatorio: en un momento en que tanto la democracia como una revolución están bloqueadas, con la pérdida de la fuerza moral y política de la socialdemocracia ante el avance neoliberal y el desastre del experimento burocrático soviético, junto con la emergencia de nuevos polos de poder geopolítico en el mundo y el avance del fascismo.

¿Cómo fusionar el Estado de bienestar con las libertades políticas, la seguridad continental con la soberanía popular, la República con las libertades políticas irrevocables, en un amplio movimiento centrado en el deseo de bienestar, de paz y de regeneración de la política como instrumento de lucha por la igualdad y la dignidad humana? La respuesta son los "deberes" que este Proyecto PNUD- ONU está haciendo en asociación con otros centros de apoyo públicos y privados de todo el mundo, que no disocian la democracia del progreso social y que nunca aceptarán el fascismo y la guerra como solución a los problemas de la humanidad.

Utópico, dirán algunos. Pues bien, podemos responder: "ni más ni menos que la búsqueda de un paraíso comunista o de una socialdemocracia perfecta, que pretendía inaugurar una era de paz y de solidaridad humana, basada principalmente en el "sentido común" negociador de las élites políticas de las clases privilegiadas.

viernes, 25 de agosto de 2023

¿CAMBIOS EN LA GEOPOLÍTICA? LA CUMBRE DE JOHANNESBURGO Y LA AMPLIACIÓN DE LOS BRICS

 


En este final de agosto, la exigencia ineludible de dimisión de Rubiales cuyo discurso ante la Federación abochorna por su defensa a ultranza de su actitud machista y abusiva, está monopolizando con razón la atención de la ciudadanía en las redes sociales. Pero también a nivel internacional se están produciendo ciertos hechos que puede que tengan un interés relevante en orden a la reconfiguración del espacio global y la geopolítica actual, y ello en el contexto de una grave crisis y la guerra abierta en las fronteras de Europa ante la invasión rusa de Ucrania. Aunque este blog no pretende ser émulo del admirado periodista Enric Juliana, siempre atento a la geografía y a determinados movimientos en la globalización, entiende que llamar la atención sobre estas pequeñas transformaciones puede resultar interesante para su amable audiencia.

El cambio al que se refiere esta nota es el relativo a la reunión que en Africa del Sur han realizado los países que componen el grupo denominado BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en la que han decidido la ampliación del mismo  a partir del 1 de enero del 2024 a otros seis nuevos miembros: Argentina, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Egipto y Etiopía.

Como subraya la crónica que para Il Manifesto han realizado Lorenzo Lamperti y Simone Pieranni, se trata de nua constelación de países variada y no necesariamente coordinada, cuya unidad de propósito real está por demostrar. Esta decisión es el fruto de una selección entre 23 países que habían presentado su candidatura – especialmente en África y en América del Sur, con Venezuela y Bolivia como firmes candidatos – y es el resultado de un compromiso entre China, que lleva tiempo presionando para ampliar el grupo sin demasiadas vacilaciones, y los demás miembro, aunque tras la guerra de Ucrania, Rusia también intensificó la presión para admitir a nuevos países, para demostrar que no estaba aislada. Con ello parece al menos formalmente haberlo logrado, más aún en cuanto que la  próxima cumbre del grupo en el 2024, la primera de las 11 previstas, tendrá lugar en Kazán (Rusia).

El caso es que India, Brasil y Sudáfrica tienen relaciones fluidas con Occidente, incluido Washington, y hasta ahora se habían frenado en esta ampliación para no dejar que los Brics adquirieran una proyección geopolítica o estratégica que nunca habían tenido hasta ahora. El resultado es una lista que, en cualquier caso, hace más fuerte a la organización, sobre todo desde el punto de vista energético, dada la inclusión de los fuertes productores de crudo de oriente próximo como Arabia Saudita, Emiratos Árabes o Irán. Con estos tres, el grupo pasa a representar el 42% de la producción mundial de petróleo. Más del doble, por tanto, del 20% actual, aproximadamente. Son las tres entradas más importantes desde el punto de vista económico y diplomático, dadas las tensiones no resueltas entre Irán y Estados Unidos.

Además de ello, el ingreso simultáneo de estos tres países del golfo puede leerse como un triunfo de la diplomacia china, que aunque tradicionalmente con muy buenas relaciones con Irán, se había aproximado recientemente a Arabia Saudita, cuyo país visitó Xi Jinping en el pasado diciembre, que ha trabajado intensamente además por la reanudación de las relaciones diplomáticas entre los dos grandes rivales en la región (Arabia Saudi e Irán).

La asociación de países tiene fundamentalmente un contenido comercial es decir, pretende facilitar los intercambios comerciales entre estos países, sin que por el momento exista la propuesta de crear una divisa común que pudiera competir con el dólar. Sin embargo, existe también un importante vector de promoción y fomento de inversiones empresariales en la red que surge de esta asociación de países, que se concentra en torno al Nuevo Banco de Desarrollo, con sede en Shangai, y que preside la ex presidenta brasileña Dilma Rouseff. El Nuevo Banco de Desarrollo  pretende construir un fondo común que financie inversiones recíprocas y constituya una alternativa a los organismos financieros internacionales tradicionales (que controlan la política y la economía mundial) dominados por Estados Unidos y la Unión Europea, para que se preocupe por el desarrollo y no solamente por el "crecimiento" económico. Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos también podrían asegurar una inyección de riqueza nada desdeñable para este NBD, que se nutre de aportaciones estatales y se especializa en inversiones de infraestructuras de los países miembros.

En cuanto al ingreso de Egipto y Etiopía, su aceptación se debe ciertamente a que se trata de dos países que mantienen excelentes relaciones con China y con Rusia, pero también al hecho de que con ello refuerzan el papel diplomático de la República Sudafricana en el continente africano. Algo semejante a lo que implica la adhesión de Argentina, que era una opción por la que se batió el presidente Lula da Silva como un intento de moderar la asfixia de la economía de aquel país ante los préstamos del Fondo Monetario Internacional y para reforzar la dupla de ambas naciones como elementos directivos del cono sur americano.

No se ha incluido sin embargo a Indonesia, uno de los países que más interesan a China, pero al final fue esta misma nación la que pidió un poco más de tiempo para discutirlo con sus socios del Sudeste Asiático en la cumbre de la ASEAN de septiembre de este año.

El caso es que la ampliación se ha presentado como una victoria de la diplomacia china y de su papel dirigente en el sur global frente a la dinámica de Estados Unidos y el seguimiento del proyecto de dominio global de éste por la Unión Europea, cuya diplomacia está fuertemente alineada en esa dimensión atlantista. Inmediatamente después del anuncio del presidente sudafricano Cyril Ramaphosa, de esta ampliación, el presidente chino Xi  la calificó como un paso "histórico".

Aunque su impacto en el porcentaje del PIB y el comercio mundial sea más bien limitado, aunque el objetivo de la desdolarización siga siendo complejo y la creación de una moneda común parezca todavía un espejismo, añadir letras al acrónimo Brics refuerza la pretensión china de liderar el llamado sur global. En este sentido China ha mantenido en los últimos días una larga serie de reuniones bilaterales con los líderes de los países africanos. No hubo, sin embargo, un muy esperado encuentro indo-chino entre ambos presidentes, Xi y Modi. Habría sido una señal muy importante: los dos no se hablan oficialmente desde hace más de tres años y tienen varios expedientes delicados que gestionar. Empezando por el de la disputada frontera.

En varios pasajes del comunicado final de la cumbre aparece una huella china. Empezando por la ostentosa reiteración del concepto de "multilateralismo inclusivo" hasta la condena del terrorismo "en todas sus formas", pasando por el subrayado de la importancia del G20. En este foro, por cierto, la pelota seguirá en manos de los Brics durante tres años consecutivos: después de Indiia, primero Brasil y luego Sudáfrica ostentarán la presidencia de este Grupo. También se hará mucho hincapié en la seguridad alimentaria. Un elemento nada secundario si se tiene en cuenta que el grupo produce el 40% de las necesidades mundiales de cereales.

Sigue siendo complicado que el grupo sea plenamente capaz de actuar de forma conjunta y coordinada en los distintos escenarios internacionales, y su coordinación en el intercambio mercantil no amenaza al parecer la hegemonía de América del Norte y la Unión Europea. Al menos eso es lo que explica el comentario al respecto del Consejero de Seguridad Nacional USA, Jake Sullivan, que ha afirmado "No vemos a los Brics como una especie de rival geopolítico de Estados Unidos ni de nadie”. Pero para algunos países, en especial los suramericanos, una mayor integración financiera en este grupo es fundamental para desarrollar sus economías sin depender de los mercados financieros dominados por los países desarrollados, y no es un secreto que se apuesta fuerte por la “desdolarización” del comercio aun sin la posibilidad de crear una divisa común.

Pero mientras tanto,  avanzar en la organización del “sur global” implica posiblemente algunos cambios  en la geopolítica que se van afirmando paulatinamente. Como señalan los reporteros de Il Manifesto, el "mundo que no vemos" se hace un poco más grande.