jueves, 6 de agosto de 2026

FRANCESCO GUCCINI Y LA MEMORIA DE BOLONIA

 


Francesco Guccini ha muerto a la edad de 86 años. Dicen los periódicos que era el símbolo de una ciudad – Bolonia – que ya no existe, y en la que vivía en la famosísima Via Paolo Fabbri 43 (el título de uno de sus discos), cerca de la Osteria Di Vito, en cuyas paredes están las fotografías suyas con Lucio Dalla o De Gregori. Para quienes nos acercamos a Bolonia en la década de los 80, era I Nomadi y su “Dio è morto”, pero sobre todo “La Locomotiva” que siempre arranca los aplausos de quienes le escuchaban en los conciertos. Era comunista, pero para nosotros,, que llegábamos  de la España de la modernización capitalista de la democracia gobernada por el PSOE, en Bolonia felizmente todos eran comunistas (o eso pensábamos). Como pequeño recuerdo a su memoria, a su ironía y a su canción de autor, esta definición de su ciudad: Bolonia.

Como ha dicho PierLuigi Bersani, un minuto de silencio por Francesco Guccini. Pero inmediatamente volvamos a cantar sus canciones.

 

BOLOGNA

 

Bologna è una vecchia signora dai fianchi un po' molli
col seno sul piano padano ed il culo sui colli,
Bologna arrogante e papale, Bologna la rossa e fetale,
Bologna la grassa e l' umana già un poco Romagna e in odor di Toscana...

Bologna per me provinciale Parigi minore:
mercati all' aperto, bistrots, della "rive gauche" l' odore
con Sartre che pontificava, Baudelaire fra l' assenzio cantava
ed io, modenese volgare, a sudarmi un amore, fosse pure ancillare.

Però che Bohéme confortevole giocata fra casa e osterie
quando a ogni bicchiere rimbalzano le filosofie...
Guccini e i vecchi "imberiaghi" sembravano la letteratura...
Oh quanto eravam tutti artistici, ma senza pudore o vergogna
cullati fra i portici cosce di mamma Bologna...

Bologna è una donna emiliana di zigomo forte,
Bologna capace d' amore, capace di morte,
che sa quel che conta e che vale, che sa dov' è il sugo del sale,
che calcola il giusto la vita e che sa stare in piedi per quanto colpita...

Bologna è una ricca signora che fu contadina:
benessere, ville, gioielli... e salami in vetrina,
che sa che l' odor di miseria da mandare giù è cosa seria
e vuole sentirsi sicura con quello che ha addosso, perchè sa la paura.

Lo sprechi il tuo odor di benessere però con lo strano binomio
dei morti per sogni davanti al tuo Santo Petronio
e i tuoi bolognesi, se esistono, ci sono od ormai si son persi
confusi e legati a migliaia di mondi diversi?
Oh quante parole ti cantano, cullando i cliché della gente,
cantando canzoni che è come cantare di niente...

Bologna è una strana signora, volgare matrona,
Bologna bambina per bene, Bologna "busona",
Bologna ombelico di tutto, mi spingi a un singhiozzo e ad un rutto,
rimorso per quel che m' hai dato, che è quasi ricordo, e in odor di passato...

 

BOLONIA

 

Bolonia es una anciana de caderas un poco flácidas,

con el pecho en la llanura del Po y el culo en las colinas,

Bolonia arrogante y papal, Bolonia la roja y fetal,

Bolonia la gorda y la humana, ya un poco romañola y con aroma a Toscana...

 

Bolonia, para mí, una París menor y provinciana:

mercados al aire libre, bistrós, el aroma de la «rive gauche»,

con Sartre pontificando, Baudelaire cantando entre la absenta

y yo, un modenés vulgar, buscándome un amor, por muy secundario que fuera.

 

Pero qué bohème tan reconfortante, entre casa y tabernas,

cuando con cada vaso rebotan las filosofías...

Guccini y los viejos «borrachos» parecían la literatura...

Oh, cuán artísticos éramos todos, pero sin pudor ni vergüenza,

acunados entre los pórticos, que son los muslos de la madre Bolonia...

 

Bolonia es una mujer emiliana de pómulos marcados,

Bolonia, capaz de amar, capaz de morir,

que sabe lo que importa y lo que vale, que sabe dónde está el sabor de la sal,

que calcula bien la vida y que sabe mantenerse en pie por muy golpeada que esté...

 

Bolonia es una señora rica que fue campesina:

bienestar, villas, joyas… y salchichones en el escaparate,

que sabe que el olor a miseria que hay que tragarse es algo serio

y quiere sentirse segura con lo que lleva puesto, porque conoce el miedo.

¿Pero desperdicias tu aroma de bienestar con esa extraña combinación

de los muertos por sus sueños ante tu San Petronio

y tus boloñeses, si es que existen, están ahí o ya se han perdido,

confusos y ligados a miles de mundos diferentes?

Oh, cuántas palabras te cantan, acunando los clichés de la gente,

cantando canciones que es como cantar sobre nada...

 

Bolonia es una señora extraña, una matrona vulgar,

Bolonia, niña de bien, Bolonia «chapera»,

Bolonia, ombligo de todo, me empujas a un sollozo y a un eructo,

remordimiento por lo que me has dado, que es casi un recuerdo, y con aroma a pasado...

 

 

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor DeepL.com (y alguna corrección añadida)


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Que tristeza para quines vivimos esa Bolonia cantada por Guccini, el modenese volgare

Anónimo dijo...

El comentario anterior es de Joaquín Aparicio que odia el anonimato en las redes

Anónimo dijo...

Guccini fue contemporáneo de otro grandísimo músico de Bolonia: Lucio Dalla. Estilos diferentes, pero los dos nos acompañaron en aquellos largos paseos por la ciudad roja!

Anónimo dijo...

Gracias por este “bel ricordo”, Antonio.
Abrazos. Margarita Ramos