lunes, 23 de septiembre de 2019

SINDICALISMO Y DERECHO SINDICAL, 7ª EDICION (2019)



Acaba de salir de las prensas – como se decía un tiempo – la séptima edición del libro “Sindicalismo y Derecho Sindical” que incorpora las novedades legislativas y jurisprudenciales que se han conocido en España hasta el verano del 2019. El libro fue el número 1 de la colección Básicos de Derecho Social de la editorial Bomarzo, y es un texto con vocación más didáctica que experimental que ha tenido una buena acogida especialmente en los cursos de formación sindical. Precedido de un generoso prólogo de Jose Luis López Bulla, se transcribe a continuación una parte significativa de la introducción del mismo.

La temática del derecho sindical  se inscribe en general en un discurso sobre el poder y la nivelación de la desigualdad económica y social a la que el sindicalismo debe servir. Hay por tanto que encuadrar este fenómeno en unas relaciones sociales no armónicas, sino en conflicto permanente, derivado de la pertenencia a clases sociales diferenciadas. La conflictividad social que atraviesa todo el Derecho del Trabajo, es especialmente notoria en el Derecho Sindical, acostumbrado a medirse en términos de poder y contrapoder en los lugares de producción. Este hecho ha sido oportunamente resaltado por nuestro Tribunal Constitucional: “No puede olvidarse –dirá la STC 134/1994– que los sindicatos se hallan objetivamente en una posición dialéctica de contrapoder respecto de los empleadores y que la defensa de sus objetivos no se basa en fórmulas de composición de intereses o de colaboración, sino de autodefensa”.

Las relaciones de poder que están ancladas en la apropiación del trabajo de las personas se construyen también en el mercado como espacio de adquisición y de generación de desigualdad, se consolidan en la opinión pública a través de la cimentación de éstas por los medios de comunicación, cada vez más globalmente empotrados en los poderes económicos, y se proyectan sobre el espacio público en ciclos de dominio político excluyente que oscilan en una mayor o menor apertura a posiciones democráticas sobre la base de la noción de ciudadanía. Esto implica que las relaciones de poder que tienen como base el trabajo adquieren una centralidad en todos los campos de la sociedad, y los esfuerzos más importantes por considerar este proceso como un elemento positivo que alimente la estructuración democrática de la sociedad ha venido siendo definido a través del reconocimiento del modelo social en las constituciones europeas que sellan la derrota y el fin del nazifascismo y de las dictaduras asimiladas en Europa y en la tensión entre política y mercado como síntesis del equilibrio de poderes siempre inestable y en conflicto en todos los ámbitos en el que éste se trasluce. El sindicato se sitúa en todas esas dimensiones, con diversa intensidad y presencia, y está por tanto atravesado por múltiples tensiones que ponen a prueba la validez de su proyecto de reforma y la eficacia de su actuación. 

A partir de la gran crisis del 2008 y de la recesión que produjo en las economías avanzadas y en especial en Europa, se ha desarrollado un proceso de remercantilización del trabajo y un replanteamiento profundo del esquema democrático y social que había conformado el modelo social en el que el sindicato ocupaba un lugar relevante. En  nuestro país la crisis se despliega en tres fases a partir de la burbuja inmobiliaria y el desbordamiento del crédito, como crisis financiera primero, que desestabiliza el sistema bancario, crisis de la deuda soberana después, con la exposición a los mercados de fuertes compromisos financieros y el incremento del déficit público, y finalmente crisis política y democrática con la reforma de la constitución introduciendo la regla del equilibrio presupuestario y el pago prioritario de la deuda, la degradación de derechos laborales, el recorte de prestaciones sociales y el deterioro del sistema de libertades. El incremento extraordinario del poder financiero en los terrenos económico, político y social, que tiende a expandir su control tanto sobre los proyectos de gobierno como sobre la propia existencia social de la ciudadanía a través de episodios de una violencia económica inaudita , ha generado una verdadera situación de excepcionalidad en el campo de los derechos, forzando un cambio de modelo regulativo que primero se presenta como una intervención extraordinaria que posteriormente sin embargo se consolida y normaliza como una nueva e irreversible ordenación de la disposición de los poderes sociales articulados tanto en el seno de la relación laboral como en el espacio de la ciudadanía social.

La crisis aparece por tanto como dispositivo disciplinario  en el que coinciden dos discursos, el de la excepcionalidad social ante el derrumbe del sistema financiero, el desempleo de masa y el recorte consiguiente del empleo público y las prestaciones sociales, que impone un marco de regulación en el que la flexibilización de las relaciones laborales se identifica con el incremento del poder unilateral del empresario y la reducción de los contrapesos colectivos y sindicales, junto  con el de la edificación de un relato virtuoso sobre el emprendimiento y el emprendedor , la autonomía y la individualización como potencias del actuar social incentivadoras del crecimiento y del desarrollo económico, unido a la necesidad de dar más espacio al mercado mediante la privatización de amplias zonas de actividad todavía no afectadas por la mercantilización plena de las necesidades sociales. Una narrativa que oculta expresamente los efectos de la situación de excepción creada que ha desequilibrado la correlación de poderes en la relación laboral, ha producido una importante devaluación salarial, redirigiendo la creación de empleo post-crisis hacia la desigualdad y el empleo precario y “atípico”.  De esta manera se instala en la opinión pública el convencimiento de que la única forma de obtener empleo se produce desde la aceptación de la desigualdad salarial y de la precariedad como regla, originando subjetividades cómplices con el proceso de acumulación, refractarias a cualquier planteamiento colectivo tanto del problema como de su solución.

La situación de emergencia constitucional o “excepcional coyuntura de emergencia económica” como la ha definido el Tribunal constitucional ha justificado la redefinición del contenido de los derechos laborales en un sentido extensamente limitativo, en especial en relación con el derecho al trabajo y el derecho a la negociación colectiva. La fuerza del poder privado que se manifiesta en la organización unilateral de la prestación de trabajo ha sido reforzada en su carácter coactivo por el poder público, que además ha debilitado extraordinariamente la capacidad sindical de negociar bilateralmente aspectos centrales del mismo. Se ha producido también un endurecimiento de las sanciones frente al ejercicio de derechos colectivos de resistencia y de protesta. Todo ello ha alterado de forma sustancial la posición real del sindicato, sin necesidad de modificar la normativa básica que encuadra su organización y su función institucional.

El cuadro de liberalismo autoritario en el que todavía se mueve el sistema jurídico laboral español no ha sido sin embargo asumido de manera mayoritaria y ante el mismo se han ofrecido importantes resistencias por parte del sindicalismo, los movimientos sociales y las formaciones que apuestan por un cambio político. En concreto, la reversibilidad de las reformas laborales efectuadas entre el 2010 y el 2013 ha constituido un elemento central en el discurso electoral de la izquierda tras la moción de censura que desalojó del gobierno al Sr. Rajoy y al PP en junio de 2018, y se pretende reinstalar en el espacio cultural y político las nociones constitucionales de Estado social y de Autonomía colectiva como vías idóneas para la remoción gradual de una desigualdad social y económica que no ha hecho sino incrementarse a partir de las políticas de austeridad con la crisis. La situación es todavía incierta y son muchos los intereses que se despliegan con fuerza para mantener una visión unilateralista en el control y dominio de la relación de trabajo así como en la reducción de la vertiente colectiva y sindical a un fenómeno puramente adhesivo y coadyuvante a la gestión y administración de la productividad o de la regulación de empleo. Esta tensión debe ser siempre tenida en cuenta a la hora de analizar los problemas teóricos y prácticos que se plantean en el derecho sindical.



Precio: 16 €
ISBN: 978-84-17310-78-3FECHA DE EDICIÓN: 2019FORMATO: 14x21 NÚMERO DE PÁGINAS: 150 COLECCIÓN: Básicos de Derecho Social AUTOR: Baylos Grau, Antonio


1. Introducción: Sindicalismo y Derecho Sindical.

2. La libertad sindical.
2.1. El reconocimiento constitucional de la libertad sindical y la Ley Orgánica de Libertad Sindical (LOLS).
2.2. Ámbito subjetivo de la libertad sindical.
2.3. Contenido de la libertad sindical. Libertad sindical individual y colectiva.
2.4. La mayor representatividad sindical.
2.5. Tutela de la libertad sindical.

3. La representación de los trabajadores en la empresa.
3.1. El ˝modelo dual” de representación en la empresa.
3.2. Los órganos de representación en la empresa de base electiva: Comités de empresa y delegados de personal (Título II ET). Composición, facultades, garantías.
3.3. La Acción sindical en la empresa. Secciones sindicales y delegados sindicales. Facultades. Garantías.
3.4. Los órganos de representación del personal en la Administración Pública.

4. Las relaciones de conflicto: huelga, cierre patronal y conflictos colectivos.
4.1. El planteamiento constitucional de la asimetría de las medidas de conflicto: huelga y cierre patronal.
4.2. La regulación del derecho de huelga. El DLRT y la STC 11/1981, de 8 de abril.
4.3. Derecho de huelga y servicios esenciales. Los decretos de servicios mínimos.
4.4. La solución extrajudicial de conflictos colectivos: sistemas autonómicos, el ASAC y el SIMA.

5. Bibliografía seleccionada.

6. Abreviaturas más utilizadas.


sábado, 21 de septiembre de 2019

LA POÉTICA DEL HOMENAJE. LAURA MORA Y PEDRO GUGLIELMETTI


El curso de Expertos/as Latinoamericanos/as en relaciones laborales ya se ha terminado y sus asistentes regresan a sus lugares de origen en los distintos países de América del Sur. El próximo año el Congreso de los ex becarios se celebrará en Ciudad de México, aunque el tema que ha de tratar está todavía en estudio, como también la materia sobre la que versará el Curso de Toledo del año veinte del presente siglo. Pero en esta ocasión, el XXIX encuentro de los exbecarios se ha resuelto en un reconocimiento más que merecido al alma de los mismos, Pedro Guglielmetti , como se señalaba en ka entrada de ayer de este mismo blog. El grupo de la UCLM que participó en el mismo - los directores Joaquín Aparicio y Laura Mora, asistidos de Joaquín Pérez Rey, Antonio Baylos y Charo Gallardo fundamentalmente - le hicimos llegar a nuestro amigo unas palabras de reconocimiento que escribió y leyó en el auditorio repleto a rebosar su autora, que ahora ha dado permiso para su publicación aquí. Es un bello texto de resonancias poéticas que retrata el afecto y el cariño por este inmensa persona en su cambio de década. Es el siguiente:


Querido Pedro:

Eres como un tuareg, un nómada con sede en cada uno de nuestros corazones.

Con tantas sedes, casas, hoteles, universidades y buenos restaurantes como amigos y amigas tienes, como gente que te quiere puebla nuestros dos continentes.

Sin turbante pero con la planta de un beduino aparente, eres el hombre en movimiento que nos ha enseñado a tejer redes, a tejer y tejer entre unos y otras, entre territorio y territorio interno y externo, entre países y algunos gobiernos, porque sabes que si no es tejiendo no hay transformación, no hay paño que nos abrigue el buen vivir.

Pedro, el Tuareg, no te atienes a las coordenadas del tiempo y el espacio convenidas por los hombres de orden. Te saltas la medida del cronos, del paso de las cosechas. Brincas las fronteras y las aguas. En realidad, para ti nunca ha habido fronteras. Ni siquiera en el exilio. Y nos ayudas a derribar algunas nuestras, límites que derrocados permiten imaginar, soñar.

La vida se te ha impuesto dura, cambiante, inmensa. Quizá alguna vez intentaste doblegarla. Ahora, la cabalgas y la disfrutas en su forma, como acontece, sin demasiadas nostalgias ni exigencias, cuidando el cuerpo para que pueda seguir al trote en tu trabajo, suave con una bella damisela o galopando al ritmo de cientos de ostras o un buen coñac.

Muchas veces cuento a otras personas que no te conocen quién eres y les gustas. A la gente con mapa le gustan los Tuaregs, porque confirman que existe otra manera, otro rumbo, que cuando la vida no está medida –por duro que pueda resultar en ocasiones- hay espacio para la creación, para vivir al vuelo, para Vivir.

Te quiero también decir que nos enseñas a ser maleables a lo nuevo, que siempre estás abierto al cambio. Te gusta escuchar y aprender. Sabes que nada sobra. ¡Hombre despierto entre la mansedumbre!

Por eso, eres Pedro el que exhorta, el que solo eleva el tono de voz para recordarnos la necesidad de nuestra militancia, de retejernos entre juristas, economistas, gentes de la sociología….ese es tu sueño y tu invocación: “Uníos, dialogad, entenderos, cread y haced política buena para cambiar el mundo”.

Pedro, aquí estamos una representación de tu tejido, del fruto de tu trabajo, de quienes intentamos obedecer tu deseo porque es nuestro. 

Te honramos y damos infinitas gracias.

Somos tu Tribu, querido Abuelo.
Tu nieta y compañera,
Laura Mora Cabello de Alba

Toledo, 19 del 9 de 2019, celebrando tu 90 cumpleaños




viernes, 20 de septiembre de 2019

PEDRO GUGLIELMETTI CUMPLE 90 AÑOS


La siempre atenta audiencia del presente blog conoce de la celebración durante estas dos semanas en Toledo del Curso de Especialización para Expertas/os Latinoamericanos en Relaciones Laborales, que se ha ido realizando en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UCLM, en el Convento de San Pedro Mártir de aquella ciudad. En esta última semana, han participado en el curso personalidades muy relevantes como Luis Jimena, catedrático de derecho constitucional en la Universidad de Valencia y ex presidente del Comité Europeo de Derechos Sociales, o Joaquín Nieto, director de la Oficina de la OIT en España, seguidos de una nutrida participación de profesores italianos delas universidades de Bolonia, Ferrara, Verona y Venecia, que contaban con traducción simultánea de sus intervenciones. El martes comenzaron Federico Martelloni y Laura Calafá, y el miércoles se armó una mesa redonda con la participación de Guido Balandi, Andrea Lassandari y Luigi Mariucci, en torno al tema sobre el que la revista Lavoro e Diritto ha construido su último fascículo bajo el sugerente título de “La OIT: ¿Cien años de soledad?”. El bloque italiano se cerró con la esperadísima ponencia de Umberto Romagnoli denominada “El trabajo no es una mercancía, pero el mercado de trabajo es una realidad”.

Tradicionalmente, la terminación del Curso en Toledo – que se efectúa mediante la exposición de los trabajos de síntesis sobre el tema tratado por los diferentes grupos de asistentes – se conecta con la organización de un Congreso dos meses después, a comienzos de noviembre, en algún país de América Latina al que acuden como últimos invitados los asistentes a la última promoción del curso y que está organizado y abierto a todos los que en algún momento han participado en él – hay que pensar que las primeras ediciones del Curso lo fueron entre la OIT y la Universidad de Bolonia – y canalizado por las respectivas organizaciones nacionales de “ex becarios”.

Este año sin embargo, el Congreso se ha adelantado, haciéndolo coincidir con la finalización del Curso de Toledo. Y ello porque este año se da la feliz circunstancia de que Pedro Guglielmetti cumple 90 años y todos y todas quienes han formado parte en algún momento de esta experiencia quieren / queremos homenajearle. Pedro Guglielmetti ha sido el creador e impulsor permanente del Curso, desde sus primeras manifestaciones, y ha constituido, con Umberto Romagnoli, el alma de esta iniciativa. En las últimas ediciones desempeña además el rol de coordinador y animador del mismo, y es una persona insustituible en la dinámica y desarrollo de los debates y discusiones. Para los y las integrantes del Grupo – ex becarias y becarios, como se denominan – Pedro es il Nonno, una presencia constante y protectora de esta actividad.

Pedro Guglielmetti cumple 90 años y nadie lo diría, si se atiene uno a su porte físico, a su capacidad desbordante de trabajo y de ilusión, a su talante siempre activamente propositivo, empeñado en cambiar un mundo que desde hace mucho tiempo critica y combate ideológica y políticamente. Asombrosamente informado, curioso y nada dogmático, siempre abierto a las ideas que le parecen que pueden ayudar a construir un pensamiento contrahegemónico, il Nonno genera un torbellino de propuestas y de iniciativas que se plantean de forma alternativa a un sistema económico y social profundamente injusto. Es siempre partidario de la unidad de las fuerzas progresistas sin exclusiones, y su campo de acción gira siempre conectando el pensamiento y la acción política, social e ideológica, entre América Latina y Europa – España e Italia como referentes fundamentales – en la promoción de proyectos emancipatorios y de reforma progresista. Pedro Guglielmetti tiene la lucidez del análisis y la pasión por la revuelta: nadie como él para cimentar la confianza y la seguridad en que la igualdad y la justicia tienen finalmente que imponerse por obra dela acción de grandes mayorías sociales, y que las derrotas de las fuerzas del progreso nunca son definitivas.

Il Nonno es excepcionalmente querido por una inmensa cantidad de personas, entre las que nos encontramos toda la sección laboralista de la ciudad de Parapanda, como es natural. En este Congreso, en la sesión de tarde, una larga serie de intervenciones harán explícito ese cariño y esa admiración. Lo celebramos entre amigos, de aquí y de allí, en las dos orillas del Océano, con la proyección de un video emocionante y la dedicatoria de un libro expresamente construido para él, bajo la dirección de los magistrados Héctor Mercado y Maria Rosario Jiménez en el que se sitúan intervenciones de ocho países sobre la garantía judicial de los derechos laborales. En el mismo acto, el grupo argentino ha presentado la transcripción de los informes y el debate del Encuentro celebrado en Buenos Aires el año pasado, que hacía el ordinal 27.  Pero Pedro Guglielmetti no podía permitir que se invirtiera tanto tiempo en él. Así que en esa sesión se discutirá también aprobar un manifiesto que presentó Carlos Tomada en el que se proclama la centralidad del trabajo en nuestras sociedades de la post-crisis como elemento básico de cohesión social y de fundamentación política de los sistemas democráticos. Un manifiesto del que desde luego se dará noticia inmediata en este blog.
Más de ciento veinte personas venidas de diez países brindarán con il Nonno para festejar su cumpleaños. Feliz aniversario, Pedro: Avanti il Popolo”!!